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Jorge Cisneros
07 de abril de 2006

La canción de Diego

Diego Santoy Riveroll, integrante de una familia adinerada de Monterrey, se ha convertido en una celebridad, aunque por razones que pocos desean. Se le acusa de asesinar a dos niños, uno de siete y otra de tres años, y de lesionar severamente a su novia, Érika Peña Coss, hija de una celebridad local. El episodio, ocurrido el 1 de marzo, le ha ganado calificativos de todo tipo, desde monstruo hasta asesino, aunque no faltan quienes resaltan su apostura.

Por ser bien parecido, podría comparársele con Gary Gilmore, el recluso de Utah quien hizo todo lo posible porque se le ejecutara pronto porque no deseaba pasar años en prisión para purgar el asesinato de dos personas, recibía cartas de amor en la cárcel y se hizo tan atractivo que el escritor Norman Mailer elaboró un libro con su epopeya, La canción del verdugo.

Desde el oficial de la Policía Federal Preventiva que lo detuvo en Salina Cruz, Oaxaca, el 5 de marzo, hasta los cibernautas que retacaron un blog en internet titulado "El club de fans de Diego Santoy", destacan que el joven de 21 años llama la atención por guapo. El primero, entrevistado por radio, contó que detuvo al prófugo cuando el autobús en que viajaba se detuvo en un retén y de inmediato sus facciones atrajeron su atención. "¿Tiene algo especial?", preguntó el conductor. "Pues sí, no se parece a la gente que iba en el camión y a los que van a Guatemala", respondió el oficial.

En la bitácora de internet mencionada, las participantes, que se identifican con sobrenombres, coinciden en lo apuesto que es el acusado del asesinato y en responsabilizar del crimen a su ex novia. No son los únicos, la misma madre de los niños muertos, Tere Coss, conductora de un programa de televisión en Monterrey, declaró, cuatro días después del acontecimiento, que ella confiaba en que en algún momento el guapo joven sería el esposo de su hija.

Quizá sus rasgos han influido para que se le preste la atención que a otros presuntos criminales no se da: desde el 1 de marzo, las principales televisoras se han enzarzado en un duelo para ganar la historia más truculenta, la más estremecedora de un caso tan trágico como lo es la muerte de dos menores de edad.

Así, mientras una cadena entrevista a Érika Peña y ella relata cómo su agresor le destrozó el cráneo con un martillo, le rebanó el cuello tres veces y le perforó el pecho con un cuchillo, la otra pone sus micrófonos frente al agresor y éste se defiende diciendo que no mató a los niños en un arranque de decepción porque la jovencita no quería seguir siendo su novia, sino que ella, enfurecida al enterarse de que su madre y Diego habían tenido relaciones durante unas vacaciones familiares en Isla del Padre, Texas, atacó y mató a sus hermanos.

Abierta la caja de Pandora, se suceden las acusaciones y las revelaciones escabrosas. El padre de los niños, astrólogo de profesión, hace público un correo electrónico en el que respalda la versión de que Diego es el asesino y, basado en lo que dicen los astros, sostiene que era una persona sumamente conflictiva.

"Tiene una estrecha conjunción Marte-Urano abarcando su ascendente natal, era muy impulsivo, celoso más allá de su capacidad para controlarse". En ese correo, Gonzalo Peña agrega que supo que la tragedia se cernía sobre su familia y trató de evitarlo.

"Él llegó a ser tan autoritario que ella decidió romper con él, y me dijo que le había dicho que ella ya no quería ser su novia precisamente el día que el tránsito de Plutón en Sagitario abrió un orbe de un grado de la cuadratura para el natal sol en Virgo de Érika, que rige a su ascendente Leo. Le dije inmediatamente frente a su hermana Azura, de 19 años, que Diego iba a matarla, me preocupé mucho y llamé a mi ex esposa, Tere Coss, y le dije que nuestra hija iba a ser asesinada por su loco novio y que deberíamos enviarla lejos de Monterrey".

De acuerdo a estas versiones, Diego responde al patrón de conducta de los jóvenes que asesinan luego de ataques de furia. En abril de 2000, a un año de que se registrara la matanza de varios jóvenes en Columbine, Estados Unidos, el diario New York Times publicó una serie de reportajes sobre ataques perpetrados por jóvenes en escuelas.

En los días que vienen, Diego seguirá acumulando calificativos y seguidores, y su historia seguirá enredándose para emular, en los tonos trágicos, a la del Gilmore aquel. Si Santoy Riveroll eligiera una canción para identificarlo podría seleccionar, tomando en cuenta sus antecedentes y su actual situación, a la inmortal Sombras, que reza: "pude ser feliz, y estoy en vida muriendo, y entre lágrimas viviendo, el pasaje más horrendo, de este drama sin final".

 
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PERFIL
 
Es columnista político de EL UNIVERSAL desde el primero de junio de 1980. Periodista desde hace 45 años, fue jefe de Información de Últimas Noticias de Excélsior, columnista y suplente de la jefatura de Información de Excélsior, y jefe de Información y columnista de El Diario de México, donde inició su Pulso Político. Recibió en 1982 el Premio Nacional de Periodismo en Noticia.
 
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