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Ricardo Alemán
03 de mayo de 2006

¿Y los candidatos?

En realidad a nadie, ni al PRD, ni al PAN o al PRI les importa lo que ocurre con esos mexicanos

En el camino

En México se sabía, desde hace años, de la presencia y la influencia de millones de mexicanos en EU. Y tan era una certeza que durante las más recientes elecciones presidenciales los opositores al PRI, la izquierda y la derecha partidistas, insistieron en facilitar el voto de los mexicanos en el extranjero, sobre todo de quienes trabajaban de manera legal o ilegal en el vecino país del norte. Era tal la certeza de esa presencia que todos los partidos aprobaron el voto en las elecciones presidenciales de aquellos compatriotas que vivían y trabajaban allende las fronteras. Sin embargo, un cálculo equivocado hizo creer a muchos que esa abrumadora presencia de mexicanos en EU se traduciría, en forma mecánica, en una inscripción masiva en el padrón para votar por la vía postal.

Pero la terca realidad mostró que no, que buena parte de esos mexicanos que decidieron jugarse la vida para cruzar la frontera norte en busca de empleo, ya había decidido su voto, que "votaron cuando caminaron al norte", además de que las reglas para expresar ese voto fueron diseñadas como si el objetivo fuera impedirlo. Así, de golpe y porrazo, se desvaneció el espejismo del voto de los mexicanos en EU, un caudal de potenciales electores que hizo pensar a muchos que podían decidir el destino de una elección en México.

Y una vez desvanecido el interés electoral de los migrantes -una vez que dejaron de ser el esperado filón de votos para las elecciones federales mexicanas-, los partidos y los candidatos, y sobre todo los aspirantes presidenciales, hicieron lo de siempre, lo que saben hacer: darles la espalda, olvidarlos y desconocer que parte fundamental de esos mexicanos sigue en México y aún son un voto potencial.

Pero en realidad a nadie, ni al PRD, ni al PAN y menos al PRI les importa lo que ocurre con esos mexicanos. Y tampoco les importa a los candidatos presidenciales, a ninguno de los tres más aventajados: Calderón, AMLO y Madrazo, quienes si bien se montaron en la ola festiva de las exitosas movilizaciones de latinos que marcharon para ser vistos y oídos a favor de una ley migratoria justa -entre ellos una mayoría de mexicanos-, del pasado 1 de mayo, lo cierto es que han hecho evidente que la agenda migratoria no les resulta prioritaria.

Y si alguien lo duda, sobran las evidencias. Del 2 al 5 de febrero pasado, la influyente Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) -por sus siglas en inglés- llevó a cabo por primera vez en su historia una reunión fuera de EU, con la intención -entre otros aspectos de su agenda- de entrevistarse con los cinco candidatos presidenciales mexicanos, escuchar sus propuestas sobre la política migratoria que adoptarían, y para expresar de manera directa el diagnóstico de los propios migrantes mexicanos sobre su propuesta de una política migratoria entre México y EU, sobre todo ante la situación y respecto a la represiva iniciativa de reformas que entonces intentaba el gobierno estadounidense.

Por increíble y ridículo que parezca, el candidato AMLO los dejó plantados. Bueno, ni siquiera avisó que no acudiría a la cita. Calderón envió a un representante de bajísimo perfil, sólo para salir del paso, quien no supo qué decir y menos entendió a lo que iba. Madrazo envió a uno de sus más importantes colaboradores, pero ignorante del tema; en tanto que Mercado fue la única que acudió, pero llegó sin propuestas. De Campa no supieron nada.

Los directivos de LULAC se fueron con "cajas destempladas", sin una sola respuesta, no sólo de los partidos, sino de los candidatos y de buena parte del gobierno mexicano, convencidos de que para el próximo presidente los migrantes serán lo menos importante. Eso sí, tres meses después, luego de las movilizaciones del 1 de mayo, todos los candidatos se dijeron apoyadores de la lucha de los mexicanos en EU. Hablaron de dientes para afuera.

Pero no es todo, en marzo pasado, con motivo de su XXII reunión nacional, celebrada en Tijuana, la Coordinación Nacional de Oficinas de Atención a Migrantes -que agrupa a 29 oficinas estatales de atención a migrantes- acordó un acercamiento con los cinco presidenciales. No fue posible dialogar con uno solo. Luego decidieron enviarles una carta personalizada, en la que expresan la importancia de generar una política de Estado de atención al fenómeno migratorio y a los propios migrantes, y de impulsar un acuerdo que reconozca como compartido el fenómeno, más allá de paliativos y ofensivas legislaciones unilaterales, entre muchas otras cosas. Y en efecto, ningún candidato respondió. ¿Y los candidatos? En lo suyo, la demagogia. ¿O no?

Aquí siempre cuestionamos los premios periodísticos que entregaban los gobiernos priístas. Hoy el reconocimiento a los periodistas lo hace un Consejo Ciudadano. Por eso decidimos aceptar. Gracias a todos, lectores, periodistas, amigos. Gracias a todo EL UNIVERSAL y al Consejo de Premiación.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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