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Elvira García
09 de mayo de 2006

¿Las manos limpias?

Felipe Calderón Hinojosa dice que tiene las manos limpias. Desde su precampaña esa ha sido la confesión con la cual abre o cierra promocionales y entrevistas.

A menos de dos meses del 2 de julio, esa frase -como sus dos slogans de campaña- retrata a un candidato débil. Si hoy preguntáramos a la gente qué decía el primer slogan o cuál es el segundo, poquísimos podrían recordarlos.

Respecto de la confesión de tener unas manos limpias de corrupción, el candidato panista tendría que correr al genio que gastó su última neurona para llegar a esa oración, no sólo porque ya fue utilizada en el año 2000 por un priísta, Francisco Labastida, sino también porque tal afirmación obliga a que la gente fije su atención, precisamente, en el punto débil del físico del candidato: sus manos. Y ¿qué vemos en el spot?, unas manos pequeñas, débiles, sin carácter. Y carácter no es sinónimo de furia y malos modos, de los que es poseedor el señor Calderón. Digo carácter como capacidad para tomar decisiones.

Buena parte del electorado femenino, que es determinante hoy para ganar elecciones, podría decirle al panista qué lee en los hombres de manos pequeñas. Todo, menos fuerza. Todo, menos firmeza. Y ya no le digo qué piensan los varones -muchos de ellos en la franja de los votantes indecisos- cuando ven al panista extender, apenas y con pena, sus manitas, que dice tener limpias. Los hombres, que compiten entre sí -aunque lo nieguen- en el territorio del físico, no quieren identificarse con un varón de manos chicas y frágiles. Si no, que los encuestadores, tan proclives últimamente a cuidar a halagar y cuidar al panista, salgan a la calle a preguntar.

Entre el 18 y el 20 de marzo Calderón Hinojosa, apurado y preocupado porque su campaña nada más no levantaba, recorrió los medios para anunciar a México el "relanzamiento" de la misma. Aceptó errores de estrategia mediática, tibieza en sus giras, falta de fuerza en slogan. Y como muestra de sus nuevos modos, atacó a López Obrador. Pero siguió diciendo que tiene manos limpias, pese a que son su punto flaco, en más de un sentido. Apenas al día siguiente del debate, todas las casas encuestadoras empezaron a poner a Calderón como el puntero, o casi, en las preferencias del voto.

Y el PAN, el 26 de abril lanzó un spot que pregonaba una mentira o, por decir lo menos, una exageración: "Todas las opiniones coinciden en que el ganador del debate fue Felipe Calderón". Bastaba revisar la prensa de esas semanas para darnos cuenta de que ese spot faltó a la verdad. Casi nadie comentó que el candidato de las manos limpias nos mentía. Y si nos miente hoy ¿qué será si llega a presidente? Lo preocupante es que no protestamos; ¿será que ya nos acostumbrados a las mentiras panistas que se difunden por los medios?

Felipe Calderón y sus voceros insisten en que es el puntero. El domingo 7 de mayo por la noche, Juan Molinar Horcasitas lo reiteró en el Canal 40, con urgencia, por alguna razón. Lo raro es que no dijo cuántos puntos está arriba de AMLO. "Lo de menos es si son tres o 10", afirmó. ¿Cómo lo de menos? Hay un abismo entre tres y 10 puntos. Y, si de veras Calderón dejó atrás a AMLO, la pregunta es cómo le hizo, si tiene una campaña que tira al gris, tenazmente. El "replanteamiento" tan platicado sólo es evidente en tres puntos: la aplanadora de encuestas que intenta convencernos de que Calderón está en la puerta de Los Pinos; los ataques a López Obrador a través de redes panistas que operan en internet, y la lluvia de impactos de los spots del candidato, en televisión y radio.

La de Calderón es una campaña mediática montada sobre el dinero y no sobre el talento. Nada ha cambiado en términos de imagen, la prueba es que seguimos viendo al panista mostrándonos sus débiles manos e insistiendo en que las tiene limpias, cuando desde hace varios meses se ventila en los medios asuntos de su pasado y presente; por ejemplo que como legislador votó en favor del Fobaproa, o que hoy tiene a familiares en puestos políticos estratégicos, y, más recientemente, que quedó al descubierto el uso electoral que pretende darle a programas sociales como Progresa. Presumir de manos limpias no parece ser el mejor activo del candidato.

viragarcia1952@@ aol.com

 
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PERFIL
 
Comenzó a colaborar en los medios desde principio de los 70. Desde esa fecha, ha escrito en más de seis diarios y en revistas como Proceso y Geografía Nacional. Es co-conductora del programa dominical "La República de las Letras". Ha escrito seis libros biográficos, entre los que destacan: "Redonda Soledad, la vida de Pita Amor"; "Cuando los grandes eran chicos", y "De lunas garapiñadas, Cri-Cri.
 
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