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Detalles y complejidades hacen de ´Capote´ una película memorableAl principio de la película Truman Capote está en la cúspide de la fama. Es el favorito de las fiestas. Su novela corta Breakfast at Tiffany´s es el éxito del momento. Al final de la película Truman Capote queda solo. Después de seis años de trabajo ha escrito la obra de su vida, aunque espiritualmente está aislado. Capote, primer largometraje de Bennett Miller que cuenta con una formidable fotografía de Adam Kimmel, inicia en Kansas, con su cielo abierto, su horizonte interminable. Una chica toca a la puerta de una solitaria granja. Entra, sube la escalera, se encuentra con el horror: la familia entera ha sido masacrada. De inmediato la ubicación cambia al humo y ruido de Nueva York, a una fiesta literaria en donde Truman Capote, enamorado de sí mismo, entretiene a un grupo de admiradores con una anécdota acerca de James Baldwin. El día siguiente Capote lee el reporte del crimen en el New York Times. Le habla a Shawn Williams, el editor de The New Yorker, para avisarle que quiere hacer un artículo acerca de la matanza. Pronto decide que un artículo no es suficiente. Va a escribir un libro. El no sabe entonces que ese libro le costará seis años de su vida y lo dejará vacío y agotado. Su novela A sangre fría es ahora un clásico. Marca el principio de un nuevo género: la novela alrededor de un hecho verdadero. Y resulta fascinante durante el transcurso de la película ver cómo Capote se interna cada vez más en el entorno de ese remoto pueblo de Kansas, y en las vidas de los dos matones condenados a la horca por su crimen. De los dos, se da mucha más importancia al personaje de Perry Smith que a su compañero Richard Hickock, quien es presentado como un delincuente común, poco arrepentido por lo que ha hecho. Smith, por otro lado, es más complejo. Mitad indio Cherokee, a su madre le mató el alcohol, dos hermanos han muerto, y su única hermana sobreviviente tiene serias dudas acerca del carácter de Perry. Según ella, bien puede entablar una amistad con alguien, y al rato no duda en matarlo. Capote se fascina con este personaje que traga aspirinas para mitigar el dolor de sus piernas, con su aire místico, y su habilidad para el dibujo y para la escritura. Lo visita innumerables veces en la cárcel de Kansas, ofrece su ayuda a ambos para conseguir apelaciones y demoras de la ejecución. El hecho es que necesita saber más, necesita saber exactamente qué pasó aquella noche fatídica en noviembre 1959. Finalmente, Perry Smith le platica cómo entraron a la granja porque alguien les había platicado de unos 10 mil dólares guardados allí. Amagaron a la familia, buscaron el dinero por todos lados. Se desesperaron. Perry cuenta que a él le cayó bien el dueño, que le pareció muy gentil. Y luego lo degolló. Y después él y Richard Hickock mataron a los demás. El botín fue de unos 40 dólares. A sangre fría es como estos dos delincuentes comunes mataron a toda una familia. A sangre fría es como Truman Capote los ayudó mientras los necesitaba, para después abandonarlos a fin de poder terminar su libro. La actuación de Philip Seymour Hoffman es extraordinaria; más que actuar, se transforma en Capote. Tiene sus gestos, su voz, hasta logra encogerse. Abundan las buenas actuaciones. Catherine Keener es excelente como Nelle Harper Lee, amiga de Capote de toda la vida, cuya novela Matar un ruiseñor es publicada y filmada mientras Capote escribe A sangre fría. Chris Cooper también destaca como un policía cuya esposa se alborota con la presencia de un novelista famoso en el pueblo. En fin, hay un sinfín de detalles, de matices, de complejidades, que hacen memorable la película Capote.
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