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Ricardo Rocha
15 de mayo de 2006

La otra patada

La primera provocó una oleada de falsa indignación. Un sospechoso desgarramiento de vestiduras que fue explotado una y otra vez por los de siempre. Los que justifican cualquier acción desde el poder y fustigan cualquier reacción popular.

La "patada en los güevos" de un atenquense a un policía tirado en medio de una golpiza popular fue, sin duda, colérica, censurable y dolorosa, pero también magnificada y presentada como un acto de salvajismo sin límites perpetrado por una horda de asesinos a sueldo. Porque de acuerdo con las propias autoridades federales "se alquilaban al mejor postor", según dijo -aunque nunca lo probó- el secretario de Seguridad Medina Mora.

Lo malo para los panegiristas del régimen es que la célebre patada pronto pasó al olvido forzado o convenenciero por la avalancha de pruebas sobre la brutalidad cavernícola de los policías estatales y federales: como en el porfiriato, se tomó todo un pueblo, Atenco, sin ninguna orden judicial; se trató de un allanamiento tumultuario; a bombazos lacrimógenos y macanazos persiguieron y golpearon despiadadamente a sus habitantes y rompieron puertas para sacarlos de sus casas; luego violaron y torturaron a sus mujeres en el trayecto infame de horas interminables a la cárcel; antes, mataron a un niño de 14 años de un balazo en el pecho.

Cumplieron órdenes: "Golpear todo lo que se moviera", "Íbamos armados y Robledo (jefe policiaco del Edomex) lo sabía", reconocieron tres policías en escalofriantes testimonios videograbados a los investigadores del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez. Para el gobierno de Vicente Fox, llegó así la hora de la venganza. Ha hecho pagar a los de Atenco la osadía de defender su existencia al negarse a desaparecer obstruyendo la única obra que haría visible al sexenio: el nuevo aeropuerto de la ciudad de México. En una de esas, de lo que se trata ahora es de poner la primera piedra antes del 2 de julio. Pero por lo pronto este agónico pero rabioso y por lo tanto peligroso gobierno manda tres señales: el ajuste de cuentas, la desactivación de un movimiento social popular e incómodo y la advertencia de la represión y la mano dura para los inconformes el 3 de julio. Porque hay quienes siguen considerando la posibilidad del fraude.

Los argumentos seudojurídicos de ninguna manera se sostienen: hay una detención de casi 200 personas; se libera sin cargos a unas cuantas, la mayoría seguirán acusadas aunque en libertad bajo fianza; en el caso de Ignacio del Valle, familia y otros miembros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, los principales dirigentes, fueron encerrados en La Palma junto a los más peligrosos reos del país, el resto en cárceles comunes, pero todos sin posibilidad de libertad en el corto plazo. La acusación por crimen organizado se cayó sola. La de secuestro equiparable es una aberración, ¿a ver, cuánto pedían de rescate? En lo que hace a ataques a las vías generales de comunicación -de probarse- no merecería un castigo tan desproporcionado.

Por eso la respuesta a esta arrogante represión de Estado ha sido inmediata dentro y fuera. Aquí las movilizaciones que crecen. En Viena, la respuesta balbuceante de Fox a un académico: "El esfuerzo fue traer paz a los habitantes de Atenco ante una embestida de violencia... hubo diálogo antes, hubo diálogo en (sic) y hubo diálogo después de". Luego el coro de una treintena de activistas: "¡Vicente fascista... asesino terrorista!". Y es que son cada vez más las voces que reconocen que el Presidente está sembrando el terror para generar un voto del miedo en contra de AMLO y a favor de Calderón. Por ello se burla del IFE y sus tibios llamados a la neutralidad. Por eso seguirá en campaña gastándose el mañoso subejercicio de 40 mil millones en obras de relumbrón para beneficiar al candidato que le cuide las espaldas a él y a su parentela.

En suma, atropellando la democracia y ejerciendo la represión Fox se está manchando las manos de miasma y de sangre. Está terminando de la peor manera posible su gobierno. Y de paso nos está pateando a todos allá abajo. Y eso duele. Y calienta. E irrita. Y mucho. Cada vez más.

ddn_rocha@hotmail.com

 
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PERFIL
 
Ricardo Rocha ha sido redactor, reportero, corresponsal de guerra, productor y conductor de programas. En 1977 cubrió por dos meses la Revolución Sandinista en Nicaragua, lo que le valió el premio nacional de periodismo. Diseñó y condujo los programas "Para Gente Grande" y "En Vivo". Es co-autor de "Yo Corresponsal de Guerra" y autor de "Conversaciones para Gente Grande". En el 97 creó el concepto "Detrás de la Noticia" y en 1999, al separarse de Televisa, lo consolidó con la agencia informativa.
 
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