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Ricardo Alemán
01 de marzo de 2006

Bours, el descarriado

FINALMENTE se reunieron, limaron asperezas y pactaron. Los otrora irreconciliables del PRI, Roberto Madrazo y Eduardo Bours, decidieron dejar de lado sus diferencias y sumar fuerzas. Y es que ni el candidato presidencial ni el gobernador de Sonora "comen lumbre". Madrazo y Bours saben que un escenario de división va en contra de ambos. Pero al final de cuentas quedó claro que la división en el PRI está muy lejos de ser una ruptura por razones ideológicas, de proyecto y estrategia, sino que es una vulgar disputa por el poder.

Y como pocos casos, el de la ruptura y la reconciliación entre Madrazo y Bours muestra que en el priísmo no caben las diferencias por ideologías, principios o programas. Las diferencias, rupturas, divisiones y guerras tienen su origen en la disputa de los espacios políticos, en la defensa de las parcelas y en el reparto del poder, o si se quiere, en la disputa del botín, político o económico.

Luego de meses de una guerra feroz entre Madrazo y Bours, el pasado domingo desayunaron para negociar sus diferencias; esos que se decían enemigos irreconciliables y que al final de cuentas, una vez aclarado el límite de los territorios y las potestades, volvieron al redil. El origen de la guerra se localiza en los afanes de Madrazo, en el tiempo que presidía el PRI, por impedir que Bours se convirtiera en candidato al gobierno de Sonora.

Luego la disputa se trasladó a la guerra entre Elba Esther Gordillo y Roberto Madrazo, en donde el sonorense se alineó con la profesora, y al final de cuentas el escenario de la disputa fue la lucha por la candidatura presidencial, en donde Bours formó parte del Tucom, en una primera etapa, y luego se retiró. Bours se quejó durante meses de que Madrazo incumple sus promesas y compromisos, y llevó hasta el final su protesta, al grado de convertirse en el más severo crítico del ya de por sí desprestigiado candidato presidencial del PRI.

Pero una vez que la campaña presidencial del "tricolor" se ha colocado en la tercera posición, muy lejos del candidato perredista López Obrador, y debajo del panista Calderón Hinojosa, y de que el PRI debe resolver la selección de sus candidatos a puestos de elección popular -entre ellos los aspirantes a diputados federales y senadores-, "se juntaron el hambre y las ganas de comer", y se abrió la posibilidad de un acuerdo. ¿Por qué? Porque sin el apoyo del PRI nacional y del aspirante a la Presidencia de la República, no saldrán adelante los candidatos de Bours al Congreso federal, y sin el apoyo del sonorense a las aspiraciones de Madrazo, no se hará realidad la urgente unidad que reclama la candidatura presidencial. Así de fácil.

Y si existen dudas, el propio gobernador de Sonora se encargó de disiparlas al exponer los puntos de acuerdo en su entrevista con Madrazo. En un comunicado que difundió el propio gobierno de Sonora, se dice sobre el encuentro, entre otras cosas: "La mejor manera de que gane el PRI es tener candidatos locales, fortalecer los comités estatales y buscar el voto de la sociedad".

Pero no fue todo. Según Bours, dejó claro ante Madrazo lo siguiente: "Que en el partido las decisiones se toman en los estados. En eso hubo plena coincidencia, como también de que el PRI es la suma de los comités directivos estatales y no al revés". Hubo más: "Le expuse que (mantener los enconos) no lleva a ningún lado, independientemente de las cuestiones personales y particulares y que deben privilegiar las coincidencias sobre las diferencias". Y al final, que "para que el PRI gane se requiere del sufragio de quienes están fuera de nuestro partido".

En pocas palabras, que las diferencias entre Madrazo y Bours se zanjaron cuando el candidato presidencial aceptó a los candidatos a diputados y senadores propuestos por el gobernador de Sonora. Los problemas se resolvieron cuando Madrazo reconoció que en Sonora el único jefe del PRI, más allá del CEN y del candidato presidencial, es el gobernador Bours. Y se acabaron los gritos y los sombrerazos cuando Madrazo reconoció, a favor de Bours, la potestad de la parcela político-económica que es Sonora, los privilegio políticos en ella, y el mando exclusivo. Esa era la diferencia de fondo, la del poder, sea político, sea económico. Así de fácil.

Y en efecto, desde que el PRI perdió el poder presidencial, el poder del otrora invencible partido de Estado se trasladó a los gobiernos estatales, a los gobernadores, quienes de esa manera convirtieron a las entidades que regían en PRI regionales, autónomos en lo político y en el uso discrecional de los dineros públicos. Esa realidad nunca quiso ser reconocida por Madrazo, a pesar de que todos los gobiernos que el PRI retuvo o recuperó desde 2000 hasta la fecha, se deben a la capacidad de operación política de los gobernadores, más que del CEN del PRI. Y ese fue el reclamo de Bours, y el origen de la disputa.

Pero también es cierto que en la elección de julio próximo existirá una simbiosis entre el poder de convocatoria estatal y el que trae el candidato presidencial. Deben caminar juntos, gobiernos estatales y candidatos presidenciales, si es que los primeros quieren retener su extensión de poder en el Congreso, mediante sus diputados y senadores, y si el segundo quiere elevar su votación para ser competitivo. Por eso la importancia de las candidaturas al Congreso en el futuro electoral de Roberto Madrazo.

Sólo falta analizar la otra premisa propuesta por Bours. Esa que señala que Madrazo no ganará sin el apoyo social, el que está fuera del llamado voto duro. Y ahí es donde está el problema, porque es entre el electorado ajeno al voto duro del PRI donde pegan escándalos como los de la señora Gordillo y los señores Montiel y Marín. Ahí es donde Madrazo ya perdió. Y si no, al tiempo.

En el camino

Y qué tal con el "pancho" que le armó a José (Pepe) Cárdenas el vocero de Andrés Manuel López Obrador, el prepotente César Yáñez. Resulta que el pasado viernes Pepe entrevistó a Federico Arreola sobre la reunión de éste con el empresario Kamel Nacif. El responsable de captar fondos para la campaña de AMLO desmintió que en el encuentro se hubiese pactado apoyo económico alguno. Pero la explicación no le gustó al vocero de Andrés Manuel López Obrador, quien de mala manera, en tono agresivo y amenazante le exigió a Pepe Cárdenas un espacio para aclarar el punto en el exitoso informativo José Cárdenas Informa, que se transmite en Radio Fórmula.

El tono, la forma y el fondo que empleó César Yánez fueron propios de un funcionario al viejo estilo, los de un gobierno autoritario, intolerante y hasta represivo. El propio comunicador explicó el pasado lunes el incidente y reconoció lo que aquí se ha expuesto desde hace mucho: el autoritarismo de AMLO, quien desde que era jefe de Gobierno trataba a los medios y periodistas críticos como si fueran sus enemigos. "Si no estás conmigo, estás en mi contra", es la premisa de López Obrador.

Y eso que Andrés Manuel aún no gana. Qué tal si llegara a ganar. Podemos suponer cómo se comportarán. Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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