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El kafkiano Osiel CárdenasEdecanes distribuyeron a los niños y a sus papás invitaciones firmadas por "Tu amigo" E n los tiempos político-electorales que vivimos, esos en los que se justifica todo tipo de estrategias para ganar popularidad, en los que regalar momentos de alegría a los pobres parece una moda, en los que se llenan estadios y plazas con miles de desposeídos a los que se festeja con grupos musicales, payasos y muchos regalos, parecen ya no sorprender a nadie. De tanto en tanto los aspirantes a puestos de elección popular regalan al "respetable" y a sus seguidores el espectáculo de estadios o plazas abarrotadas de entusiastas precaristas que pocas veces salen con las manos vacías y con los oídos retacados de promesas. La estrategia "a ras de tierra", esa que consiste en el contacto directo con "la gente" y la promesa de "viva voz", suele ser harto efectiva para consolidar imagen y popularidad. Durante muchos años, antes de la llegada de la radio y la televisión, era la herramienta fundamental. Pero no es usual que en tiempos electorales -y a la par del activismo de los partidos y los candidatos-, sea un reconocido narcotraficante el que se aviente la puntada de disputar simpatía y popularidad de miles de hombres, mujeres y niños, como si pretendiera dar una muestra de que uno de los más poderosos y violentos cárteles del narcotráfico también está en campaña, en busca de la popularidad y el reconocimiento a su generoso altruismo a favor de los niños y, en general, de los pobres. Y es el caso de Osiel Cárdenas Guillén, el kafkiano jefe del temible cártel del Golfo -preso desde marzo de 2003 en el penal de La Palma-, quien el pasado viernes financió una movilización masiva de precaristas de la ciudad de Reynosa, en Tamaulipas, a los que convidó de un festejo gratuito en el estadio de beisbol Adolfo López Mateos de esa ciudad, en donde los 17 mil asistentes se deleitaron con peleas de lucha AAA, música y payasos, además de que los niños fueron festejados, en su día, con juguetes. Se había movilizado una decena de tráileres cargados de juguetes, que hicieron la delicia de la chiquillería. Todos salieron con un juguete. Pero no fue todo -contra la costumbre de tres años anteriores, en donde el jefe del cártel del Golfo también festejó el Día del Niño, pero sin identificarse plenamente-, el Chucho el Roto del nuevo siglo se identificó a plenitud en esta ocasión. Edecanes distribuyeron a los niños y a los papás de los niños invitaciones firmadas por "Tu amigo: Osiel Cárdenas Guillén", en las que se podían leer mensajes como el siguiente: "La constancia, disciplina y esfuerzo son la base del éxito; sigue estudiando para que seas un gran ejemplo. Feliz Día del Niño 2006. Con todo mi afecto para el triunfador del mañana te desea tu amigo Osiel Cárdenas Guillén". Qué tal. El jefe de ese poderoso cártel convertido en redentor de los pobres, por lo menos de los de Reynosa, en Tamaulipas. Por eso vale la pregunta: ¿qué significa ese activismo de Osiel Cárdenas, más allá de su presunto altruismo a favor de los que menos tienen? Además de lo kafkiano del asunto, el mensaje tiene un claro destinatario y un objetivo contundente: el Estado mexicano y una aparente intención de ridiculizarlo. Es decir, que a pesar de que está preso en el más seguro y estricto penal mexicano, el jefe del narco hace lo que quiere, incluso ofrecer un festejo multitudinario por el Día del Niño. El jefe del cártel del Golfo, según la PGR, es un hombre inteligente, habilidoso, con un nivel de cultura que supera por mucho a sus pares, y que ya fue capaz de poner en jaque al penal de La Palma. Se trata de un estratega que con la probada capacidad operativa y económica de su organización es capaz de revertir su popularidad entre sectores sociales deprimidos de su zona de influencia, Tamaulipas, y que en tiempos electorales ofrece muestras de que si patrocina festejos como el que reseñamos, lo mismo puede financiar a candidatos a puestos de elección popular, someter gobiernos y hasta confirmar sus reales en sus zonas de influencia. En el fondo el mensaje parece la confirmación de que los poderosos grupos criminales y mafiosos como los del cártel del Golfo han rebasado al Estado, a los tres niveles de gobierno, e incluso que ese grupo es capaz de ganarse la popularidad de sectores sociales olvidados. Pero por el tiempo en el que aparece el mensaje, por la identificación pública de Osiel Cárdenas como el responsable de organizar tal festejo en Reynosa, y por la capacidad de organización de esa demostración de fuerza, el mensaje también parece destinado a los candidatos presidenciales. ¿Qué dijeron sobre la kafkiana reaparición de Osiel Cárdenas los candidatos López Obrador, Felipe Calderón y Roberto Madrazo? Nada, lo mismo que la PGR, que el gobierno estatal y el municipal de Tamaulipas. Osiel Cárdenas moviliza a 17 mil personas, contrata un estadio y espectáculos para esa multitud, moviliza una decena de tráileres con juguetes, y nadie sabe nada, nadie identificó de dónde salieron todos los recursos para ese festejo. Y por si hiciera falta, el jefe de ese cártel dijo: "Yo fui". Y nada. ¿Dónde está el Estado? Un Estado rebasado. Kafkiano, ¿o no? aleman2@prodigy.net.mx
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