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Ricardo Alemán
04 de junio de 2006

´El Yunque´ en esa entidad, como en Jalisco y Guanajuato

El PRD le deja el camino libre a Sergio Estrada Cajigal

J unto con el Distrito Federal, Jalisco y Guanajuato, el estado de Morelos es una de las cuatro entidades en donde el domingo 2 de julio se elegirá -además de presidente de la República y la renovación del Congreso de la Unión- al nuevo gobierno estatal. Y de manera similar a lo que pudiera ocurrir en Guanajuato y Jalisco, en Morelos el Partido Acción Nacional parece listo para alzarse con una cómoda victoria con su candidato Marco Antonio Adame, otro reconocido miembro de la Organización Nacional de El Yunque . De ganar las elecciones locales de Jalisco, Guanajuato y Morelos, El Yunque, más que el PAN, tendría tres nuevos gobiernos estatales

Y es que contra lo que muchos pudieran suponer, y luego del desastroso gobierno de Sergio Estrada Cajigal -cuyo mandato transcurrió en medio de escándalos políticos, represión, fiestas de su gobernador y hasta de un juicio político que estuvo a punto de derribar de su cargo al locuaz mandatario estatal panista-, las más recientes encuestas muestran que el aspirante de Acción Nacional al gobierno estatal, Marco Antonio Adame, aventaja por casi 10 puntos porcentuales a la aspirante del PRI, Marisela Sánchez Cortés, y marcha con 17 puntos de diferencia sobre el pretendiente del PRD, Fernando Martínez Cué.

Como todos recuerdan, la historia político-electoral de Morelos se mantuvo vinculada estrechamente a los gobiernos surgidos del PRI, al grado que la tierra de Zapata fue considerada como uno de los más importantes reservorios de votos, junto con Chiapas, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz y Puebla, hasta que hacia el último trienio del siglo pasado cayó el gobierno de Jorge Carrillo Olea, el mandatario priísta al que muchos involucraron con el narcotráfico.

A la caída de Carrillo Olea, y cuando la izquierda institucional se preparaba para acceder al poder local -lo que nunca consiguió a causa de las guerras intestinas de sus tribus-, surgió un joven candidato del PAN, Sergio Estrada Cajigal, un mecánico convertido a político no por sus habilidades y capacidades, sino por el hartazgo de los morelenses a causa de los abusos del PRI. Ya como alcalde de Cuernavaca, Estrada Cajigal se montó exitosamente a la "ola Fox", que en la elección presidencial del año 2000 jaló también con éxito a candidatos de otras entidades como Yucatán.

Sergio Estrada Cajigal alcanzó el triunfo el 2 de julio de ese 2000, y ante la sorpresa de todos, consiguió lo increíble: convertir en panista al siempre guerrillero estado de Morelos. Muchos creyeron que con la llegada al gobierno del joven mecánico las cosas cambiarían, pero muy pronto vino una notable decepción cuando la casa de gobierno se convirtió en una gigantesca cantina y table dance en la que el nuevo gobernador festejaba alegremente con su claque. Al mismo tiempo cobró fama el llamado helicóptero del amor, aeronave que pagaban los contribuyentes en donde Estrada Cajigal paseaba con sus novias en turno, mientras que los problemas políticos y sociales se desbordaban.

De la "fiesta" y el desgobierno muy pronto la administración de Estrada Cajigal pasó a los problemas mayores, especialmente cuando quedó al descubierto que algunos de sus más cercanos colaboradores, como José Agustín Montiel López y Raúl Cortés Galindo -que en los hechos eran los jefes policiacos del estado-, fueron identificados e involucrados por la PGR con el crimen organizado y, especialmente, con el llamado cártel de Juárez. Hacia la segunda mitad del gobierno panista de Cajigal, el escándalo llegó a tal grado que el Congreso local de Morelos dio entrada a una solicitud de juicio político contra el mandatario estatal -y resolvió en consecuencia-, lo que motivó la pronta intervención del gobierno federal.

Sergio Estrada Cajigal prácticamente estaba fuera del gobierno a causa de la desastrosa administración que encabezaba, una vez que quedó al descubierto que cercanos colaboradores de su administración eran operadores del cártel de Juárez, hasta que apeló a sus amigos del centro. Entonces apareció en escena una vieja y entrañable amistad del gobernador morelense con el que para entonces era el seguro candidato presidencial del PAN. Resulta que Estrada Cajigal había expresado, desde el inicio de su gestión, todo su apoyo a la candidatura presidencial de Santiago Creel. El entonces secretario de Gobernación metió las manos por Estrada Cajigal, presionó al Congreso local, a la Suprema Corte y, finalmente, logró que se salvara del juicio político el gobernador panista de Morelos.

El relevo en 2006

Pero el "salvavidas" no fue gratuito. Advertido de lo que le pudo haber ocurrido, Sergio Estrada Cajigal se comprometió a corregir el rumbo, y mediante un agresivo programa de obras públicas intentó cambiar la imagen de su gobierno. Pero tampoco fue todo lo que debió ceder. A cambio debió dejar en manos de los operadores de Santiago Creel, de El Yunque , la sucesión estatal para el año 2006. Así, desde 2003 se preparó la candidatura del gobierno estatal del senador y reconocido integrante de El Yunque , Marco Antonio Adame, un médico morelense de origen humilde cuya numerosa familia es "producto del esfuerzo", y salió adelante con una modesta tienda localizada en las colonias populares de Cuernavaca, Abarrotes el Castillo.

Marco Antonio Adame surgió a la política luego de su activa militancia en el movimiento católico Testimonio y Esperanza, que se vincula estrechamente con los grupos católicos que año con año realizaban -y realizan- las peregrinaciones al cerro del Cubilete, en Guanajuato. Ahí conoce a Carlos Medina Plascencia, de quien se convierte en asesor político y religioso -ya que Adame le escribía los discursos al entonces gobernador de Guanajuato, precisamente en sus incursiones católicas al cerro del Cubilete-, hasta que Medina Plascencia lo impulsa al Senado de la República. Pero Marco Antonio Adame se encuentra, ya en las alturas del PAN, con sus compañeros de El Yunque, como Manuel Espino, quien le da el impulso final para convertirlo en candidato del PAN al gobierno de Morelos.

Sergio Estrada Cajigal no estaba en condiciones de pelear por la sucesión del gobierno morelense, y si bien dejó pasar sin problemas la candidatura de Marco Antonio Adame, también impuso condiciones. A cambio de no impedir la llegada de Adame, el candidato al gobierno estatal debió aceptar como coordinador de campaña a Javier Bolaños, quien junto con Eduardo Becerra y Luis Camargo, habían sido los responsables del desgobierno y "la fiesta" que caracterizó a la administración de Estrada Cajigal en la primera mitad de su sexenio. Pero por si fuera poco, Marco Antonio Adame es integrante destacado del grupo político panista que en Morelos es conocido como La Sagrada Familia. Es decir, el panismo tradicional.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Resulta que Javier Bolaños, el jefe de la campaña al gobierno estatal de Adame, fue el responsable de la oscura Comisión Estatal de Agua Potable y Medio Ambiente, una dependencia que tenía rango de secretaría estatal y de la que según no pocas versiones salió el dinero para la candidatura al gobierno morelense de Adame. Es decir, que Sergio Estrada Cajigal había garantizado los recursos económicos necesarios para que el PAN continúe en el gobierno de Morelos, no por sus afinidades partidistas y menos por sus preocupaciones políticas, sino porque era la mejor manera de cuidarse la espalda.

Y es que a pesar de lo que muchos suponen, en el fondo existe una estrecha relación entre Estrada Cajigal y Marco Adame. ¿Pruebas? Ahí van. Resulta que el candidato del PAN a gobernador casó con Mayela Alemán Olvera, cuya hermana Margarita fue contralora de Estrada Cajigal. Además, José Alemán Olvera, quien fue fotógrafo del diario Reforma, trabajó como el segundo de a bordo del gobierno de Estrada Cajigal en el área de Comunicación Social. Actualmente Pepe Alemán es el jefe de campaña de Jesús Giles, candidato del PAN a alcalde de Cuernavaca, ex secretario de Gobierno de Estrada Cajigal, y aspirante al gobierno estatal en 2012. ¿Qué tal? Hoy la derecha morelense le hizo justicia a La Sagrada Familia del panismo, pero mañana Estrada Cajigal pretende seguir en el poder. Todo parecido con las viejas prácticas del PRI, es mera coincidencia.

La guerra en el PRI

En el PRI de Morelos, a pesar de haber perdido el poder estatal y una buena porción de los municipios del estado, existían posibilidades reales de recuperar el gobierno. El candidato ideal era Juan Salgado Brito, un priísta de toda la vida, el más feroz antiperredista y quien tenía todo el control de la cúpula del PRI estatal. Pero a Salgado Brito se le atravesó en el camino Marisela Sánchez Cortés, una lideresa de comerciantes, colonos, precaristas y campesinos, formada a la vieja usanza de las eficaces lideresas del PRI. En la contienda interna Salgado Brito fue derrotado de manera sorpresiva. Nadie daba crédito a lo que había pasado, al grado que Salgado Brito y Mariano Palacios Alcocer, el dirigente nacional del PRI, pretendieron arrebatarle la candidatura, a la mala, a Sánchez Cortés.

No lo lograron, y la lideresa inició su campaña a tambor batiente hasta recuperar preferencias. Sin embargo, las más recientes encuestas muestran que el panista Marco Antonio Adame tiene entre 35% y 37% de las preferencias, mientras que la priísta Marisela Sánchez Cortés ha logrado entre 27% y 29% de las simpatías. Ya se habla de un acuerdo político, ante la diferencia de votos, que ha dejado en la cola al perredista y ex panista Fernando Martínez Cué. El problema para el PRI en Morelos se complicó de tal manera que el ex precandidato al gobierno estatal, Juan Salgado Brito, renunció a su partido, se afilió al PRD, y se convirtió en el jefe estatal de las redes ciudadanas. De López Obrador.

El PRD, en la lona

Así, el ex priísta Salgado Brito, el que fuera uno de los más feroces antiperredistas de Morelos, el que por años combatió a la izquierda institucional en la tierra de Zapata, al final de cuentas debió tragar sapos y serpientes, no sólo convertirse en perredista sino llevar a ese partido a una buena porción de los militantes del PRI y, más aún, debió negociar y ponerse al servicio de sus antiguos adversarios. Salgado Brito debilitó al PRI, no sólo con su salida y su inmediato ingreso al PRD, sino que también debilitó notoriamente al PRD -podemos imaginar al perredismo acostumbrado a combatir a Salgado Brito y luego obligado a seguir las órdenes de Salgado Brito-, cuyos militantes duros no aceptaron el ingreso a sus filas del ex priísta. Con esa maniobra, en el fondo, los "genios" de la izquierda institucional de López Obrador lo único que consiguieron fue terminar por fortalecer al panista Marco Antonio Adame.

Y es que, en efecto, el candidato del PRD al gobierno de Morelos, el ex panista Fernando Martínez Cué -un empresario serio, que durante años se formó en la Coparmex estatal, que se negó a participar con el panismo local que se la jugó con Santiago Creel, que es amigo de Felipe Calderón- era el mejor candidato que podía tener el Partido de la Revolución Democrática local. Pero debió enfrentar a las tribus locales, a las ambiciones de poder del centro, y al final de cuentas a los acuerdos cupulares que convirtieron al PRD morelense, igual que al de una buena porción del país, en un PRD dependiente del PRI.

Pero no es todo en la tragedia del PRD morelense. Se debe recordar que Juan Salgado Brito, el ex candidato perdidoso del PRI al gobierno estatal, es parte del grupo político de Manuel Camacho Solís, en cuya gestión como regente del DF fue encargado de la Coordinación Metropolitana. Al ser derrotado en Morelos por la lideresa Marisela Sánchez Cortés, se pasa al PRD y Camacho Solís lo convierte en jefe estatal de las redes ciudadanas. En ese cargo, "jala" para su causa y al PRD a dos desprestigiados líderes del viejo PRI en Morelos, Armando Ramírez Saldívar y José Silva Bandala. En los dos casos se trata de operadores del PRI al más viejo estilo, que también se convierten de perseguidores del PRD en jefes de las tribus de ese partido.

Pero tampoco aquí termina la historia. Resulta que el panista Noé Sánchez Cruz, quien en el gobierno de Estrada Cajigal se desempeñó como secretario de Obras Públicas, en medio de escándalos de corrupción, consiguió la alcaldía de Temixco, un municipio conurbado a Cuernavaca, en donde luego de una cuestionable administración renuncia al PAN y se pasa al PRD para buscar por ese partido un nuevo cargo de elección popular. Pero resulta que Noé Sánchez Cruz tiene una cuestionada hoja de servicios, lo que le ha ganado el repudio generalizado de los morelenses de Temixco.

Apenas en meses recientes, Noé Sánchez Cruz decidió hacer una purga en Temixco, para hacer su "cochinito". Es decir, instaló una oficina especial para revisar la situación de las construcciones en los fraccionamientos de municipio, y a 80% de las propiedades les aplicó multas de entre 300 y 30 mil pesos. Todos los quejosos debían acudir a esa oficina especial, en donde se negociaba la supuesta multa, pero al final de cuentas se pagaban importantes cantidades de dinero que, según los quejosos, iban a parar a las arcas de la campaña del ahora perredista. Por eso el desprestigio del partido de la izquierda institucional, por eso el continuismo del PAN. Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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