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En ´El plan perfecto´, suspenso hasta el final¿Qué se puede decir acerca de El plan perfecto (Inside man) sin echar a perder el suspenso? Dalton Russell (Clive Owen) es un supercriminal inglés con un plan maestro para robar un banco muy específico en Exchange Square, en pleno corazón de Nueva York. Su plan incluye mantener a empleados y clientes como rehenes. Los viste a todos igual, los cambia de cuarto constantemente para desorientarlos y para que no se conozcan. El detective Keith Frazier (Denzel Washington), del New York Police Department, tiene experiencia en situaciones con rehenes. Otros ingredientes: Arthur Case (Christopher Plummer) el presidente del banco, anciano adinerado, guarda un vil secreto y Madeleine White (Jodie Foster), una corredora -de bienes raíces, de favores, de seguridad, lo que se ofrezca-, sin escrúpulos. ¿Qué no se puede revelar? Bueno, el final obviamente. Hay pistas que apuntan hacia adonde va la historia, que no se resuelve hasta el último momento. El asaltante no tiene prisa para abandonar el banco pero, ¿por qué? Case, evidentemente está dispuesto a todo para guardar su secreto. Son muchas interrogantes, algunas de las cuales ni el detective Frazier resuelve. Por lo demás, es una película con muy buen ritmo y un guión bien estructurado que ata casi todos los cabos al final. En lugar de flashbacks ahora son flashforwards, algunos reales, otros falsos, anticipando posibles escenarios para el desenlace. Aún así, el estilo es más convencional, más lineal que en otras cintas de Spike Lee. El racismo existe -tiene que existir dado que la acción transcurre en Manhattan después del 11 de septiembre-. Un indio sij, empleado del banco, recibe un trato poco decoroso y lo tratan como sospechoso de terrorismo. El policía del rumbo, el primero que da la noticia del asalto, es de los típicos italianos que hablan despectivamente de cualquier grupo étnico. En cambio, el detective Frazier, después de un primer enfrentamiento con el policía encargado de la logística (Willem Dafoe), recibe un trato igualitario. ¿Será que después de tantas series policiacas en televisión, los policías negros ya son bien vistos? Entre películas, episodios y series para televisión, esta es la cinta número 38 en la fecunda trayectoria de Spike Lee. Ha ido evolucionando, puliendo, quizá en esta ocasión nos entrega un producto más comercial. Pero Spike Lee sigue siendo Spike Lee. Su manejo de la música (a cargo del genial Terence Blanchard), un protagonista muy importante en cualquier de sus cintas, es como siempre, decisivo.
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