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El PRI de siempreSALVO cambios de última hora —que se estarían cocinando al tiempo que se redacta esta columna—, el PRI de Roberto Madrazo sorprenderá a propios y extraños con más de lo mismo, o si se quiere, con lo mismo de siempre.
En sus “listas” de senadores y diputados federales enviará lo mismo a pillos de siete suelas que delincuentes confesos, defraudadores, jóvenes cuyo único mérito es ser “hijos de papi”, que dinosaurios de la más rancia estirpe.
Entre los primeros aparecen los líderes petroleros Carlos Romero Deschamps y Ricardo Aldana, involucrados en el uso de recursos públicos a favor del PRI en la can-
didatura presidencial del año 2000, caso conocido por todos como el Pemexgate.
Los líderes petroleros fueron perseguidos por el gobierno de Vicente Fox, quien no logró llevarlos a prisión a pesar de que fueron llamados “peces gordos” de la corrupción. Romero Deschamps intenta convertirse en senador, mientras que Aldana quiere ser diputado. Y los dos representan al poderoso sindicato petrolero.
Los que intentan ser diputados federales, pero tienen una cuestionada trayectoria política, son, entre otros, Alejandra Barrios y los líderes de pepenadores Cuauhtémoc y Norma Gutiérrez. Tanto la líder de vendedores ambulantes como los caciques de pepenadores, han tenido y tienen cuentas pendientes con la justicia.
Pero además se intenta el regreso, como diputados federales, de Alfredo Ríos Camarena, defraudador de Bahía de Banderas, y el ex gobernador Rafael Corrales Ayala, quien le entregó el poder al panista Carlos Medina Plascencia, y que luego fue acusado de solapar a una banda de ladrones de automóviles. Medina Plascencia y Vicente Fox fueron benévolos con Corrales Ayala.
Es larga la lista de ex gobernadores que buscan una diputación o una senaduría. En esa selecta condición se encuentran los mexiquenses Alfredo del Mazo, Emilio Chuayffet y César Camacho.
El primero es el padre político del actual gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, el segundo es el jefe de los diputados federales del PRI y el tercero es hijo político del segundo.
Es decir, Chuayffet dejó el gobierno mexiquense a cargo del entonces joven César Camacho, “cachorro” del que fuera poderoso secretario de Gobernación en la gestión de Ernesto Zedillo.
Aparecen también los tamaulipecos Tomás Yarrington y Manuel Cavazos Lerma. El primero apenas hace meses dejó la gubernatura de Tamaulipas, entidad que se ha convertido en paraíso del narcotráfico y centro de crímenes de periodistas.
El segundo fue un gris gobernador, operador de Carlos Salinas y mesiánico de la piramidología.
Gobernaba, según cuentan sus cercanos, bajo la influencia de las pirámides. También están en esa lista el queretano Mariano Palacios Alcocer, cacique de esa entidad, en donde toda su familia se ha enriquecido hasta la saciedad, pero político de probadas limitaciones; a pesar de que en
dos ocasiones ha ocupado la presidencia del PRI, no ha sido capaz de recuperar el gobierno de Querétaro, que sigue en manos del Partido Acción Nacional.
Diódoro Carrasco fue gobernador de Oaxaca en el último tramo del salinismo, pasó a la Secretaría de Gobernación al final de la administración de Zedillo, en donde operó una parte de la alianza AMLO-Zedillo, y se convirtió en un feroz impugnador de Roberto Madrazo.
Luego cambió su postura y decidió apoyar al actual candidato del PRI a la Presidencia de la República. A su vez, Manlio Fabio Beltrones gobernó Sonora en tiempos de Salinas y fue subsecretario de Gobernación en los tiempos de Fernando Gutiérrez Barrios.
Beltrones operó buena parte de las concertacesiones del salinismo con el PAN, incluso esa que relegó a Fox del gobierno de Guanajuato y al entonces gobernador triunfante, Ramón Aguirre, para entregar el mandato a Carlos Medina.
También ocupan un lugar relevante entre los ex gobernadores los oaxaqueños Heladio Ramírez y José Murat, quienes fueran jóvenes jilgueros del echeverriato, prohombres jóvenes jilgueros del echeverriato, prohombres del salinato y hoy impulsores de sus hijitos. El de José Murat es un caso peculiar, pues a pesar de su “militancia a toda prueba”, se enfrentó al gobierno de Zedillo y hasta amenazó con pasarse al PRD si no le daban la candidatura al gobierno de Oaxaca. Al final fue gobernador, perseguidor de periodistas e inventor de supuestos atentados.
Por otro lado, Heladio Ramírez López ha sido líder de campesinos de la CNC y quien amenazó con no acudir al Consejo Político, porque no se incluye en las listas a su familia.
Y es que el de los hijos de renombrados priístas es todo un caso. En las listas aparecen nombres como Alejandro Murat, hijo de José Murat; Narcedalia Ramírez Pineda, hija de Heladio Ramírez López; Roberto Armando Albores, hijo de Roberto Albores Guillén, ex gobernador de Chiapas; y Hugo César Olivares Velasco, hijo de Héctor Hugo Olivares Ventura.
Por el estado de Nayarit aparece el viejo cacique Celso Humberto Delgado, incapaz de retener para el PRI, en su momento, el gobierno de esa entidad.
Otros caciques de horca y cuchillo, que pretenden regresar a cargos de elección popular, son los ex gobernadores de Durango, José Ramírez Gomero y Maximiliano Silerio Esparza. Para Coahuila se intenta reeditar el poder de un eterno cacique local como Eliseo Mendoza Berrueto, mientras que en Campeche se intenta el regreso de Abelardo Carrillo, y en Colima el de Fernando Moreno Peña. Puras novedades, políticos de desecho que pretenden ser reciclados.
Pero hay una novedad en la selección de los candida-
tos a puestos de elección popular por el PRI, esa se llama PRD. Y sí, todos en el PRI presionan para alcanzar su parte en el reparto del poder. De no conseguirlo, tienen la posibilidad de buscar su porción de poder por el PRD, en donde los esperan con los brazos abiertos.
Y es que el Partido de la Revolución Democrática se ha convertido en el destino alterno del priísmo. Los que no alcanzan cuotas de poder en el viejo PRI, la tienen segura en el partido de la izquierda institucional. Es el nuevo PRI, con los viejos priístas.
En el camino
Por cierto, y a pesar de la crisis de disciplina y lealtad que vive el PRI —y que a partir de hoy se puede catalizar con una “hemorragia anunciada”—, la encuestadora María de las Heras reportó ayer, en Milenio Diario, un sorprendente salto en las preferencias a favor del candidato Roberto Madrazo.
Según la prestigiada encuestadora, Andrés Manuel López Obrador tiene 38% de las preferencias, mientras que Roberto Madrazo alcanzó 30% de las simpatías, y Felipe Calderón baja a 29%. No se puede dudar de la seriedad y la capacidad de María de las Heras.
Y si esa encuesta resulta acertada, como lo indica la trayectoria de la autora de Por quién vamos a votar, vale la pena empezar a tratar de entender de qué está hecho el voto a favor del Partido Revolucionario Institucional.
Por lo pronto hay indicios de que funciona la campaña de confrontación que ha emprendido el candidato Roberto Madrazo, en la que reta a debatir a López Obrador, y en la que pone en evidencia, mediante supuestas entrevistas espontáneas, la incongruencia de AMLO. ¿Ese es el Roberto Madrazo que querían ver los priístas? Al tiempo.
aleman@prodigy.net.mx
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