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    De la mesa de Lilia Abarca
Lilia Abarca
07 de abril de 2006
La moda de las sillas vacías (Foto: Lucía Godínez)

Joana Benedek se atreve a experimentar platillos

Desde Bucarest, la perla del Danubio, en Rumania, donde nació nuestra anfitriona, nos llega la deliciosa receta de uno de los platillos más suculentos y típicos de ese país: la tradicional ciorba, una sopa agria a la campesina.

Joana también nos habla un poco de la cocina popular rumana. Para la actriz, la gastronomía de un país es, en cierta medida, reflejo de su geografía y de su historia.

No en balde la palabra hospitalidad es "pariente" del vocablo rumano óspit, que quiere decir festín, comida opulenta, banquete. Existe una variedad impresionante de platillos típicos rumanos, según nos comenta la atractiva actriz de bellos ojos claros.

Nos dice que en el campo, los platos más típicos son las llamadas sarmale, hojas de col fermentada rellenas de carne; los matitei, una especie de salchicha sin piel, condimentada y asada a la parrilla con ajo picadito y cuyos ingredientes se mezclan con las manos; una vez bien incorporados, se forman tiras parecidas a las chistorras de España, que se ponen a curar durante un día completo en un lugar fresco y seco, y la polenta con queso y crema.

Entre los postres tradicionales vale mencionar los hojaldres con requesón, los buñuelos, las crepas o el pan de Pascua (preparado especialmente durante esta festividad y en Navidad) y que en casa de Joana empezaron ya a prepararlo para la Semana Santa.

La cocina de Rumania se basa en la carne de cerdo, poca res, pavo, cordero, pato, quesos de oveja y cabra y en general es muy parecida a la árabe, "pero con mucho más sazón y más salsas", asegura Joana.

Y aunque nuestra entrevistada no prueba el alcohol, viene de un país con una cultura vinícola muy importante. La charcutería también tiene un lugar prominente, pues difícilmente se encuentra tan rica en otros países.

A Joana le gusta cocinar y además lo hace con frecuencia, básicamente prepara platos rumanos guiándose por recetas, pero está convencida de que lo fundamental es cocinar con amor.

"Rumania es un país de estaciones muy marcadas: con el calor extremo del verano se antoja la comida fresca y con los helados inviernos, alimentos altos en calorías, pues la temperatura llega a bajar hasta los 40 grados bajo cero."

La cocina se caracteriza por los sabores fuertes: pimentón, cebolla, tomate y pimiento rojo son ingredientes imprescindibles en los platos rumanos. Y para regar una buena comida en Bucarest, nada mejor que una cerveza húngara como la Dreher, Aranyászok o la Bak.

Si lo que se prefiere es un vino de la región, el más famoso es el Tokaji, "el vino de los reyes y el rey de los vinos", según los rumanos.

"Desde el final del comunismo, en Bucarest se han abierto muchos restaurantes, clubes y barras, aunque son caros", comenta Joana.

En esa ciudad, recomienda probar las recetas rumano-medievales del restaurante King Arthur´s (Gabor Áron utca 74-78/A), un lugar donde se come en abundancia y ¡sin cubiertos!

Para los que prefieren el pescado está el Régi Sipos Halászkert (Lajos utca, 46) donde se sirve probablemente la mejor sopa de pescado de la ciudad (halászle). Kadar (VI Klauzál tér 9), ubicado en el centro del barrio judío, es un pequeño y acogedor restaurante donde se come lo más tradicional; visitado por Marcello Mastroianni, entre otros personajes.

Otro de los lugares recomendables, aunque caro, es el New York, una de las cafeterías más bellas del mundo; ahí se reúnen los más famosos escritores.

Joana Benedek platica que le encanta comer, le gusta también inventar platillos y probar todas las cocinas, pues es muy curiosa en el tema gastronómico. Su comida preferida es desde luego la rumana, pues con ella se crió.

Ella es una mujer polifacética a quien le gusta informarse e instruirse, de carácter muy firme, con convicciones, intensa y pasional, soltera y por el momento sin pareja, y está muy agradecida con México, donde lleva siete años viviendo, pues aquí "he crecido como persona". Concluye nuestra charla diciendo que en América la comida es una verdadera bendición.

Ingredientes

Cuatro litros de agua

Un hueso de aguja de ternera

125 gramos mantequilla

Tres cebollas, finamente picadas

Cuatro pimientos verdes, picados

Ocho papas grandes, en trozos

Dos zanahorias grandes, cortadas en rebanadas delgadas

Un manojo de habas verdes, troceadas

Ocho tomates

Una col, cortada en pedazos

Cuatro pepinillos grandes, troceados

Dos tallos de apio, troceados

Albahaca, orégano, tomillo y perejil al gusto

Crema agria

Preparación

Llevar el agua a ebullición. Agregar el hueso de ternera y cocinar a fuego lento con sal al gusto.

Derretir la mantequilla en una sartén, dorar las cebollas y los pimientos verdes ligeramente. Añadir las papas, las zanahorias, y el apio. Agregar las habas verdes, los tomates pelados y troceados a la sopa. Añada la col y hervir hasta que quede blanda.

Quitar del fuego.

Agregar el perejil, los pepinillos y las hierbas. Salpimentar y servir con una cucharada de crema encima.

 
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Katia D'Artigues Beauregard nunca quiso ser columnista política. Quería ser monja, ingeniera, arqueóloga, historiadora, filosa.. digo, filósofa, gente de teatro y claro que quiere ser escritora. Porque...
 
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