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Juan Domingo Argüelles
05 de marzo de 2006

Mañana, 6 de marzo de 2006, Gabriel García Márquez cumple 79 años. Pero ¿por qué es tan significativo este cumpleaños del gran escritor colombiano? Porque, por razones sentimentales, estará en esta fecha en su pueblo natal, Aracataca, al cual no regresaba desde 1982, cuando le fue conferido el Premio Nobel de Literatura.

Nacido en 1927, Gabriel García Márquez retorna a su lugar natal para reencontrarse con ese microuniverso que ha alimentado sus entrañables historias: sus espléndidas novelas, sus inolvidables cuentos, desde La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba y Cien años de soledad hasta Ojos de perro azul y La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada.

No es por nada que en alguna de sus confesiones, mucho antes de haber publicado su libro de memorias Vivir para contarla (2002), García Márquez haya dicho: "Mi recuerdo más vivo y constante no es el de las personas, sino el de la casa misma de Aracataca donde viví con mis abuelos. Todos los días despierto con la impresión, falsa o real, de que he soñado que estoy en esa casa".

En la biografía García Márquez: El viaje a la semilla (Madrid, Alfaguara, 1997), su autor Dasso Saldívar nos recuerda otro momento en el que el escritor colombiano regresaría a su pueblo natal, hace ya más de medio siglo. Nos dice: "Aquel viaje que hizo Gabriel García Márquez con su madre a Aracataca a principios de marzo de 1952, para vender la casa de los abuelos donde había nacido, es tal vez, como lo reiteraría años más tarde, uno de los hechos más decisivos de su vida literaria". El propio García Márquez recordaría este episodio en el segundo capítulo de sus memorias: "El día que fui con mi madre a vender la casa recordaba todo lo que había impresionado mi infancia".

García Márquez situó en el conocimiento mundial el nombre de esa pequeña localidad de la costa atlántica colombiana, Aracataca, del mismo modo que imprimió en el imaginario, ya para siempre, el nombre de otro universo (inventado y a la vez real) que es Macondo. Quienes hayan leído los libros del escritor colombiano, y conozcan algo de su biografía, saben también que Macondo le debe mucho a ese mundo de infancia.

En innumerables fuentes se asegura que Gabriel García Márquez nació en 1928. El mismo Mario Vargas Llosa, en su libro García Márquez: Historia de un deicidio (1971), que recurre a testimonios directos del escritor colombiano, da por bueno también este dato. Ello no es extraño, pues en la solapa misma de Vivir para contarla, muy recientemente, se insiste en que García Márquez nació en 1928. Es casi seguro que esta fecha la haya difundido el propio autor de Cien años de soledad. Sin embargo, en su libro biográfico, Dasso Saldívar incluye copia de la partida de bautizo de Gabriel García Márquez, en la cual se lee que, en efecto, sí nació el 6 de marzo pero de 1927, no de 1928. Saldívar incluye también, en ese libro, un plano de la casa natal y fotografías de lo que hoy es la Casa Museo Gabriel García Márquez en el sitio que ocupó el inmueble que hoy no existe. En esa casa, el joyero Nicolás Márquez fabricaba los famosos pescaditos de oro.

Para Vargas Llosa, en relación con la vocación literaria de García Márquez, uno de los momentos determinantes de su vida fue abandonar su pueblo natal, pues de haber permanecido en Aracataca nunca hubiese sido escritor. Esto es bastante probable. Ahora el escritor regresa a su pueblo natal, a pasar su cumpleaños número 79; es, como dijera su biógrafo, un viaje a la semilla, a esa semilla que alimentó su imaginación para que germinara su genio.

 
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Este espacio trata los temas relacionados con el libro, los lectores y la industria editorial. Busca ser un servicio para quienes deseen tener información de actualidad sobre estos temas. Propone un diálogo sobre escritores, editores y productores del libro, a nivel internacional. Argüelles es actualmente director de Normatividad de la Dirección General de Bibliotecas del Conaculta y gusta de compartir la experiencia de su trabajo con los lectores.
 
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