El poeta asturiano Ángel González, atribulado ahora por todo tipo de premios, nos cuenta en un poema que una tía suya lo reprendía por hacer, de joven, poesía. -Con la poesía no se come, niño.Hoy dedico esta antología de la poesía incomestible a la tía del poeta Ángel González.
Entiendo lo que me basta
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento;
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
(Félix Lope de Vega y Carpio 1562-1635)
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Traten otros de gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
ríase la gente .
(Luis de Góngora y Argote 1561-1627)
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Óyeme con los ojos,
ya que están tan distantes los oídos,
y de ausentes enojos,
en ecos de mi pluma mis gemidos,
y ya que a ti no llega mi voz ruda,
óyeme sordo, pues me quejo muda.
(Juana Inés de la Cruz 1648-1698)