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Ricardo Alemán
11 de mayo de 2006

El Jesús en la boca

En el PAN preferirían que Fox se callara y mantuviera un bajo perfil en sus decisiones políticas.

En el camino

H ace no muchas décadas, las abuelas solían quejarse de la alteración de la paz familiar con una frase peculiar: "Me tienen con el Jesús en la boca", decían a manera de reclamo por los estropicios que ocasionaba algún miembro de la familia. Y la frase parece reeditarse en los tiempos electorales, por lo menos entre los operadores de la campaña presidencial de Felipe Calderón Hinojosa, a quienes el presidente Fox tiene, un día sí y otro también, con el "Jesús en la boca".

Y es que cuando no son las declaraciones del jefe de las instituciones, son sus decisiones políticas las que casi todos los días hacen temblar a los operadores del candidato de su partido. Para el panismo, en general, aún está fresca la "traumática" experiencia -traumática para ellos, por supuesto-, del desafuero de AMLO, en donde los empeños de Vicente Fox llevaron al ex jefe de Gobierno del DF a niveles impensables de popularidad, al grado de poner en riesgo la permanencia del PAN en el poder.

Los más interesados en que Fox "cierre la boca" y cancele algunas de sus alocadas decisiones políticas, son los propios integrantes del primer círculo de Calderón, quienes en los dos más recientes escándalos desatados por decisiones políticas equivocadas -las de la ocupación por parte de la policía de la siderúrgica Lázaro Cárdenas y la persecución legal de los macheteros de Atenco-, han detectado factores externos que "contaminaron" las decisiones, si no es que hasta "mano negra". En el PAN preferirían que Vicente Fox se callara y mantuviera un bajo perfil en sus decisiones políticas. Y es que en una de esas hasta le entrega la elección al PRD.

De esa manera, en el análisis que los operadores de Calderón han hecho de acontecimientos como el del desalojo de la siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, en Michoacán -en donde las policías federal y local intentaron recuperar las instalaciones y provocaron un enfrentamiento con mineros que defendían a Napoleón Gómez Urrutia, con pérdida de vidas-, detectaron una operación deficiente y factores externos que habrían hecho la diferencia entre un "operativo limpio" y el escándalo en que terminó la recuperación de la siderúrgica.

Como se sabe, el asalto policial a Sicartsa se realizó de manera conjunta entre las policías federal y estatal de Michoacán. Presuntamente funcionarios del gobierno perredista de Cárdenas Batel habrían filtrado a los mineros los detalles del operativo, lo que creó un escenario de confrontación entre los mineros y los policías.

Pero existe un elemento que no se había tomado en cuenta. Resulta que al parecer el gobierno de Michoacán era el más interesado en que se recuperaran las instalaciones de Sicartsa, debido a la estrecha relación de la dinastía Cárdenas -y en especial de Cárdenas Batel-, con Julio César Villarreal Guajardo, exitoso empresario regiomontano de la industria del acero, quien es presidente y director general ejecutivo de Villacero, que agrupa, entre otras acereras, a Sicartsa.

Villarreal Guajardo es un entrañable amigo de los Cárdenas, quienes, según las fuentes consultadas, suelen viajar en el avión privado del empresario y hasta acudieron como invitados especiales a la boda de la hija del director de Sicartsa. ¿Y eso qué?, podría preguntar, con razón, algún interesado en el asunto. Pues bien, según el acta de la Asamblea General Ordinaria de accionistas de Afirme Grupo Financiero -celebrada el 26 de abril de 2006-, Julio César Villarreal Guajardo fue ratificado como consejero propietario del Consejo de Administración de Banca Afirme. ¿Y qué?, se podría insistir.

Banca Afirme es la institución que, según declaraciones de la propia dirigencia del PRD, no sólo concentra todas las cuentas bancarias de ese partido, sino que fue el banco que habría financiado las más recientes campañas de spots de AMLO. Pero hay más. Julio César Villarreal Guajardo habría sido uno de los más interesados empresarios de Nuevo León en acercar a Andrés Manuel con los grandes capitanes del dinero de esa entidad. No se sabe si lo consiguió, pero lo cierto es que otro empresario, éste del ramo inmobiliario, Mario Fernández Quiroga -y amigo de Villarreal Guajardo-, se convirtió en el jefe de las redes ciudadanas de AMLO en Nuevo León, es decir, en el jefe del PRD local.

Lo curioso del asunto es que en la crisis política y social desatada en Sicartsa -y cuyo objetivo central según el gobierno de Fox era descabezar a Gómez Urrutia, quien a su vez presumía de su amistad con Julio César Villarreal Guajardo- se entrelazaron intereses empresariales, amistades, gobiernos antagónicos del PRD y el PAN, traiciones y delaciones. Enramado que no fue calculado y que le costó caro al candidato panista, que junto con el gobierno de Fox, quedaron como el cohetero.

¿Se recuperará Cancún? Nadie sabe. Por lo pronto, se promueve el puerto de Mahahual, un nuevo desarrollo turístico, al sur de Quintana Roo, que ya es visto como "tercer gran boom turístico". El desarrollo se inició en el gobierno de Joaquín Hendricks.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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