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La película de George Clooney es corta, filmada en blanco y negro, en puros interiores; no tiene grandes escenas de acción ni tórridas escenas de sexo explícito, ni efectos superespeciales, ni sangre, ni violencia física. Se trata de un momento muy específico en la historia de Estados Unidos, que es a la vez muy relevante por los sucesos actuales. Es una protesta en contra de la manipulación de las noticias, una práctica usada tanto entonces como ahora, tanto allí como aquí, como en todo el mundo. Estamos en la era del McCartismo, la era del terror en Estados Unidos, y de la tremenda cacería de brujas que el Senador Junior para Wisconsin instigó en contra del comunismo, haciendo temblar a todos, desde el presidente hacia abajo. En 1953, Ed Murrow, legendario periodista de aquel entonces, y su equipo, se enteran del caso del teniente de reserva en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Milo Radulovich, de origen serbio, despedido por la supuesta orientación política de su padre. Es la oportunidad que buscaban. La entrevista con el teniente se transmite el 20 de octubre de 1953 en la famosa serie semanal de Murrow llamada See it now (Velo ahora). Un mes después, Radulovich es restituido en su rango. El 9 de marzo de 1954, en la misma serie, Murrow coordina un programa acerca de Joe McCarthy, reproduciendo las propias palabras del senador para exponer su mendacidad y arrogancia. Marca el principio del fin de la era de McCarthy. Murrow gana reconocimiento por su valor en encarar al senador, y al mismo tiempo el propio CBS empieza a cortarle las alas. Su famoso programa, antes semanal y transmitido en prime time, es relegado a los domingos por la tarde, destinado a cubrir eventos especiales solamente. Tanto valor y tanta inconformidad, incomoda. La película empieza y termina con un homenaje a Ed Murrow en 1958. Él toma el micrófono y en lugar de limitarse a dar las gracias por el honor, cuestiona los males de la televisión -que siguen vigentes hoy-. Es una crítica de la política hacía los medios de comunicación -su manipulación y su censura- además de la complacencia y aislamiento de la televisión etadounidense. Buenas noches y buena suerte está filmada impecablemente, en un blanco y negro luminoso. Capta exactamente el ambiente de los albores de la televisión en los años 50. Todavía en aquel entonces fue visualizado como una extensión del radio. El programa de Murrow: See it now, era una adaptación de su programa del radio Hear it now. Así que la palabra seguía siendo primordial, por encima de la imagen. La acción de la cinta se concentra en la cabina de transmisión, en las oficinas de CBS, en la cantina más cercana. Parece que nadie sale al aire fresco. Hay una sensación de "clan", de gente muy unida en su trabajo. No hay "sub-plots". El jefe de CBS, Bill Paley, pregunta de vez en cuando por la esposa y los hijos de sus subordinados -muy a la usanza gringa-. Tales personajes nunca aparecen. George Clooney nos contagia con su fascinación por aquella época con los sombreros masculinos, los eternos cigarros y la abundancia de whisky. ¡Todos salimos con ganas de fumar y tomar un Scotch! Es cierto, hay mucho bla, bla, bla. Y siendo en blanco y negro, es frecuentemente difícil leer los subtítulos. El clímax es anticlimático. El único romance es entre una pareja de casados clandestinos (la política de CBS era no emplear parejas casadas). Esta es una película de bajo perfil, con sabor a documental, hecha con mucho amor y dedicación, y con actuaciones de primera. Clooney es, sin duda, más que la reencarnación de Cary Grant como en un principio fue su destino mercadológico.
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