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´Marcos´ y el zapatismo regresan al reflector mediático Increíble reunificación de seguidores de AMLO y EZLN ¿ La mano de quién está detrás de la violencia desatada en Atenco? Que si los "macheteros" de Atenco se mueven solos. Que si detrás de ellos está el sub. Marcos . Que si está la mano del PRD, de Andrés Manuel López Obrador. Que si la represión fue una venganza del gobierno federal por la cancelación del aeropuerto. Que si es una muestra de la incapacidad política de los tres niveles de gobierno, incluido el gobierno del "cambio". Que si fue un acierto del gobierno mexiquense. Que si es parte de las guerras electorales. Que si... En efecto, las interrogantes sobre la violenta reacción social al desalojo de vendedores de flores, y la represión institucional desatada en San Salvador Atenco, se pueden extender al infinito. Pero también es cierto que existen elementos que entrelazan los tiempos electorales, "La otra campaña" del EZLN, la campaña presidencial de AMLO, la incapacidad política de los tres niveles de gobierno y hasta una decisión del Estado para "cortar" los brazos operadores del EZLN. En términos del arte del "taco" y la "tiza", pareciera que asistimos más que a una jugada de tres bandas, a un tiro de fantasía. ¿Pero de quién? EZLN y Atenco Todos saben que en Atenco -igual que en reductos universitarios de todo el país-, el EZLN ensayó la exportación de su lucha social, para incrustarla en sectores urbanos marginados. Todos saben que desde el intento fallido del gobierno de Vicente Fox por construir una terminal aérea en la región, San Salvador Atenco se convirtió en algo así como "territorio liberado", y que desde entonces los "macheteros" construyeron una suerte de Estado dentro de otro Estado, en donde la única ley es la "ley del machete". Y en donde son inoperantes las leyes que rigen para el resto de los mortales. Y todos saben que hasta antes del pasado jueves, Atenco era el símbolo de la incapacidad política de los tres niveles de gobierno, el municipal, el estatal y el federal, para hacer valer la jerarquía institucional. Para el EZLN y para su jefe militar y político, Marcos, Atenco era más que una cabeza de playa, era el más ambicioso y aventajado ensayo de exportación -en las zonas urbanas marginadas- de su proyecto político y social. Y esa importancia fue ratificada cuando la seguridad del llamado delegado Zero -en su periplo por todo el país, conocido como "La otra campaña"-, fue encomendada precisamente a los "macheteros" de Atenco, que para efectos prácticos eran un eficiente ariete urbano del zapatismo chiapaneco, el brazo más cercano a la capital del país. Ahora bien, no fueron ajenos a los ojos y los oídos del gobierno federal y menos para los del estado de México -y tampoco para los ciudadanos que han seguido "La otra campaña"-, que el recorrido del líder zapatista Marcos por todo el país provocó un notorio desgaste del EZLN, cuya presencia se volvió marginal en medio de una lucha electoral polarizada entre la derecha gobernante y un remedo de izquierda que se emparentó cada día más con el viejo PRI. Y tampoco "pasó de noche" para el gobierno que conforme el delegado Zero se aproximaba al Distrito Federal, endureció su discurso, al grado de plantear en pleno proceso electoral de 2006 -como lo hizo el 1 de enero de 1994- el derrocamiento del gobierno que resulte elegido el 2 de julio próximo. Así, por ejemplo, el 1 de mayo pasado, en el zócalo capitalino -luego de una marcha por Paseo de la Reforma en donde un cerco humano de "macheteros" se encargó de la seguridad del delegado Zero, el jefe zapatista Marcos dijo: "Los adherentes a ´La otra campaña´ hemos decidido unir nuestras luchas, no por un cambio de gobierno, sino para derrocarlo; no para pedirles a los ricos que se vayan, sino para sacarlos del país". Al día siguiente, en un desangelado mitin frente a la rectoría de la UNAM -en donde además cuestionó al rector Juan Ramón de la Fuente por usar los recursos públicos para su carrera política-, el jefe del EZLN repitió la receta cuando dijo que De la Fuente "no sabe que no va a haber sistema político, porque lo vamos a derrocar". Los ´focos rojos´ El endurecimiento del discurso del jefe zapatista, que para muchos analistas no era más que parte de la verborrea del jefe del EZLN, prendió los "focos rojos" del gobierno de Vicente Fox, cuyos sistemas de inteligencia entendieron que la radicalización discursiva de Marcos era la antesala de previsibles hechos violentos. Y es que concluyeron que frente a la polarización de la contienda electoral -entre el PAN y el PRD-, al EZLN le resultaba urgente un golpe de reposicionamiento y presencia. Pero nunca imaginaron que ese golpe se daría tan pronto, y menos con un pretexto tan absurdo como el desalojo de ocho vendedores de flores del mercado de Texcoco. Como todos saben, la mañana del pasado miércoles, "macheteros" de Atenco -los mismos que cuidan a Marcos en su periplo por todo el país- montaron una inesperada provocación al bloquear la concurrida carretera Texcoco-Lechería, lo que provocó un enfrentamiento con la policía local y federal, con un saldo de un joven muerto de un tiro -presuntamente proveniente de las armas de la policía mexiquense-, y un puñado de policías secuestrados y salvajemente golpeados por los "macheteros". Quedó claro que el desalojo de los floristas de Texcoco fue un mero pretexto, una provocación que regresó al Ejército Zapatista de Liberación Nacional y a su líder Marcos a los reflectores mediáticos. Pero lo que no calcularon ni los "macheteros" y menos el jefe zapatista, fue que desde la casa presidencial se había tomado la decisión de acabar con el "foco rojo" que para los delicados tiempos electorales significa Atenco, y su influencia como bastión del zapatismo chiapaneco a pocos kilómetros de la capital del país. La radicalización del discurso de Marcos, quien recorría el país con el discurso de "derrocar" al gobierno que surja de las elecciones del 2 de julio, y el mensaje de la provocación de los "macheteros" -con un pretexto ridículo como el desalojo de un puñado de vendedores de flores-, fueron el detonante de la represión policíaca. Frente a un escenario de violencia incontenible -que dejó un saldo de un joven muerto, varios policías secuestrados, otros brutalmente golpeados y bloqueos carreteros-, desde la casa presidencial salió la instrucción de acabar con la "cabeza de playa" del EZLN en Atenco. Igual que ocurrió en Sicartsa -pero con medidas extremas-, se ordenó un operativo conjunto con el gobierno estatal, en este caso el del estado de México -al que por cierto se le dio todo el crédito- para acabar de una buena vez con el foco de conflicto. El objetivo fue "descabezar" al movimiento de Atenco, detener a todos los líderes y con ello amputar al EZLN de uno de sus brazos operativos fuera de Chiapas. Para los fines de los gobiernos federal y estatal, el operativo resultó exitoso. Una demostración de fuerza -y de brutalidad policiaca igual a la brutalidad mostrada por los "macheteros" contra la policía el día previo-, con la que el gobierno mexiquense y el federal creyeron acabar con el "foco rojo" de Atenco. Y en efecto, no sólo se cortaron los tentáculos del EZLN en las proximidades del Distrito Federal, no sólo se apagó un "polvorín electoral" de alto riesgo, sino que se deslizó la percepción de que el candidato López Obrador es el candidato de la violencia. Una jugada que pareció perfecta. Pero que se puede complicar a niveles impensables. La mano del PRD Y si bien son muchos los indicios de que la estratagema de los gobiernos federal y mexiquense resultó efectiva -efectiva para sus fines, por supuesto-, también es cierto que todos saben que Atenco y Texcoco son feudos políticos del PRD. Todos saben que en la UNAM y en otras universidades públicas, el PRD mantiene un feroz control político al grado de que ese perredismo desalentó la movilización a favor de Marcos -ya que el líder zapatista cuestiona la candidatura presidencial de AMLO- en esos centros de estudio. Más aún, apenas horas antes del conflicto de Atenco, muchos de esos perredistas desdeñaron "La otra campaña" en lugares como la UNAM. Lo curioso del asunto es que a partir del "manotazo" lanzado en Atenco por los gobiernos federal y mexiquense, desapareció la brecha que la disputa electoral abrió entre perredistas y zapatistas. No pocos de los grupos que se vieron forzados a escoger entre AMLO y el EZLN, se "coagularon" a causa de la represión oficial lanzada a los "macheteros", al extremo de que organizaciones bien identificadas con el perredismo más adictos a AMLO, como el Frente Popular Francisco Villa -y su presunta sucursal independiente, que son brazos operativos de lo más radical y corrupto del PRD-, se movilizaron a favor de los "macheteros" y del líder zapatista Marcos. Así, horas después de que 3 mil policías entraron a San Salvador Atenco, luego de la detención con lujo de violencia de los "cabecillas" del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, se produjo lo insólito, lo impensable: la reunificación entre los otrora polarizados simpatizantes del EZLN y de AMLO. Esa reunificación fue visible en la toma de avenidas, fuera de instalaciones educativas de la UNAM, del IPN, y de otras, que provocaron un caos que fue tolerado por la autoridad capitalina. Y por supuesto que de inmediato el candidato López Obrador sacó las manos del conflicto, se desvinculó de los hechos violentos, y hasta se dijo contrario al uso de la violencia, en tanto que el candidato Felipe Calderón avanzó en sentido contrario para emparentar a López Obrador con la tolerancia al uso de la violencia, al poner como ejemplo las declaraciones del ex jefe de Gobierno cuando los habitantes de Tláhuac secuestraron y quemaron a dos policías. Pero lo cierto es que la provocación violenta montada por los "macheteros" a causa del desalojo de ocho vendedores de flores, y la represión igualmente violenta de los gobiernos federal y mexiquense, ya tiene al delegado Zero y a su brazo operativo fuera de Chiapas -a los "macheteros" de Atenco-, de nuevo en los titulares de los medios de comunicación; les "regresó el alma al cuerpo", y se ha producido el "milagro" de la reunificación entre seguidores de AMLO y del EZLN. Por lo pronto, la tarde del pasado viernes el jefe zapatista Marcos reapareció al frente de una marcha que partió de la Universidad de Chapingo a San Salvador Atenco, en donde encabezó la defensa de los "macheteros", y en donde dijo que permanecerá en el Distrito Federal hasta conseguir su liberación. Y advirtió: "Si el gobierno no quiere problemas, que libere a los presos hoy, o a más tardar mañana". Un mensaje que augura que los dos meses que restan para la elección presidencial serán de conflicto permanente. ¿Una casualidad? Y seguramente habrá quien piense que es una casualidad la provocación de los "macheteros" de Atenco, y la reunificación de los intereses de los seguidores de AMLO y del EZLN. Y pudieran tener razón si no fuera porque existen evidencias en sentido contrario. Resulta que la desaparecida Escuela Normal Rural Luis Villarreal (del Mexe), hoy convertida en Universidad Politécnica Francisco I. Madero (UPFIM) -enclavada en el municipio Francisco I. Madero, en el estado de Hidalgo-, es la mejor evidencia que desde antes del estallido de Atenco, se producía la reunificación entre los simpatizantes de AMLO y del EZLN. Durante años la Normal Rural del Mexe se identificó como un feudo del ex priísta hoy perredista José Guadarrama, quien nunca ha sacado las manos de ese centro de estudios. El candidato Andrés Manuel López Obrador visitó la hoy UPFIM el pasado 13 de enero, en compañía de Guadarrama, a cuyos grupos prometió que de ganar la Presidencia, reabriría "la Normal Rural". Lo mismo dijo en su más reciente visita, el 27 de abril, pero en un clima muy distinto, ya que los días previos, perredistas vinculados a José Guadarrama declararon "zona expropiada" los ex dormitorios de la UPFIM. El 29 de abril, con la asistencia de 200 estudiantes, líderes identificados con Guadarrama se posesionaron de las instalaciones y declararon que contaban con el apoyo del EZLN, del PRD, del presidente municipal perredista, Pablo Lucas, y de Andrés Manuel López Obrador, "que es el único candidato que nos defiende", y de quien se dijeron promotores del voto. Pero resulta que detrás de Pablo Lucas están nada menos que René Bejarano y Dolores Padierna, los mismos que durante años regentearon -y lo siguen haciendo- el Frente Popular Francisco Villa -y de su ala supuestamente independiente-, que es un grupo que abiertamente apoya a López Obrador, que también se ha manifestado en favor de los "macheteros" de Atenco y solidario con el EZLN. ¿Quién está usando a quién? ¿O es que un sector del perredismo que apoya a López Obrador usa el conflicto de Atenco para su causa? ¿O es que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional se vale de los perredistas, a los que ha criticado hasta el cansancio, para su lucha? O simplemente van por el mismo objetivo, la desestabilización. Y si no se deslindan unos de otros, nadie creerá en sus arengas. Al tiempo. aleman2@prodigy.net.mx
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