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Salinas entró a la guerraLa última vez que Carlos Salinas de Gortari lanzó una ofensiva contra Andrés Manuel López Obrador no le fue muy bien al ex presidente. Lejos de lograr su objetivo de sacar de la contienda presidencial al tabasqueño, lo que obtuvieron Salinas y demás conspiradores con los videoescándalos y el desafuero fue elevar la figura del perredista a niveles que por sí mismo nunca hubiera logrado y con sus fallidos ataques sólo lo revistieron de un aura de invulnerabilidad. Por eso, ahora que Salinas decidió hacerse presente en la carrera presidencial y lanzó sus críticas veladas a López Obrador, en el equipo del perredista más que preocupados, están casi contentos. Después de años de estar buscándole la cara, retándolo a debates públicos, lanzándole puyas, Andrés Manuel consiguió que el frío, calculador e inteligente ex presidente dejara las sombras y se lanzara personalmente contra él y su proyecto presidencial. Un pleito directo con Salinas, ni duda cabe, beneficia al engallado
López Obrador porque le puede servir para terminar de consolidar su ventaja y captar a parte de los indecisos que aún quedan en la lucha por la Presidencia. Porque, aunque haya muchos que aún admiren al ex presidente y algunos hasta añoren el retorno del salinato, también es un hecho que la animadversión hacia el apellido Salinas de Gortari, producto de una larga y bien hecha campaña negra de su sucesor Ernesto Zedillo, aún sigue presente en una parte muy importante de la sociedad mexicana. Ese antisalinismo lo aprovecha muy bien López Obrador; y más lo aprovechará a partir de que Salinas se quitó las caretas y, con lenguaje académico y cuidándose de no mencionarlo por su nombre, hizo públicos sus temores y miedos contra el candidato de la izquierda y la posibilidad de que llegue a la Presidencia. Está claro que el mensaje que Salinas mandó desde Cambridge tenía un objetivo preciso: que se oyera más allá del cerrado círculo académico donde lo pronunció y llegara hasta México. Porque en la conferencia del ex presidente había corresponsales y enviados de medios mexicanos que fueron avisados de la presencia de Salinas. La pregunta sería por qué Carlos Salinas pasó de aquella frase suya que calificaba de "política ficción" a las versiones de que operaba en contra de AMLO, a un lance abierto contra el abanderado perredista. Si el ex presidente decidió entrar personalmente a la guerra contra López Obrador es por que, tal vez, ya se quedó sin los alfiles y los peones con los que en los últimos años peleó esa batalla. Eso confirmaría las versiones que dicen que Roberto Madrazo se distanció de Salinas y, sin llegar a la ruptura, marcó su distancia del ex mandatario. Y podría confirmar también que los intentos que hizo Salinas por acercarse a Felipe Calderón y hacer un pacto con el panista, fracasaron. Tal vez por eso el general, que se quedó sin mariscales de campo, decidió salir a dar la batalla él personalmente. Al final, es su supervivencia política la que está en juego. Notas indiscretas. Seguro muy poco aportó ella al avance perredista en el estado de México. Es más, podría decirse que los resultados de estas elecciones confirman que su candidatura fue un costoso error para el PRD. Pero aún así, Yeidckol Polenvsky no pierde ocasión para acercarse a Andrés Manuel López Obrador y aparecer a como dé lugar junto al candidato presidencial. La semana pasada, durante las giras que hizo AMLO por municipios mexiquenses, era tal la desesperación de Yeidckol por que la vieran cerca del tabasqueño, que durante un trayecto les echó encima su camioneta a los reporteros de televisión que seguían al perredista. Con tal de meterse al convoy del candidato, Polenvsky casi provoca un accidente, al grado que los reporteros se bajaron a reclamarle a la señora su agresividad. "Es que el candidato me pidió que estuviera cerca de él", les dijo Yeidckol, quien jura que ella será senadora e integrante del gabinete lopezobradorista. ¿Será que ahora que sabe que está soltero a Yeidckol le resurgieron los calores?.. Se recargan los dados. Cayó otra Serpiente.
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