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En la tradición del estadounidense David Levine (1926), llamado el "caricaturista de nuestra época", que retrató a las grandes figuras culturales y políticas del siglo XX, el pintor, diseñador y caricaturista Tullio Pericoli (1936) hace lo propio y ahora ha reunido 580 de sus mejores imágenes en el volumen Retratos (Madrid, Siruela, 2004). Sin palabras previas -ni el más breve prólogo-, Retratos es un libro que habla por sí solo. Las espléndidas caricaturas de este gran artista nos dicen mucho más de sus personajes que lo que pudiéramos saber a partir de descripciones. Pericoli ha trabajado como escenógrafo en óperas, ha expuesto en múltiples galerías y sus dibujos y caricaturas se publican en los más importantes periódicos y revistas internacionales. Según informan los editores españoles, antes de Retratos había publicado los libros Woody, Freud and andere (1988), Attraverso il disegno (1991), Die Tafel des Königs (1993) y Terre (2000). Heredero, como él mismo lo dice, de Daumier, Rembrandt y Durero, David Levine define la caricatura del siguiente modo: "Es un enfoque analítico y crítico de una determinada persona o de una determinada particular situación. En mi caso lo sé íntimamente porque es lo que he hecho como profesión durante toda mi vida". Por su parte, Tullio Pericoli explica: "Todos sabemos escribir cuentos. Escribimos uno para todo el tiempo que dura nuestra vida en una lengua que ignoramos poseer. Una lengua que no está hecha de palabras, aunque su composición sea muy parecida a los lenguajes que conocemos". Y añade que, en este sentido, cada caricatura que él traza, a partir de su conocimiento del personaje que retrata y de la creación que pone en su labor, es "una biografía distinta de la oficial, una síntesis visual, una especie de rostro-resumen". Para los editores, Tullio Pericoli conoce perfectamente las reglas de una gramática misteriosa, de un código cifrado que él traduce en notables retratos que se tornan inolvidables. Retratos es, en este sentido, "una original pinacoteca para recorrer, y volver a recorrer, con delicia y asombro". Alfabetizados, estos 580 retratos van de Theodor W. Adorno a Elémire Zolla, pasando por un larguísimo etcétera en el que se incluyen, por ejemplo, a Ana Ajmátova, Woody Allen, Isabel Allende, Pedro Almodóvar, Jorge Amado, Apollinaire, Antonin Artaud, Johann Sebastian Bach, Balzac, Bataille, Baudelaire, Beckett, Beethoven, Thomas Bernhard, Adolfo Bioy Casares, Heinrich Böll, Jorge Luis Borges, Bertolt Brecht, Luis Buñuel, María Callas, Italo Calvino, Albert Camus, Truman Capote, Chaplin, Chéjov, Chesterton, Colette, Derrida, Descartes, Dostoievski, Umberto Eco y Albert Einstein. Asimismo, a T. S. Eliot, Faulkner, Fellini, Flaubert, Foucault, Freud, García Lorca, García Márquez, Gide, Günter Grass, Graham Greene, Hemingway, Huxley, Ionesco, Alejandro Jodorowski, Joyce, Jung, Kafka, Kandinsky, Kundera, Lacan, Mailer, Naipaul, Anaïs Nin, Octavio Paz, Pirandello, Ezra Pound, Sallinger, Stevenson, Tolstoi, Twain, Verne, Boris Vian, Wilde, Virginia Woolf, Yeats, Yourcenar y Émile Zola. Como advertimos, la lista es amplísima, y las imágenes son de extraordinaria singularidad. La originalidad de este magnífico caricaturista italiano nos relata historias y capta actitudes, gestos y temperamentos que no requieren de palabras. Tullio Pericoli se pregunta y nos pregunta: "¿Podría existir un rostro que, a pesar de parecerse al auténtico, fuera más verdadero aún porque nos cuenta su historia?" La respuesta afirmativa la encontramos elocuente en estos 580 magistrales retratos.
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