El Universal Columnas
 
 Buscar en: 
 
 
   
    Manual para canallas
Roberto G. Castañeda
09 de marzo de 2006

Especialista en resacas
Jonathan tiene varias perforaciones, en la oreja, la ceja y el mentón. Además, se peina como si se hubiera inspirado en Dragon Ball Z o una onda de esas, con los pelos parados por un chingo de gel. Da la impresión de ser un chavo rudo, pero la neta es que es tan frágil como cualquier otro. A sus 23 años parece un chico común, pero ya tiene encima la responsabilidad de un hijo de tres años, así que hay que chingarle a diario para la papa. Yonatan apenas terminó la secundaria, porque le ganó el desmadre. Su jefe lo metió a chambear a la panadería en la que trabaja desde hace años, pero a él no le gustó eso de andar todo el día lleno de harina. Así que le buscó por su lado y luego de dos o tres empleos mal pagados se fue al gabacho, pero lo retacharon en la frontera y ya le dio weba y también miedo. Pinches gringos, pinches gringos, se queja siempre que puede, pero se niega a aceptar que la culpa de todo lo que le pasa es de él. Ya se lo he dicho, pero como que no le cae el veinte. Claro, una señal inequívoca de la inmadurez es que siempre estamos buscando culpables, justificaciones para nuestros propios errores. Igualito que los alcohólicos: nadie me entiende, nadie me quiere, todos me odian, ¡ah!, no esa es una canción bien chafa; bueno, el caso es que siempre encuentran un pretexto para entrarle al trago: es que me dejó mi vieja, es que me corrieron de la chamba, es que fue una semana difícil, es que ganó el América... total, no cuesta nada decir "es que me encanta el desmadre" o "bebo porque me gusta", porque de todos modos se van a emborrachar. En fin, que Yonatan no encuentra lo que busca o, tal vez no ha buscado bien, porque luego lo observo y me doy cuenta de que está destinado a sentirse siempre como un puercoespín: escondiéndose de las responsabilidades, erizándose por nada, mirando en todos a un enemigo. No lo digo yo, sino que lo dictó algún especialista en comenzar incendios o un asesor de los desesperados: lo malo de las resacas es que todo lo ves raro, como si tú no fueras el único extraño. Es curioso, pero todos en algún momento de nuestras vidas nos sentimos igual de extraviados. Y si no que le pregunten al poeta Roque Dalton, quien encontró muchas certezas en sus propias palabras: "Como latas de cerveza vacías/ y colillas de cigarrillos apagados, han sido mis días./ Como figuras que pasan por una pantalla de televisión/ y desaparecen, así ha pasado mi vida... Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,/ más que latas vacías, y colillas apagadas,/ risas en fotos marchitas, boletos rotos,/ y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares".

* * *

Si te cuento todo esto es porque Yonatan es mi vecino y siempre me lo encuentro pisteando en el portal del edificio, con sus cuates que son igual de acelerados. El otro día traían unas pastas encima y uno de ellos, el Gizmo, me la hizo de tos porque según él me creo mucho y le caigo gordo. Así que tuve que darle un cabezazo y decirle que por desgracia lo imbécil no tiene fecha de caducidad. Lo bueno es que sus brothers agarraron la onda y alivianaron el asunto. En fin, estaba en que el Yonatan luego cuenta sus penurias porque su jefe nomás lo critica y se quiere pasar de lanza, a su entender; "¿cómo ves al pinche viejo?", se queja como si él nunca fuera a volverse adulto y luego anciano. Yo no me pongo ni de un lado ni de otro, simplemente lo escucho y trato de decir lo correcto, aunque ya sé que ni me va a hacer caso. Él es vendedor ambulante y le entra a cualquier bisne, aunque se trate de vender pirata o tenis y hasta estéreos "robertos". Una noche llegó y quiso venderme un teléfono público: en verdad, un teléfono con todo y cabina. No manches y yo para qué diablos quiero un fono que se traga las monedas, ah, porque además ni era de tarjeta, sino de monedas. Pinche loco. "Ándale mi Roberr" (sí, así, sin la t y con la erre recargada, "mi Roberr"), "es que ando bien erizo y no traigo varo pa´livianarme". N´ombre me cai que si fuera mi carnal ya lo hubiera exiliado en la Patagonia o lo hubiera donado a la Facultad de Botánica para ver si le encontraban aunque sea un pinche cactus en el cerebro, porque de neuronas mejor ni hablamos. Además, el Yonatan no sabe lo que son escrúpulos, ni vergüenza, porque en su mundo si no chingas, te chingan. No es feliz, ni aspira a serlo, sólo quiere vivir al día, pasar el rato, y mañana a ver qué pasa. No le importan sus padres, ni sus hermanas, ni su chava o su hijo, ni el vecino, ni su compañero de asiento en el Metro, ni quién será el próximo Presidente, ni las muertas de Juárez. Lo suyo, lo suyo son las tachas, el alcohol, el billete, el debraye, todo lo malo y todo lo bueno, según él. Es un lacayo de sus propios defectos. Sí, el asunto parece triste y lo es, pero además no parece tener remedio. Es lo malo de coleccionar resacas.

manualparacanallas@hotmail.com


Para comentarios escribir a bajoreserva@eluniversal.com.mx, o contactar a Joel Hernández, director de Opinión (editor@eluniversal.com.mx, o al 57-09-13-13, extensiones 2421 y 2422).
 
BÚSQUEDA
Autor:  
Columna:
 

PERFIL
 
Bajo reserva es elaborada con aportaciones de periodistas y colaboradores de EL UNIVERSAL previamente verificadas.
 
Columnas anteriores
 
Un fantasma recorre el Senado 07-marzo -2006
 
¿Otro divorcio PAN-LOS PINOS? 06-marzo -2006
 
Prepara SRE castigo económico a Sheraton 03-marzo -2006
 
Se preparan nuevas bajas en el gabinete presidencial 02-marzo -2006
 
Niña Heroína 01-marzo -2006
 
 
- A   A   A +
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Mapa de sitio
© 2006 Copyright El Universal, México.