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Raymundo Riva Palacio
24 de marzo de 2006

Vínculos peligrosos

Por supuesto, no ha sido en balde que el candidato presidencial puntero Andrés Manuel López Obrador sea quisquilloso cuando le preguntan sobre el apoyo del presidente venezolano Hugo Chávez, quien se ha vuelto un elemento incómodo para el perredista y le empieza a causar problemas. El respaldo de Chávez al defender a López Obrador y atacar al PAN por un spot de televisión donde los compara, no va solo, lamentablemente para el tabasqueño, que con sus silencios empieza a avalar lo que los amigos del venezolano hacen en México, en terrenos tan escabrosos que van desde ataques a la libertad de expresión e injerencia en procesos electorales, hasta problemas de otra índole como vinculaciones con la narcoguerrilla.

Los venezolanos en México están desatados. Su capítulo local de la Coordinadora Continental Bolivariana quiere intimidar a medios y periodistas, como recientemente lo intentaron con el diario Crónica, a cuyos trabajadores filmaron como lo suelen hacer los aparatos de seguridad de los estados. La CCB es un paraguas de 20 organizaciones en el mundo que huelen a rancio, como las corrientes trotskistas españolas y las comunistas turcas, o de alto riesgo, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias Comunistas de Colombia, conocidas por su acrónimo FARC. En el mitin en Crónica, donde se distribuyó propaganda de las FARC, la logística la arregló el Frente Francisco Villa, uno de los grupos clientelares más violentos del PRD en el Distrito Federal, y que siempre aparecen en los linderos de la ilegalidad.

Las FARC mantuvieron durante largo tiempo una representación oficial en México, hasta que fueron expulsados por el gobierno de Ernesto Zedillo. Mucho tiempo ha pasado desde entonces, pues esa vieja guerrilla que luchó contra la oligarquía de su país, se comenzó a vincular cada vez más con el narcotráfico, terminando por hacer de éste una forma de vida y transitando hacia el concepto nada romántico de la narcoguerrilla. Las FARC controlan plantíos de coca y tienen laboratorios de producción de droga en parte del 40% de superficie territorial que controlan en su país, y de ahí, como delincuencia organizada, establecieron relaciones de negocios con algunos cárteles de la droga, como en su momento el de Tijuana, y hoy en día, se sospecha, con el de Joaquín El Chapo Guzmán. Esta vinculación, por supuesto, no tiene que ver con López Obrador.

Sin embargo, hay cosas que tendría que aclarar y explicar públicamente, o cuando menos deslindarse, cómo por ejemplo que el único punto en el territorio mexicano donde llega cocaína colombiana por aire se encuentra en Tabasco, en la zona de Macuspana, de donde es él y gobierna su hermano. De acuerdo con un documento secreto de la DEA fechado en septiembre de 2005 y que revisa los cargamentos por aire de cocaína colombiana, sólo hay tres puntos en el norte del hemisferio a donde aterrizan los aviones narcos: Haití y República Dominicana, de donde se va a los mercados europeos, y Tabasco, de donde se transporta a Estados Unidos. La cocaína colombiana, según el mismo reporte, también llega por mar, a Quintana Roo, y a Chiapas y Guerrero, donde ha venido aumentando su control el cártel de Sinaloa.

Las FARC no sólo forman parte de la CCB, sino que como ésta, reciben apoyo del gobierno de Chávez. Varios de los diferendos que ha tenido con el presidente colombiano Álvaro Uribe, y que en algunos momentos han estado a punto de desembocar en una guerra, se debe al apoyo de armas, dinero y refugio en tierras venezolanas que le ha dado a las FARC. Coincidente con este reforzamiento de su relación con la narcoguerrilla colombiana, Venezuela se ha convertido en otro punto de embarque de cocaína para Estados Unidos, teniendo a México como un trampolín, con algunos generales en la administración chavista involucrados en el tráfico de las drogas. Desde el año pasado los aparatos de seguridad mexicano tienen identificados a algunos de esos generales, pero han preferido todavía no revelar sus nombres. En cambio, desde que la retórica de Chávez se elevó este año en contra de Fox, comenzaron a informar sobre decomisos de droga procedente de Venezuela.

A López Obrador le va a calentar esta relación si no hace algo pronto al respecto. Aunque sistemáticamente lo niegan sus cercanos, personal adscrito a él cuando gobernaba el Distrito Federal arregló la compra de un lote de armas en Venezuela para entregárselo al EPR, entrando el cargamento por Chiapas. El EPR, a diferencia de las FARC, no está financiando su lucha armada con ingresos provenientes del narcotráfico, aunque se han detectado algunas células en Oaxaca realizándolo. López Obrador no tuvo un mayor problema en ese momento con el gobierno, primero porque el contexto del desafuero lo hacía políticamente inconveniente, pero sobre todo porque el lote era muy pequeño y la información que tenían los servicios de inteligencia militares era que el perredista no estaba involucrado en esa operación. Esto, sin embargo, no lo vacuna.

La cercanía de Chávez se calienta. Los servicios de seguridad mexicanos saben de operaciones de inteligencia que están haciendo los chavistas en México y empiezan a identificar las organizaciones por donde está entrando el dinero de Caracas. ¿Cuánto más tardará en estallar un conflicto con Venezuela por su injerencia en asuntos internos mexicanos? Imposible saberlo. Ya ha habido forcejeos en el gabinete foxista por el tema, pero no se decide nada porque no quieren salir con información donde no puedan dar a conocer de dónde viene, como sucedió hace no mucho con Cuba. Lo que sí se puede ver es que esa vinculación lopezobradorista con Chávez está teniendo un costo político, cada vez más alto, aunque para fortuna del candidato, aún no se traslada al electorado.

 
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PERFIL
 
Reconocido periodista y analista, Raymundo Riva Palacio ha obtenido dos Premios Nacionales de Periodismo. Durante su fructífera carrera, ha escrito para numerosos periódicos de México, España, Canadá y Estados Unidos. Es autor de "Centroamérica: la guerra ya empezó", "Más allá de los límites: ensayo para un nuevo periodismo", y coautor de "Aún tiembla" y "La cultura de la colisión". Su último libro se titula "La prensa de los jardines". Actualmente es director editorial de El Gráfico, El M, y coordinador de asuntos internacionales de EL UNIVERSAL.
 
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