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La elecciónAunque hay muchas propuestas, en el fondo la decisión se reduce a una sola cosa: la evalua ción de los últimos 20 años. Un candidato, AMLO, ha insistido desde hace tiempo, y ahora lo hace en su campaña, que los últimos 20 años han sido un desastre para México, y que es necesario regresar a como estábamos antes. Otro candidato, Calderón, propone que se continúe el proceso iniciado en esos 20 años. El tercer candidato, Roberto Madrazo, no ha podido decidir entre esas dos opciones, y quedará finalmente como espectador de la elección. Eso es todo lo que vamos a decidir en la elección del 2 de julio, pero es mucho. Un cambio de rumbo no es cosa que pueda hacerse en pocos días, o deshacerse. Lo que vamos a elegir no será un asunto de seis años, sino de, al menos, un par de décadas. Por eso creo que es relevante que analicemos, con detalle, qué es lo que ha pasado en estos 20 años. Así podremos decidir mejor. Usted posiblemente recuerde la crisis económica de 1982. Fue la crisis más grave en la historia reciente de México, mucho peor que la de 1995. En 1982, el tipo de cambio pasó de 25 pesos por dólar a 150. Una devaluación que redujo el valor de nuestra moneda en más de 80%, o lo que es lo mismo, el valor de nuestro trabajo, de nuestras casas, de nuestros ahorros. En un día, perdimos años, o incluso décadas, de trabajo y ahorro. La crisis inicia en el sexto Informe de Gobierno de López Portillo, pero se prolonga durante toda la primera mitad del gobierno de Miguel De la Madrid. Fueron tres años en los que no se crearon empleos, sino que se perdieron. Tres años en los que el gobierno debió financiar a las empresas para que no quebraran. Imagine usted el escenario: una empresa que había contratado deuda en dólares para invertir en sus instalaciones, de pronto ve crecer la deuda en seis veces, sin que sus instalaciones aumenten de valor en un solo peso. En esos tres años casi no hubo mercado de dólares en el país, y no era nada sencillo viajar, o comprar productos importados. Es más, hubo momentos en los que no había pasta de dientes, porque no se podía importar el metal para los tubos en que se vende. Cuando empezábamos a salir de la crisis, llegó el terremoto de septiembre de 85, y casi de inmediato, se desplomó el precio del petróleo, que era casi lo único que vendíamos al exterior. El crudo pasó de 24 dólares por barril en octubre de 1985 a 6 dólares al inicio de marzo de 1986. México estaba totalmente destruido, y sólo el Mundial de Futbol, que se desarrolló en nuestro país, logró distraer a la población y evitar una situación inmanejable. Es de ese punto del que parten los 20 años que debemos analizar. Y es fundamental entender por qué en 1986 México está acabado económicamente. No ha habido, hasta el mundial de futbol, ninguna política neoliberal, ni cosa por el estilo. Es precisamente durante el mundial que México decide entrar al GATT, que puede considerarse la primera medida de política económica de corte diferente, pero difícilmente puede alguien pensar que entrar al GATT es ser neoliberal. El inicio propiamente de las medidas que así se califican es el arranque del Pacto de Solidaridad Económica, el plan antiinflacionario que iniciamos en diciembre de 1987. La crisis, la pérdida de 80% del patrimonio de los mexicanos, los cuatro o cinco años de contracción económica, todo ello ocurre antes de que en México se aplique alguna medida de las que llamamos neoliberales. O dicho de otra manera, la contracción de la economía de la que tanto se culpa a esas medidas, no fue originada por ellas, sino por la política económica que nos llevó, en 1982, a tener una deuda externa de 40% del PIB, y a depender de un solo producto de exportación, el petróleo. De 1987 en adelante, la economía mexicana empieza nuevamente a crecer, aunque de manera modesta. En 1995, la crisis que sí es producto del neoliberalismo o como le quiera usted decir, rompe el ritmo de crecimiento pero da inicio a un periodo de cinco años en los que México crece a la mayor velocidad de la historia. De 1996 a 2000, crecimos a 4.5% anual real por habitante, mucho más que en los añorados tiempos del desarrollo estabilizador. Durante la actual administración, regresamos a un crecimiento casi nulo, porque nuestro gran comprador, EU, ha tenido que frenar su economía. Entonces, no caiga usted en el error de suponer, como lo hacen muchos, que es a partir de 1982 cuando empieza nuestra nuevo esquema económico. No es así. No pudimos salir de la crisis de 1982 sino hasta el inicio del pacto de Solidaridad, que ya mencionaba. Son cinco años que tuvimos que dedicar a medio arreglar el problema que significó un endeudamiento absurdo por parte de los gobiernos previos. El de Echeverría y el de López Portillo. No está de más recordar que cuando Echeverría llegó a la Presidencia, en diciembre de 1970, la deuda externa era de 3 mil millones de dólares. Al momento de la crisis de 1982, después de esos 12 años de pésima administración, debíamos 77 mil. macario@macarios.com.mx
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