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En las elecciones generales del año 2000 surgió el "voto útil". Votar por Vicente Fox fue, sobre todas las cosas, promover la salida del PRI de Los Pinos; es decir, desarticular el "partido de Estado"; quitarle al PRI una de sus piezas esenciales de funcionamiento: el padre-presidente. El receptor de ese voto útil se apellidó Fox; como pudo llamarse Martínez, Sánchez, o Ibargüengoitia o Clark, o lo que fuera. Los promotores del voto útil trataron de alcanzar una cierta racionalidad: hasta lograron que Fox firmara algunos compromisos. Por supuesto, Fox no cumplió con la gran mayoría de ellos. Frente al hecho de que no podría cogobernar con el cardenismo, y así no podría desbaratar las redes criminales del priísmo, el presidente Fox se entrego con alegría a la derecha más organizada y al aparato administrativo del Estado de raíces priístas. Cierto: no tenía otra opción. El personal del Yunque, y la mediana y mediocre burocracia priísta encontró las puertas del cielo abiertas de par en par. Entraron por ellas a saco. De repente, el voto útil supo sin más; había resultado manipulado y los grandes beneficiados de sus esfuerzos eran los Cerisola, los hankistas, los Alejandro García Moreno y su patrón Derbez, los de la Santa Cofradía del Yunque, quienes, despiertos, entendieron, debían "arreglarse" con los poderes reales, fácticos. Más allá del voto y la representación y sus obligaciones. Esas fuerzas alcanzaron acuerdos lo más pronto que pudieron. Pura realpolitik, un trato de mutuo beneficio. Con enormes ganancias para los políticos priístas más comprometidos con el crimen organizado. En especial, los gobernadores, señores feudales, dueños de almas y haciendas en su territorio. Ellos eran los auténticos "dueños de la plaza" en cada entidad. Y en verdad no importaba demasiado a esas alturas el color de partido político. Igual para todos: de Morelos y Querétaro a Oaxaca, Colima y Baja California. Sin olvidar a Chiapas, la del gobernador aliancista y Mariano Herrán. Frente a esto, el voto útil nada, absolutamente nada, pudo hacer. El voto útil fue un fenómeno necesario; pero volátil y prescindible de inmediato, una vez formalizada la toma del poder, con el saludo a la familia en el Congreso de la Unión. Vamos a jugar; vamos a gobernar, así le fue a Fox y a su gabinete. Ya conocemos los resultados de estos años de operación de la santa y no tan santa alianza en el gobierno. A la vista de todos: si no fuese por los altos precios del crudo de exportación y la fuga de millones de mexicanos al norte -y sus correspondientes remesas en dolares líquidos- el país estaría incendiado. Ahora se acercan las elecciones del 2006. Nadie debe buscar el autoengaño: no hay cabida para el voto útil. Un voto de buenas intenciones pero plagado de inconcebible y probada ingenuidad. Eso se acabo: ingenuos ni los ángeles y menos los demonios, así: ahora hay que avanzar. Tenemos cinco candidatos y tres de ellos principales: López Obrador, Madrazo y Calderón. De los dos primeros las pandillas que les rodean hablan por sí mismas. Del "equipo" de López Obrador no se sabe bien a bien si es más echeverrista que salinista, o al revés; con algunas excepciones, las cuales contrastan de inmediato con la base lumpen de este tropical personaje. Y del "equipo" de Madrazo, lo mejor que se puede decir es: resulta una galería de lo más granado y fino de los buscados por Interpol. Y se procura encontrar alguna excepción. Pero vaya si cuesta trabajo, ¿y los candidatos? López Obrador se "curó" de la enfermedad de ser priísta en tan sólo 11 meses (¿?¡!). Lo juro: eso dijo; EL UNIVERSAL, 17 de febrero. Y sólo tiene problemas con los panistas y priístas "de arriba". A los "de abajo" los respeta y pide voten por él. En una declaración que bien podría ser dictada por su ideólogo y siquiatra de cabecera, Luis Javier Garrido, nos informa: "A veces no voy a ciertos actos que me invitan porque buscan ´trampearme´, para que salga en los periódicos que no les gustó lo que yo les dije y que no tengo propuestas: la verdad, la verdad, esos de arriba, esos de las cúpulas, esos traficantes de influencias se acomodan de acuerdo con el viento". Aquí esta perfectamente identificado el asunto principal: López Obrador pelea con los "de arriba", sean políticos o de las acomodaticias cúpulas. Pero respeta a "los de abajo", así: los de arriba tienen que bajar, y los de abajo quizás puedan subir un poquito. Pues para el bien de todos: primero los de abajo. Y para ello hay que derrotar todos los complots y amarres de los de arriba; Luis Javier Garrido, dixit. Y López Obrador repite. ¿Suficiente? Roberto, Roberto El Magnífico, no necesita presentación. Él es el más transparente de los candidatos; con él nadie puede llamarse a engaño, ni Arturo Montiel. Y resulta conmovedor que los dos tabasqueños coincidan en eliminar la pensión vitalicia de los ex presidentes mexicanos, quizás también ellos piensan, como Fox hace cinco años, que ser presidente de México es sólo una fiesta y un juego sexenal. De esta forma, por razones de primaria y elemental ética y racionalidad política, un sector del electorado, importante más en términos cualitativos que cuantitativos, preferiría abstenerse que votar por estos dos paisanos. Entonces, por razones de eficacia electoral, sólo les queda Felipe Calderón. Como hace seis años, hoy podría esperarse un acercamiento natural entre el panista y ese sector crítico e informado. Por mucho, los voceros de una clase media liberal y moderna. O lo que quede de ella. Y aunque suene inconcebible por liberales y modernizadores, izquierdistas. Hace unos días, el candidato panista se presentó en televisión ante un experimentado y casi dominante interlocutor: Joaquín López Dóriga. Y en unos minutos mostró limitaciones. "La píldora del día siguiente es abortiva; la eliminaría del cuadro básico. El aborto no se justifica". Un candidato bastante mocho y mal informado. En realidad, un candidato que todavía no entiende ya no es el precandidato de la tradición panista; para la cual es mejor conservar los principios ("la tradición"), aunque se pierda el gobierno. Un candidato que todavía no sabe debe ser incluyente por moderno. Y democrático por ser responsable ante un liberalismo cultural y social con antiguas y muy respetables (y profundas) raíces en la historia real de la nación. Entonces, ¿un candidato moderno en lo económico y conservador en lo social? Quizás, pero podría definirse con mayor exactitud: un candidato que todavía no sabe responder frente a millones de electores, los cuales nada saben de la tradición blanquiazul, ni les interesa tal asunto. Quieren oír del cómo en relación con el crecimiento económico nacional y regional, de la lucha contra el crimen organizado y la violencia, del cómo en la educación, en la ecología, en las relaciones y la integración con Estados Unidos y Canadá, de asuntos complejos como las uniones civiles y, por supuesto, del aborto. ¿Puede ser productivo un "voto útil" para Calderón Hinojosa? No lo creo. Hay que generar una izquierda azul. Una fuerza democrática, liberal, hasta radical y festiva, la cual presione en forma orgánica al candidato panista. Resulta indispensable una izquierda azul. Debe hacerse presente en la campana, les guste o no a los panistas, le guste o no a Calderón Hinojosa. Calderón comienza a cambiar; ya apoya el uso de los anticonceptivos. Y mejor aún, entiende que los gobernadores, señores feudales, no pueden tener cabida en un nación modernizada y, por ello, acompaña a los diputados panistas de Puebla para exigirle cuentas a Mario Marín, ese gobernador cuya única salvación es separarse del cargo, mientras se prueba (si ello es real) que las grabaciones con el Rey de la Mezclilla son un montaje, una fabricación. Con todo, no es suficiente. Se requiere la presencia de una fuerza organizada para demandar hoy propuestas de programa de gobierno. Una izquierda azul, "Brasier, camisa y calzón; arriba Felipe Calderón", así recibieron al panista un grupo de trabajadoras de la confección; quienes con una lúdica, juguetona y simpática porra lo pusieron en su lugar. A ver si entiende. Y a ver si entienden otros, para ponerse a organizar y trabajar. Para demandar definiciones ahora. mvalle131@aol.com
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