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    Panorama Norteamericano
Eduardo Valle
22 de abril de 2006

A l menos dos personas han muerto. Falta ver cuántas más mueren los próximos días por defender a un charro . Napoleón Gómez Urrutia, el defenestrado secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, pelea por la herencia de su padre. El botín no es menor: se trata de enormes intereses y el control de miles de trabajadores sindicalizados, quienes operan en empresas estratégicas. Además, de paso, algunas decenas de millones de dólares cuyo destino final no se ha aclarado.

Ahora, en un cruento enfrentamiento de quienes apoyan a Gómez Urrutia con las policías federal y estatal de Michoacán, ya hay muertos por bala y muchos heridos. El 20 de abril, en Lázaro Cárdenas, la policía pensaba desalojar a grupos de trabajadores que se habían declarado en paro desde el día 2 de este mes para apoyar al heredero en su batalla; y habían tomado (en forma ilegal, afirman autoridades del Trabajo) las instalaciones de la Siderúrgica Lázaro Cárdenas y Viga Triflados. Esa siderurgia se vendió a precios de regalo nada menos que por Carlos Salinas de Gortari. El operativo resultó un fracaso debido a la violenta resistencia de quienes se apoderaron de las instalaciones de las empresas y al desconocimiento de la situación real en el terreno por parte de las autoridades políticas y policiacas.

Hay muertos y heridos de bala. ¿Puede pensarse acaso que Lázaro Cárdenas Batel, el gobernador del estado, quien accedió a apoyar a la policía federal en el desalojo, daría la orden de disparar contra los trabajadores? Me rebelo sólo ante la idea de que ello pudo ocurrir. Puede entonces creerse que si los policías de Michoacán dispararon, lo hicieron porque otros dispararon primero. El hospital del Seguro Social reporta 15 heridos de bala y el Naval informa de 27 policías con lesiones, algunos de ellos con heridas producidas por arma de fuego.

Pero aquí hay que decir algo indispensable: todo este asunto huele mal desde el principio. Napoleón Gómez Urrutia, sin ser ni por casualidad trabajador minero, sólo un riquísimo junior, fue reconocido hace tiempo como secretario general del sindicato, a pesar de violarse los estatutos de la agrupación. Sí, exactamente por las mismas autoridades que ahora lo desconocen. Días antes de ocurrida la tragedia minera en Coahuila, esas autoridades federales del Trabajo toman nota de la sustitución del comité encabezado por el junior heredero. Y reconocen a otro dirigente: Elías Morales.

Casi de inmediato se descubre que Gómez Urrutia es corrupto y hay cuentas bancarias multimillonarias en donde aparecen movimientos por demás sospechosos. Comienza una persecución, la cual podría pensarse lógica. Pero que se encuentra sin legitimidad plena desde el origen. A Gómez Urrutia lo habían dejado disfrutar en paz de su herencia por muchos meses. Emilio Gómez Vives, alto funcionario de la Secretaría del Trabajo desde hace años, debería rendir cuentas por ello.

Y por si algo faltara para complicar el panorama, otra gran empresa de la industria, Altos Hornos de México, se lanza a una campaña sistemática para tratar de neutralizar a la figura del nuevo secretario general reconocido por el gobierno. Parecería como si los Ancira y sus camaradas estuviesen apostando todo por el antiguo y muy estimado amigo de Carlos Salinas, el ex director de la Casa de Moneda. Pero si esto es cierto, entonces la situación cambia. No estamos hablando del control del sindicato, de los contratos y los trabajadores, sino del control de esa industria estratégica, con multimillonarias exportaciones. ¿Los Ancira, tan influyentes en Coahuila, contra Julio Villareal, el beneficiado salinista de la empresa localizada en Michoacán y sus socios extranjeros?

Ciudad: Lázaro Cárdenas. Estado: Michoacán. Siderurgia: Lázaro Cárdenas. Gobernador: Lázaro Cárdenas Batel; hijo de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y nieto de Lázaro Cárdenas del Río. ¿Estos muertos significan el linchamiento político de la dinastía del general? ¿A quién le conviene? ¿A quién le beneficia?

Se acerca el primero de mayo con tiempos muy agitados en el mundo de los charros sindicales. Y estamos a un poco más de dos meses de las elecciones generales, donde también se vota por presidente de la República. Y aquí cabe la gran pregunta: ¿el gobierno de Vicente Fox Quesada sabe lo que en verdad está pasando y cómo responder a los retos?

¿El presidente panista que rindió homenaje a Fidel Velázquez y casi declaró gloria nacional a La Güera Rodríguez Alcaine, el amigo de Víctor Flores, puede explicarle al país lo que está ocurriendo? Porque ésta es su primera y más eviden-te obligación política frente a estos aconteci-mientos. Lo otro es aceptar de manera implícita que su gobierno ya se manchó de sangre. Más allá, mucho más allá, de la retórica de "nadie por arriba de la ley" y la reunión del llamado Gabinete de Seguridad, el cual se junta por horas y produce un comunicado tan institucional que para poco sir-ve. No hay mayor novedad en el frente. Resulta insuficiente que el subsecretario del Trabajo, Gerardo Mosqueda, sea el responsable por el gobier-no federal para informar a la opinión pública sobre el desarrollo y la investigación de los he-chos en Lázaro Cárdenas. El presidente Vicente Fox debe explicar la situación en la cual nos encontramos. Aquí y ahora. Y todos sabemos de su gusto por hablar.Resulta claro que aquí hay un juego donde las reglas no son conocidas por nosotros. Sólo algu-nos, muy pocos, saben qué se busca y cuáles son los instrumentos usados para alcanzar objetivos. Y hay muertos y heridos por proyectiles de arma de fuego. Y eso muestra que el asunto no es de poca monta. Nunca lo fue y menos en estos días. El Presidente puede continuar abrazando a los cha-rros priístas y hasta a los del Partido de la Revolución Democrática. Es su privilegio. Pero a los ciudadanos, a la nación, le debe una amplia explicación. Así de sencillo. Su silencio le haría cómplice de los promotores del enfrentamiento. Y escribo estas líneas con toda responsabilidad y plena conciencia de su significado. Quizás ahora, frente a los graves hechos, Vicente Fox pueda entender que es tiempo de hablar en serio.mvalle131@aol.comLa Güera Rodríguez Alcaine, el amigo de Víctor Flores, puede explicarle al país lo que está ocurriendo? Porque ésta es su primera y más evidente obligación política frente a estos acontecimientos. Lo otro es aceptar de manera implícita que su gobierno ya se manchó de sangre. Más allá, mucho más allá, de la retórica de "nadie por arriba de la ley" y la reunión del llamado Gabinete de Seguridad, el cual se junta por horas y produce un comunicado tan institucional que para poco sirve. No hay mayor novedad en el frente. Resulta insuficiente que el subsecretario del Trabajo, Gerardo Mosqueda, sea el responsable por el gobierno federal para informar a la opinión pública sobre el desarrollo y la investigación de los hechos en Lázaro Cárdenas. El presidente Vicente Fox debe explicar la situación en la cual nos encontramos. Aquí y ahora. Y todos sabemos de su gusto por hablar.

Resulta claro que aquí hay un juego donde las reglas no son conocidas por nosotros. Sólo algunos, muy pocos, saben qué se busca y cuáles son los instrumentos usados para alcanzar objetivos. Y hay muertos y heridos por proyectiles de arma de fuego. Y eso muestra que el asunto no es de poca monta. Nunca lo fue y menos en estos días. El Presidente puede continuar abrazando a los charros priístas y hasta a los del Partido de la Revolución Democrática. Es su privilegio. Pero a los ciudadanos, a la nación, le debe una amplia explicación. Así de sencillo. Su silencio le haría cómplice de los promotores del enfrentamiento. Y escribo estas líneas con toda responsabilidad y plena conciencia de su significado. Quizás ahora, frente a los graves hechos, Vicente Fox pueda entender que es tiempo de hablar en serio.

mvalle131@aol.com

 
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PERFIL
 
Eduardo Valle se graduó en la Escuela Nacional de Economía de la UNAM. Fue dirigente del Partido Mexicano de los Trabajadores, diputado federal y asesor del procurador general de la República, Jorge Carpizo. Desde hace algunos años reside en los Estados Unidos.
 
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