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Guanajuato: el otro 2 de julioEl PAN guanajuatense no ha resultado mejor que los viejos gobiernos del PRI P or razones naturales, en los actuales tiempos electorales los reflectores mediáticos y la atención pública se han centrado en las elecciones presidencial y del DF. Pero el 2 de julio próximo también se habrán de elegir gobiernos estatales en Guanajuato, Morelos y Jalisco, entidades gobernadas por el PAN y en donde ese partido tiene muchas posibilidades de seguir gobernando. Hoy nos ocuparemos de Guanajuato, entidad federativa que simboliza el poder en manos de la ultraderecha, cuyas administraciones panistas resultaron igual o peor que las del PRI. El de Guanajuato es un caso paradójico. Se trata de la cuna del movimiento social, político y electoral que vio nacer a la actividad partidista al empresario, ex diputado federal, ex gobernador y actual Presidente Vicente Fox, además de que allí germinó lo que luego fue conocido como el grupo Guanajuato, un puñado de operadores políticos vinculados con El Yunque, que jefatura la aún todopoderosa Marta Sahagún, quien fuera vocera del gobernador de Guanajuato, vocera del gobierno foxista, y esposa del Presidente del "cambio". En Guanajuato se ensayó una de las más claras "concertacesiones" del gobierno de Carlos Salinas y su aliado circunstancial, el PAN -después de la entrega del gobierno de Baja California al panista Ernesto Ruffo Appel-, al obligar la renuncia del candidato ganador al gobierno estatal, el priísta Ramón Aguirre -en 1991-, para entregar la administración al panista Carlos Medina Plascencia. A partir de esa entrega ilegal, pero políticamente conveniente -para el gobierno de Salinas y el PAN-, se sentaron las bases para que Fox se convirtiera en gobernador de Guanajuato -en 1995-, y para que la entidad se sumara a los bastiones del partido azul y blanco. A partir de 2 de diciembre de 2006, Guanajuato podría ser el lugar de retiro de la "pareja presidencial", si la elección federal es ganada por el PAN, pero se convertirá, en sentido contrario, en el cuartel de resistencia y proselitismo del grupo Guanajuato si el ganador de la contienda llega a ser AMLO. En cualquier caso, Guanajuato resulta estratégico no sólo para el PAN -por su caudal de votos, ya que ocupa el quinto lugar nacional con casi 3.5 millones de votantes-, sino para Fox y la señora Sahagún, quienes requerirán de un espacio político que los cobije en su retiro o que les patrocine un eventual activismo en caso de que el PAN pierda la Presidencia de la República. Por lo pronto, el candidato del PAN al gobierno estatal, el senador Juan Manuel Oliva Ramírez, aparece con un 50% de las preferencias, contra alrededor de 30% del candidato sustituto del PRI, el notario público Miguel Ángel Chico Pardo -que se convirtió en candidato luego de la renuncia de Wintilo Vega-, y 12% del perredista y empresario Ricardo García Oceguera. De esa manera, se podría decir que no hay nada nuevo en el escenario político electoral de Guanajuato. Sin embargo, la contienda no parece lineal, por lo menos en lo político y en sus implicaciones económicas. Resulta que el PAN en Guanajuato, incluidos su gobernador saliente y el aspirante a sucederlo, no ha resultado mejor que los viejos gobiernos del PRI. El mandatario saliente, Juan Carlos Romero Hicks -quien llegó al cargo sólo por su amistad con Vicente Fox y por el impulso de la ultraderecha de El Yunque incrustada en el PAN de Guanajuato-, realizó una gestión timorata, típica de esa ultraderecha, sin una política social clara, y en donde "la piñata" guanajuatense favoreció sólo a los poderosos grupos empresariales. Con el sello de la casa, el gobernador Romero Hicks ha volcado los recursos públicos a favor de su candidato, en forma similar a lo que hace Fox para promover a Felipe Calderón. A su vez, el candidato del PAN, Juan Manuel Oliva -que no era el preferido de Vicente Fox, pero quien en las internas ganó la candidatura al derrotar en forma contundente a Javier Usabiaga, el señalado por el Presidente-, se ha convertido en un aspirante que significa el continuismo, no sólo administrativo, sino ideológico. Oliva también pertenece a El Yunque, militancia que lo acerca con el poderoso número dos de Los Pinos, Ramón Muñoz Gutiérrez, quien prepara el terreno para convertirse en gobernador de Guanajuato a partir de 2012. El candidato del PAN al gobierno de Guanajuato -un modesto periodista local, que luego de su militancia en El Yunque entró a Acción Nacional a hacer tareas básicas, fue operador de Fox, dirigente del PAN local, secretario de gobierno con Carlos Romero Hicks, y senador de la República-, al parecer olvidó sus orígenes, al grado que su proselitismo recuerda las viejas campañas del PRI: derroche de recursos públicos y empresariales, campaña fastuosa y un activismo muy lejano al de Fox, que fue de casa en casa, que ganó votos en contacto directo con la gente, al viejo estilo del PAN. Se entiende la mudanza del PAN al pasado, porque en Guanajuato el panismo tradicional fue borrado del mapa político por la fuerza de El Yunque, que gobernará la entidad los próximos seis años. aleman2@prodigy.net.mx
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