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El 1 de febrero de 2006 el presidente Fox convocó en Los Pinos a la totalidad de los integrantes del Consejo de Seguridad Nacional. Debían replantearse aspectos de la estrategia para combatir al crimen organizado y al narcotráfico, "que han intensificado su actividad criminal por reacomodos y luchas de espacios y territorios". También se evaluaría la operación del plan México Seguro. Además el presidente Fox, por separado, se reuniría con el secretario de la Defensa Nacional, "para hacer frente a la actividad de las organizaciones del narcotráfico" -nota de EL UNIVERSAL Online, ese mismo día-. Al encuentro debían asistir, además de los mencionados, Eduardo Medina-Mora, Jaime Domingo López Buitrón, Carlos Abascal y Daniel Cabeza de Vaca, funcionarios federales de la más alta jerarquía. No se conoce a ciencia cierta si se conocieron y discutieron los informes de los responsables del plan México Seguro, incluyendo, claro, el del general Álvaro Moreno, responsable del programa en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Pero lo cierto es que discutieran o no la cantidad de ángeles que caben en la cabeza de un alfiler, o los informes, reportes, avances y retrocesos del México Seguro y los cambios a "la estrategia", el martes 7 de febrero el gabinete de seguridad nacional volvía a reunirse por dos horas, ahora convocado por Abascal.Un récord: dos reuniones del Consejo de Seguridad Nacional en una semana. En forma por demás curiosa, la nota de ese día de EL UNIVERSAL, con fuente en Notimex, en su ultimo párrafo decía: "Esa reunión tiene lugar un día después del ataque con armas de alto poder y una granada de fragmentación de presuntos narcotraficantes contra el diario El Mañana de Nuevo Laredo, Tamaulipas, y el lanzamiento de dos granadas en Ixtapa, Guerrero". ¡Bravo!: con espléndida malicia profesional el redactor de la nota rebasaba en unas líneas al Consejo de Seguridad Nacional. Pues, en efecto, la relación Guerrero-Tamaulipas está frente a los ojos de todos, quizá con la destacada excepción de los integrantes del Consejo de Seguridad, gracias a una nota publicada el 6 de febrero por el diario The Dallas Morning News. "Norma", la novia de Juan Manuel Vizcarra, el ex soldado asesinado en aquel video calificado por la PGR como "montaje", había declarado -216 páginas- ante las autoridades federales. Y, entre otras cosas, había entregado una fotografía de Édgar Valdez Villarreal (a) La Barbie, quien es descrito como de piel blanca, cuerpo atlético, ojos de color azul-verde. Una Barbie en masculino, pues. A "Norma" le entregaron la fotografía el 16 de mayo del año 2005, exactamente el mismo día en el cual Vizcarra era interrogado por Valdez Villarreal, éste nacido hace 32 años en Laredo, Texas, sobre el homicidio de uno de los hermanos de Valdez, para luego ser asesinado el ex soldado de un tiro en la cabeza en el celebre "montaje". "Norma" acompañó a Vizcarra desde Nuevo Laredo en "viaje de placer" al puerto guerrerense. La realidad es que el ex soldado y otros integrantes de escuadrones de ajusticiamiento al servicio del cártel del Golfo, llegaron a Zihuatanejo y Acapulco en una misión casi suicida: tenían que secuestrar y matar a integrantes del cártel dirigido por La Barbie y los hermanos Beltrán Leyva. La profecía de Vizcarra se cumplió. "Una semana luego de nuestro arribo a Acapulco -declaró "Norma"-, el domingo, mayo 15, a las siete de la mañana, Juan Manuel Vizcarra recibió una llamada telefónica. Habían capturado a miembros de otro escuadrón en Zihuatanejo". A las nueve de la mañana la situación empeoró por mucho: los del cártel de Sinaloa y los policías a su servicio habían capturado a dos miembros del propio grupo de Vizcarra. Debían huir de inmediato; salir de Acapulco. Vizcarra, "Norma" y su hija de dos años salieron del hotel, buscaban realizar algunas llamadas hacia Nuevo Laredo desde un quiosco de la plaza principal del puerto cuando tres vehículos, con una docena de hombres uniformados, y uno de ellos con insignias de la Agencia Federal de Investigación, los interceptaron. Lo demás ya lo sabemos. A "Norma" y a su pequeña hija les perdonaron la vida y les entregaron mil pesos para comprar boletos de autobús hacia la frontera norte. ¿Es obvio o lo escribo en tinta negra? "Alguien", un mexicano seguro de alto nivel, estaba alimentando con información de inteligencia desde Nuevo Laredo a los integrantes del cártel de Sinaloa. No existe otra explicación. Al menos dos grupos de asesinos, uno en Acapulco y otro en Zihuatanejo, son localizados y aniquilados en menos de una semana. Y no habían realizado todavía alguna acción espectacular para ser detectados. Puede presumirse que desde el día 14 de mayo algunos integrantes del grupo de Nuevo Laredo fueron capturados en Guerrero, al decir de la madre de Ramón Escamilla, uno de los sicarios asesinados. La batalla entre las huestes dirigidas por Goyo Sauceda y sus capitanes de empresa, residentes de Reynosa, ciudad encabezada por el edil Francisco Javier Cabeza de Vaca, uno de los políticos panistas del norte favoritos de Vicente Fox, y los comandos de Valdez Villarreal escaló en magnitud e intensidad en Acapulco, Zihuatanejo y Nuevo Laredo. En Guerrero, desde mediados del año pasado y en enero de 2006, el aseguramiento de armamento y las aprehensiones de comandos se han sucedido. Y la respuesta, hasta con granadas en el domicilio de jefes policiacos y bases de la policía local, está empezando a dejar de ser noticia de ocho columnas. El 3 de febrero en la ciudad fronteriza se presentó un atentado contra elementos de la Policía Federal Preventiva. Personas desconocidas trataron de dar muerte al estadounidense Javier Escalera Colunga, de 25 años, y a Rebeca Noemí García Orozco, quienes eran trasladados por la patrulla 09279 del edificio de Seguridad Publica de Nuevo Laredo hacia alguna otra parte. No se ha explicado qué hacía esa pareja en la patrulla de la PFP, a dónde los llevaban y por órdenes de quién. Además, un supuesto elemento de la PFP, con pasamontañas, fue herido en este incidente. Fue atendido una hora después, a diferencia de otros dos policías heridos. Y cuando lo introdujeron a una ambulancia, el supuesto policía fue despojado del uniforme y del pasamontañas y sus propios "compañeros" lo fotografiaron. Ese día los reporteros no lograron localizar al hombre responsable del México Seguro, el general Álvaro Moreno Moreno. El mexicano de seguro andaba muy ocupado por ahí, como para atender un extraño atentado a las fuerzas de la PFP, el cual involucraba a un ciudadano estadounidense y a una joven mujer. Y luego se quejan del cónsul estadounidense Yoder. ¡Yoder, Yoder y Yoder!, exclaman en Relaciones Exteriores cada vez que escuchan de Nuevo Laredo. Unos días después en Nuevo Laredo ocurrió el seminario auspiciado por la Sociedad Interamericana de Prensa, El Imparcial, EL UNIVERSAL y otros medios de comunicación. Demasiadas luces, demasiada notoriedad de la ciudad. Muy molesto, muy enojoso asunto. Pero las empresas internacionales del narcotráfico tienen memoria y ya el día 6 de febrero se presentó el atentado contra El Mañana de Nuevo Laredo. Y los pistoleros huyeron sin problema mayor a pesar -los maliciosos dicen que gracias- del programa México Seguro. Y ya la PGR está cierta de que lo ocurrido a El Mañana fue un atentado de los narcotraficantes. Y hasta ubican a los responsables. ¡Brujos! A ver si no encuentran sólo dos o tres cadáveres de sicarios. Así éstos no podrían declarar. Y, por si algo faltara, el viernes 10 de febrero, a mediodía, un comando de ocho hombres disparó contra el Centro Tutelar de esa ciudad, donde están recluidos hombres y mujeres jóvenes. Así, no habrá duda en dos asuntos: los funcionarios de la nueva fiscalía para la atención de delitos cometidos contra periodistas de la PGR, deberán usar -como si fuesen reporteros de El Mañana- chalecos antibalas, si quieren tener alguna protección. Y pronto el Consejo Nacional de Seguridad podrá lanzar una nueva campaña: ¡México, asegúrate!. Porque los del México Seguro están trabajando para asegurar los intereses de sus mandantes. mvalle131@aol.com
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