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Liderazgo sindical, un lastrePor donde se le vea, lo que está ocurriendo en la mina Pasta de Conchos, en el estado de Coahuila, es lamentable. Por supuesto que lo más grave es la altísima posibilidad de pérdida de 65 vidas humanas en la oscuridad de los más de dos kilómetros de túneles de la mina, después de cuatro días de permanecer atrapados. Es lamentable que para realizar una labor de alto riesgo como ésta, no se cuente con la infraestructura y el equipo preventivo que se requiere. Lamentable es el silencio y la incapacidad de los altos directivos de Grupo Minera México para manejar una situación tan delicada como ésta en su empresa. Pero también es muy lamentable que los representantes sindicales de los obreros mineros, estén más preocupados por su futuro político que por la seguridad y por la vida de sus agremiados. Después de que concluya el dramático trance en la vida de docenas de familias de mineros, quedarán las interrogantes sobre el papel y la responsabilidad que asumen los sindicatos mineros en la "dizque" defensa de sus trabajadores. Los sucesos en la mina Pasta de Conchos, en Coahuila, han puesto al descubierto las graves carencias con las que trabajan miles de mineros en el país, mientras que a sus líderes sindicales no les importa en lo más mínimo la defensa de sus condiciones laborales; pero sí están ocupados en alcanzar alguna diputación para garantizar su futuro político, en perpetuarse en la cúpula sindical, en cerrar acuerdos no muy lícitos y en hacerse ricos. Precisamente el pasado 18 de febrero el movimiento obrero celebraba sus 40 años de vida al viejo estilo del sindicalismo mexicano: con golpes, con palos, con alcohol y hasta drogas, según reportó la Secretaría de Seguridad Pública. El pleito en el Congreso del Trabajo era el de siempre; la lucha de los líderes por el poder, por las prebendas y, claro, por el dinero que se mueve en estas organizaciones. Esta vez el pleito era entre Isaías González, líder de la CROC (Confederación Obrera Revolucionaria y Campesina), y Víctor Flores, líder de los ferrocarrileros, aunque nunca lo haya sido, tal y como lo relata la periodista Linaloe R. Flores en un reportaje sobre el tema que publicó El Semanario. Y es que en realidad el sindicalismo mexicano no ha cambiado en esencia, aunque algunos de los viejos líderes corporativistas ligados al PRI ya hayan desaparecido. Con todo y el discurso de algunos de ellos, la verdad es que seguimos viendo falta de transparencia en las organizaciones sindicales, prácticas violentas y porriles que se suscitan cotidianamente para amedrentar y lograr propósitos políticos, mecanismos de elección controlados, manejos presupuestales oscuros y corrupción rampante. Es un sindicalismo espejo del viejo sistema político mexicano que se niega a morir, y que no responde a los retos de la construcción democrática, ni mucho menos de la modernización económica que requiere el país. Lo grave es que allí está, vivito y coleando. Estamos observando el debilitamiento estructural del sindicalismo mexicano, pero todavía no estamos viendo su entierro. Víctor Flores, el líder del Congreso del Trabajo ungido ese 18 de febrero con la venia del gobierno federal, es un representante de ese sindicalismo oscuro y corrupto. Es hábil -como todos estos líderes sindicales que saben bien como moverse por los vericuetos del poder en turno, de los partidos políticos y del Congreso. Y más aún en medio de un periodo electoral en donde sus bonos se incrementan. Se requiere una profunda revisión del sindicalismo en México. Probablemente, como dice Carlos de Buen -un experto en estos temas- "la oportunidad ya se fue. O remendamos las estructuras o acabamos de una buena vez con el sindicalismo y su herencia". Lo cierto es que los sindicatos son instituciones necesarias en la vida económica y política del país, pero con una organización democrática y claramente comprometida con sus causas verdaderas: la representación y defensa de los intereses colectivos de los obreros. La pregunta, volviendo al tema de los mineros que laboran en Pasta de Conchos, Coahuila, sigue siendo la misma: ¿Acaso al sindicato minero le importa la vida de sus trabajadores? Si, como se dice ahora, hubo elementos para pensar que la labor en esa mina corría serios riesgos para la vida de los mineros ¿hizo algo el sindicato para presionar a la empresa y a las autoridades competentes para defender a sus agremiados? ¿Acaso no estuvo el líder minero, Napoleón Gómez Urrutia, más preocupado por su posición en el Congreso del Trabajo el pasado 18 de febrero, antes que pensar en los riesgos que corrían los mineros que laboran en Pasta de Conchos? ¿Es ese el tipo de sindicalismo que tiene que cargar como un lastre el país? ¿el sindicalismo de líderes como Víctor Flores o Napoleón Gómez, y tantos otros más? ¿porqué el gobierno ´del cambio´, de Vicente Fox, antepuso su comodidad política, a la decisión de impulsar una verdadera transformación del sindicalismo mexicano? ¿faltó valor, fue incompetencia pura? Allí quedan las preguntas revoloteando en las mentes de millones de mexicanos cuando, frente al televisor, vemos las dramáticas imágenes de familias que no encuentran una explicación y solo se aferran a la esperanza. Sígale la pista. 1. No hay que perder de vista la evolución de las reformas a la Ley Federal de Competencia que está en manos del Congreso. Y es que la llamada ´ley antimonopolios´ es de suma importancia para la vida económica, pero también política del país. Dos ámbitos que no se pueden desligar. Al parecer los asuntos de fondo que se presentaron y que aquí comentamos con amplitud, siguen en stand by; aunque hay avances en otros asuntos de menor calado y en los cuales -al parecer- los empresarios han cedido. La reforma no ha tenido un camino fácil -son más de 6 meses de recorrido- pero podríamos estar cerca de una definición. 2. Lo adelantamos con mucha anticipación. Finalmente la Secretaría de Hacienda emitirá bonos del gobierno federal a 30 años ante un mercado sediento por estos instrumentos. La señal de solidez macroeconómica y de confianza es innegable. Aunque también hay que decir que el momento es propicio dada la enorme liquidez que sigue viéndose en los mercados financieros internacionales y donde la deuda mexicana se ha convertido en una de las favoritas. Por lo pronto el subsecretario Alonso García solo espera el momento propicio para esta colocación histórica; claro que para evitar habladurías se ha dicho que la colocación se haría después de las elecciones. sgarcia@elsemanario.com.mx
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