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Itinerario Político
Ricardo Alemán
23 de febrero de 2006

Adiós, ´góber precioso´

AL final de cuentas se "soltaron las amarras" que sostenían en vilo al "góber precioso". La dirigencia nacional del PRI y su can didato presidencial, Roberto Madrazo, le retiraron su apoyo. Desde el gobierno federal se le hizo llegar a Mario Marín el mensaje de que su permanencia en el cargo es "políticamente incorrecta", mientras que grupos empresariales decidieron congelar todo trato con el poblano. Bueno, hasta la Iglesia católica se las ingenió para retirarle su aval, y para que lo entendiera.

Se podría decir que Mario Marín se quedó solo, si nos atenemos al abandono que le han expresado los más influyentes centros de poder, los mismos que, si bien de manera tardía, al final impulsaron y ven con buenos ojos la intervención de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el esclarecimiento del escándalo poblano. Pero en el fondo, aunque tardía, la reacción de esos centros de poder no es más que producto de la presión social, de una sociedad que frente al más importante proceso electoral presenció el más repugnante ejemplo del envilecimiento de la política.

En el fondo, y con el correr de los días, el factor "gober precioso" pasó de ser un escándalo que impactó sólo a los poblanos, a su gobierno y la amañada impartición de justicia local, para convertirse más tarde en un lastre para el candidato presidencial del PRI, hasta alcanzar un fuerte impacto en el ánimo de amplios sectores sociales de todo el país, que a partir del ejemplo del "gober precioso" empezaron a cuestionar la viabilidad de la naciente democracia mexicana. Repentinamente, y ante un proceso electoral que no prende debido a la ausencia de propuestas, el caso del "gober precioso" se convirtió en una suerte de referente de la política, los políticos y gobernantes que ha producido la democracia. ¿Para eso queríamos democracia? ¿Para eso quieren el voto?, son dos preguntas que muestran el desánimo general.

Y es que ante los ojos atónitos de los estrategas de los tres candidatos presidenciales más aventajados y de observadores oficiales, el factor "góber precioso" se convirtió en el mayor peligro para la contienda electoral del 2 de julio próximo. Si se deja pasar el asunto, si es ignorado, si Mario Marín sigue como si nada en su cargo, si no se sancionan las irregularidades descubiertas, se estaría estimulando el desinterés social por los procesos electorales y se estaría abonando la percepción de la ineficacia de la democracia. El efecto "góber precioso", a estas alturas, se podría convertir en el mejor veneno para una elección presidencial, con la consecuente afectación para todos.

Y es poco probable que asistamos a una decisión concertada, pero lo que parece cierto es que todos, o casi todos los factores de poder entendieron, si bien de manera tardía, que en la cacareada democracia mexicana era y es intolerable ignorar gobiernos como el de Mario Marín, el "gober precioso", a quien la sociedad en general, "las fuerzas vivas", ya sancionó con un rotundo: ¡no más gobernantes preciosos! Está echada la suerte de Mario Marín, el mandatario poblano que por vergüenza debió renunciar el mismo día que apareció el escándalo, pero que a ocho días prepara sus maletas -según versiones surgidas de Casa Puebla- para tratar de evitar lo inevitable: el juicio institucional. Mario Marín renunciará al cargo de gobernador de Puebla en los próximos días, no como un gesto de vergüenza, de congruencia o en acatamiento del reclamo social, sino como resultado de la presión del desprecio social.

Por lo pronto, con el voto mayoritario, que casi alcanzó la unanimidad, las dos cámaras del Congreso (las de Diputados y Senadores) decidieron solicitar la intervención de la Suprema Cote de Justicia de la Nación, al amparo del 97 constitucional, en torno del caso Puebla. Y es que luego de las revelaciones periodísticas que exhibieron de cuerpo completo a Mario Marín y a su socio Kamel Nacif, luego de comprobar la complicidad y el sometimiento de los poderes al dinero, la manipulación de la procuración de justicia, la inexistente división de poderes y, sobre todo, luego de presenciar la ofensiva defensa del "góber precioso", en el PRI, en el poder público, en el poder empresarial y en el poder religioso se llegó a la conclusión de que era y es intolerable apoyar a ese gobierno.

Las revelaciones muestran, como todos lo saben, que el gobierno de Puebla está al servicio de un poderoso grupo empresarial. Quedó claro que la impartición de justicia pasa por encima de los derechos y las garantías individuales, que el Poder Judicial local está al servicio del Poder Ejecutivo, y que el Ejecutivo se pliega a los deseos de un poderoso empresario. Pero como si no fuera suficiente, el asunto alcanzó niveles de monstruosidad cuando el "góber precioso" montó una estrategia de defensa que no era otra cosa que la defensa de la impunidad, el abuso del poder, la represión, la violación de los derechos humanos y, por si hacía falta, la defensa de la antidemocracia.

Al convocar a las "fuerzas vivas", al dar una ridícula demostración de fuerza, con miles de acarreados, y al exaltar que si el pueblo lo puso, sólo el pueblo lo podrá quitar, Mario Marín no defendió su nombre, su imagen, su integridad, y menos su calidad de gobernante, sino que defendió su posición de virreyezuelo, defendió los poderes metaconstitucionales y antidemocráticos para hacer justicia al mejor postor, o al deseo de sus socios y amigos, su "derecho" al ejercicio arbitrario del cacicazgo de horca y cuchillo. A nombre de la naciente democracia defendió el regreso a los tiempos de la antidemocracia. ¿Algún gobernante, candidato presidencial, líder partidista, del partido que se quiera; algún empresario, líder religioso, intelectual, catedrático, estaría dispuesto a permitir ese retroceso?

Por la razón que fuere, por votos, por imagen, por la necesidad de un deslinde, por congruencia, por cultura democrática, por lo que se quiera, son muchos los que no están dispuestos a tolerar la barbarie como la mostrada por Mario Marín. Por eso lo han invitado a retirarse. Y a pesar de que el "góber precioso" dice que sigue en el cargo, lo cierto es que no pasará mucho para que diga adiós. Al tiempo.

En el camino

Dice Enrique Krauze lo que muchos piensan, lo que muchos saben, pero lo que pocos se atreven a declarar, sea por miedo, sea por conveniencia; que un eventual gobierno de López Obrador significaría el regreso al viejo sistema político, pero aún peor, porque no existirían los controles internos que, antaño, tenía el PRI. AMLO, dice el historiador, tiene claras tendencias autoritarias y mesiánicas. Y sí, en efecto, descubre el hilo negro y el agua tibia. Pero resulta revelador que intelectuales de esa estatura se sacudan el miedo que tiene apanicados a muchos que por temor o por oportunismo prefieren cerrar la boca, no sea que mañana se queden sin chamba...

En los próximos días será electo el nuevo director del Colegio de Ciencias y Humanidades, CCH, de la UNAM. Dicen los que saben que en la terna la más completa hoja de servicios la presenta Rito Teherán Olguín. Pero todos saben que en la burocracia universitaria pesa más la grilla que las cualidades académicas.

aleman2@prodigy.net.mx


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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
 

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