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Madrazo y TelevisaEl tiempo mostrará a quién le facturará la televisora el favorcito de la controvertida reforma P areciera el mundo al revés. Mientras que Televisa le abre todos los espacios posibles a AMLO, Roberto Madrazo se muestra renuente a la televisora de Chapultepec. Más aún, el candidato del PRI se ha dado el dudoso lujo de rechazar entrevistas en espacios estelares de la televisora, por ejemplo con Héctor Aguilar Camín y los programas de Víctor Trujillo. Por increíble que parezca, "el otro" tabasqueño se queja de inequidad, de que Televisa presuntamente actúa de manera parcial y que personajes como Aguilar Camín y Trujillo intentarían ridiculizarlo. Por eso tiene previsto acudir a todos los espacios mediáticos posibles, menos a aquellos en los que, según su personal percepción, "nos quieren poner contra la pared". Pero lo que ocurre en la aparentemente deteriorada relación de Madrazo y Televisa no es nuevo, y menos está alejado de uno de los temas fundamentales para la democracia mexicana: la relación de los medios y la política, que se resolvió de manera parcial, recientemente, con la precipitada aprobación por parte del Congreso mexicano de la llamada "Ley Televisa". Todos saben que Madrazo fue el principal impulsor de esa reforma en el Congreso. Sin embargo, resulta que el candidato del PRI y los suyos no creen, no sienten, que Televisa haya pagado la factura por los servicios prestados en el decidido impulso a la "Ley Televisa". Y la primera señal de ese desacuerdo se dio precisamente al concluir el primer debate entre los presidenciables, y que según los estrategas del PRI, Televisa no habría defendido de manera suficiente al candidato del tricolor, quien resultó el gran derrotado en el debate y el posdebate, según todas las opiniones. Luego de analizar lo ocurrido en el primer debate, entre los estrategas del candidato presidencial del PRI se decidió responder a Televisa con un mensaje contundente, en donde duele. Los diputados del Revolucionario Institucional recibieron la instrucción de cancelar los procedimientos para aprobar las reformas complementarias a la "Ley Televisa". Al mismo tiempo se inició el "cabildeo" de sectores del PRI en la Suprema Corte, en donde se encuentra la demanda de inconstitucionalidad que presentó un grupo de senadores contrarios a la reforma a las leyes federales de Telecomunicaciones y de Radio y Televisión. Si es necesario, se dice en el PRI, se hará todo para reventar la "Ley Televisa". El tiempo mostrará a quién de los presidenciales le facturará Televisa el favorcito de la controvertida reforma. Por lo pronto, Madrazo decidió un poco claro y nada ético acercamiento con AMLO para impulsar la especie de la "elección de Estado", un espantajo que si bien nadie cree, ha resultado efectivo para sembrar la duda sobre la legitimidad del proceso electoral y la jornada de votación, y para cuestionar la capacidad de las instituciones electorales en un escenario de elección cerrada, de virtual empate técnico. Durante las pasadas tres semanas -las mismas en que Televisa abrió todos los espacios para que López Obrador ofreciera entrevistas a modo- creció el debate sobre el espantajo de la elección de Estado, sobre la presunta alianza Madrazo-AMLO, y sobre el riesgo de llevar al terreno judicial lo que debía quedar en las urnas. Pareciera que Televisa y Madrazo repentinamente habrían llegado a la misma conclusión, el mejor aliado es López Obrador. Sólo que hay una pequeña diferencia. Queda claro que el acercamiento Madrazo-AMLO es para reventar la elección. ¿Y entonces dónde queda el aparente coqueteo Televisa-AMLO? En el PRI dicen que se trata de un mensaje claro para Madrazo. Y quizá tengan razón, porque Televisa tiene mucho de donde escoger. Si no tiene al PRI de su lado, le quedan el PAN o el PRD. Lo cierto es que ayer se hizo pública una carta enviada por Roberto Madrazo "a todos los mexicanos", la cual más bien parece dirigida a otros destinatarios. En la carta Madrazo se muestra extrañamente amable con su paisano y primo político, para decir que AMLO tiene razón en que el gobierno no debe meter la mano en las elecciones. Además "coincidió" con Obrador en que se debe eliminar la pobreza. Pero Madrazo aclara: "Existe una clara diferencia que nunca permitiría una alianza entre los amarillos y el tricolor. Los actos y palabras de López Obrador y el PRD nos han comprobado que ellos piensan que el conflicto, desacuerdo y hasta violencia son soluciones permisibles en la lucha contra la pobreza. Nosotros en el PRI rechazamos el radicalismo de la izquierda conflictiva. México no puede arriesgarse a este tipo de inestabilidad". ¿Qué se debe entender con ese mensaje? ¿Por qué una carta pública y no una declaración placera o en entrevista? Porque la carta tiene un destinatario específico. Cuando Madrazo sube en las encuestas, en los días previos al segundo debate, envía señales para desvincularse, de manera momentánea, de su paisano y del radicalismo lopezobradorista. Pone distancia discursiva -ya veremos si también en los hechos- de un AMLO que, por su parte, defiende a sus nuevos aliados, a Manuel Bartlett, al que dice que no va a enjuiciar por su pasado. El debate venidero será la clave en la relación Madrazo-Televisa. aleman2@prodigy.net.mx
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