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Las elecciones, los mercados y la lucha por el centroNo obstante los malos augurios y la incertidumbre que las elecciones producen en los mercados financieros, en México hasta ahora éstas no parecen alterar el buen desempeño de la economía. La volatilidad del mercado de valores en las últimas semanas y los movimientos de las tasas de interés han sido generados por factores externos, en particular la política de la Reserva Federal y la consecuente subida de los fondos federales, además del alza de los precios del petróleo y de las materias primas. Una de las razones que explican la relativa tranquilidad financiera y la estabilidad del peso ha sido la ausencia de posturas abiertamente populistas por parte de los candidatos. Me parece que esto ha sido resultado de reconocer que somos un país más complejo y plural, donde el gobierno está dejando de tener un rol predominante en la economía, y la sociedad se ha hecho económicamente más emprendedora y dinámica. Esto explica por qué hay un cada vez mayor número de electores, no activistas, que están cerca del centro. Desafortunadamente aún existen sectores sociales marginados y una muy mala distribución de la riqueza, dos elementos que sirven de apoyo al populismo y a la demagogia. La historia está llena de muestras de los estragos sociales y económicos del populismo, incluida la segunda guerra mundial en la que mueren más de 30 millones de personas y deja en ruinas a Europa y Japón. América Latina no ha sido inmune a las secuelas de ese fenómeno. Los daños que en el pasado ocasionaron gobiernos populistas como los de Domingo y Eva Perón subsisten en Argentina y más recientemente las acciones y la retórica agresiva de Hugo Chávez ha obligado a emigrar a profesionistas destacados y ha frenado la inversión productiva, que al no encontrar un ambiente propicio para su desarrollo busca otros espacios. Hace aproximadamente un año, el destacado historiador y prolífico autor John Lukacs publica Democracy and Populism: Fear and Hatred, un extraordinario libro sobre el tema. Se trata de un profundo análisis de los distintos modelos y formas de populismo, desde el nefasto Luis Bonaparte, emperador de Francia de 1852-1872, a quien Carlos Marx le dedica uno de sus más importantes estudios (el 18 Brumario de Luis Bonaparte) hasta los que se presentan en EU hablando contra la migración y en favor del proteccionismo. El autor inicia su estudio haciendo referencia al concepto "democracia" delineado por Alexis de Tocqueville, quien claramente advierte cómo la representación de la mayoría, que en realidad se trata de la suma de grupos heterogéneos y no de un sector monolítico como pretenden los tiranos, debe siempre estar compensada con la salvaguardia de los intereses de las minorías y también de los individuos. Hasta ahora en México las campañas han estado orientadas a desprestigiar al contrincante y su contenido sigue siendo muy pobre en términos de propuestas y análisis de la realidad nacional. Aún así, es importante destacar cómo los candidatos se disputan el centro. Por ello, en buena medida Felipe Calderón abandona su retórica sobre una moral que parecía intolerante y excluyente y López Obrador se retracta de sus comentarios negativos sobre la independencia del Banco de México y de su gobernador. Otro elemento que vale la pena señalar ha sido el uso en las campañas de la figura del presidente venezolano Hugo Chávez y del populismo para descalificar al candidato de la alianza Por el Bien de Todos. No obstante que con buen tino el candidato se distancia de esa figura, desafortunadamente prevalece en su discurso el ataque a individuos y uso reiterado del indefinido término "minorías" privilegiadas, como si se tratara de infractores, olvidando que cualquiera que éstas sean, no sólo forman parte activa de la sociedad que aspira a gobernar, sino que como menciona Toqueville, sus derechos deben ser respetados y protegidos. Sin desestimar la necesidad de hacer ajustes y modernizar la vieja e ineficiente estructura gubernamental para hacer un México más justo y competitivo, es deseable darle continuidad a las políticas económicas vigentes que por más de ocho años han dado estabilidad y un relativo desarrollo al país. Asimismo, es esencial evitar polarizar una sociedad que ha sabido recorrer en paz un largo proceso de transición que trasciende la vida sexenal. Faltan varias semanas para las elecciones y por lo tanto aún hay tiempo de conocer a los candidatos y así determinar quién es verdaderamente capaz de mantener unido al país por los próximos seis años, en un proyecto nacional que sume a todas sus minorías. jpinto@pintobooks.com
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