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Marco Lara: periodismoLos cotidianos viven una situación difícil y complicada. Los tirajes bajan, las exigencias de los ciudadanos son mayores, las tretas de los gobernantes para impedir la información resultan más sofisticadas -la censura y autocensura en la era Bush es lo más evidente- y los medios audiovisuales -radio y televisión- ganan adeptos. ¿Qué hacer ante esas situaciones? Marco Lara Klahr hace un análisis exhaustivo para darnos a conocer en qué etapa estamos los periodistas y cómo lograr salir de tales enredos en Diarismo (Etcétera). Los dos primeros capítulos investigan la prensa internacional, pero en los otros cuatro (el texto es de 334 páginas), el autor muestra una serie de facetas de lo que ocurre en nuestro país. Sobresale el capítulo cinco, donde Marco señala que respecto al candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, dos tabloides han realizado un "periodismo de facción". La Jornada, a decir de Lara, ha sido obsequiosa en grado extremo y hasta enviado a diferentes reporteros no sólo para que cubran sus actos sino para que lo ayuden, en algunos momentos, "con sus hijos". Mientras que en La Crónica de Hoy, los ataques contra el abanderado del PRD menudean y en muchas ocasiones se pone el acento en cuestiones sin importancia que tratan de engrandecerlas a como de lugar. En el segundo caso, la mano de Carlos Salinas es tan notoria que hasta el menos enterado la percibe. Un apartado antes, hace un elogio de Andrés Quintanar López, un individuo fundamental en la Hemeroteca, lugar donde podemos saber con bastante precisión qué pasó en los años anteriores. Este mexicano cumplirá 50 años al servicio de todos nosotros. Lo que muestra a las claras: en ocasiones son más valiosos aquellos que realmente cumplen con dedicación a su trabajo que muchos famosos reporteros, los cuales son flor de un día. Citando a Humberto Musacchio, encontramos lo siguiente: "En los últimos 20 años hemos presenciado dos fenómenos paradójicos en el periodismo mexicano. Uno es una mayor incorporación de personas con estudios universitarios (.) no se ha traducido en un mayor dominio del oficio. Por el contrario, se trata de una alta proporción de jóvenes carentes de una cultura general mínima y aun de la información indispensable para desenvolverse con la necesaria aptitud en el terreno profesional". Es cierto. En un curso universitario pregunté a los alumnos quiénes eran los liberales que con Juárez hicieron la Reforma y la defensa del país. El silencio mostró las carencias anotadas. Así pues, los títulos no han servido de mucho para un mejor desempeño en nuestro oficio. Para lograr un mejor diarismo, Lara propone "historias donde la investigación, la precisión y la narración (sean) los componentes esenciales", amén de "la creación de agendas editoriales con énfasis ciudadano y la función de watch dog". En una parte final tenemos la advertencia de Manuel Blanco: en general el reportero "todavía no conquista el derecho a pensar con cabeza propia". A fin de cuentas, el panorama no es optimista. Desarrollar un código deontológico, un manual de estilo, la ética como algo indispensable y el que se haga un periodismo no para las élites sino los ciudadanos son asuntos que debemos encarar. Claro, en momentos donde la globalización y las alianzas entre medios impresos y audiovisuales son indispensables. Estudio polémico, sin concesiones, que levantará cejas, descompondrá caras y sufrirá descalificaciones, es el de Marco Lara Klahr. Pero como dijera el poeta Mario Santiago, amigo de Marco, "Mi profesión es darme cuenta". * Periodista jamelendez@prodigy.net.mx
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