|
Cine, Medio Oriente, petróleoLa geografía fílmica, de cinco años a la fecha, se ha desplazado hacia una zona que difícilmente hubiera sido considerada motivo expreso del cine; salvo el tradicional acercamiento a los exotismos y a los malos entendidos culturales, el Medio Oriente no había sido nunca para el cine sino referencia casi siempre maquillada para el encubrimiento de diversas ignorancias. El perfil del Medio Oriente en las preocupaciones cinematográficas hoy en día está más relacionado con cuestiones de carácter social y político que aparecen a menudo en los diarios, que son motivo de análisis profundos en debates públicos y que dan a los espectadores el día a día de una agenda política que tiene casi todas sus causas en estrategias de carácter económico vestidas con los ropajes de la milicia de los grandes ejércitos del mundo y también con las de los más pobres. En la cartelera nacional sobrevive en estos días Syriana, inteligente trabajo de Peter Gaghan con guión de él mismo con base en la novela de Robert Baer. Cinta construida con abundantes vueltas de tuerca, con realidades paralelas, con cambios permanentes de situación y de paisaje, resulta un planteamiento argumental complejo que no invita al tradicional ocio palomero. Syriana es un relato desde diversos puntos de vista que evoca el viejo cine político de Costa-Gavras o Francesco Rosi desde una estética distinta y con la elección afortunada del thriller como el género que acompaña la política-ficción. Personajes de la CIA que al final de su vida son atacados por un virus de honestidad, consultores políticos y económicos mercenarios, árabes disidentes de su propia familia para crear un futuro distinto, inmigrantes de Pakistán que no tienen empleo y son presa fácil del adoctrinamiento religioso y los tentáculos infinitos del gobierno del país más poderoso son sólo algunos de los ingredientes de un filme por demás interesante que, entre otras cuestiones, piensa en un espectador informado e inteligente. La apuesta por un guión bien estructurado, lleno de sugerencias y de sorpresas, y el carácter evidente de la denuncia política que no esconde Syriana son algunos de los aspectos que le dan fuerza a una cinta que seguramente no será premiada por la Academia de Hollywood, ni mucho menos. Por otra parte, la selección de actores y actrices que por momentos pueden ser capaces de las comedias más tontas y que aquí adquieren un tono de absoluta dignidad, son también aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir esta opción de entre una cartelera que todavía privilegia el peor cine (véase si no el caso de la espléndida Los tres entierros de Melquiades Estrada que está en unas cuantas salas). George Clooney (quien también es productor), Matt Damon, Jeffrey Wright, Chris Cooper, William Hurt, Mazhar Munir, Tim Blake Nelson, Amanda Peet, Christopher Plummer, entre otros, dan sentido a una cinta en la que el mayor impacto es el discurso de Danny Dalton (Tim Blake), centrando su defensa de la podredumbre, en la alabanza de la corrupción, parafraseando las palabras de Milton Friedman, defensor del libre mercado, quien obtuvo el premio Nobel de Ciencias Económicas en 1976. Por otra parte, además de esta espléndida cinta, habrá que poner atención al momento en el que podamos ver The road to Guantánamo, con la cual Michael Winterbottom, en codirección con Mat Whitecross, obtuvieron el Oso de Plata de Berlín a la mejor dirección. La cinta documenta de manera escrupulosa la detención de tres jóvenes musulmanes a quienes se les acusa de terrorismo, sin ninguna base, y son enviados al infierno llamado Guantánamo. Es evidente que la geografía de Medio Oriente promete a los espectadores una lección cultural pero, y sobre todo, una lección ética respecto de la vida en un mundo en el que el país más poderoso del mundo incumple toda la legislación internacional con actividades criminales para las que siempre tendrán excusa. En buena hora por un cine que va más allá del entretenimiento y pide de sus espectadores asomarse a mundos que le son desconocidos en casi todos sus planos. * Crítica de cine
|