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Panorama Norteamericano
Eduardo Valle
04 de febrero de 2006

El texto leído por John D. Negroponte ante el Comité Selecto de Inteligencia del Senado el 2 de febrero, en Washington, por primera vez representa la voz única de la comunidad de inteligencia de EU en una evaluación global. El director nacional de Inteligencia leyó un texto a nombre de su oficina de la CIA, de la DIA, de la FBI, de la Oficina de Inteligencia del Departamento de Estado y del Departamento de Seguridad Interna. El texto puede ser localizado con facilidad en la página www.dni.gov , en el apartado de "discursos". Para obtener una visión más o menos integral de la perspectiva general estadounidense de los asuntos de inteligencia y seguridad, debe leerse con cuidado y atención, sin ingenuidad alguna.

En forma comprensible, los pocos senadores presentes en la parte de preguntas y respuestas se enfrascaron en críticas y defensas al programa de escucha que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) llevó a cabo por órdenes ejecutivas del presidente Bush, el cual fue dado a conocer el mes de diciembre pasado por el diario The New York Times, desatando una apasionada controversia política y jurídica. Ya pronto se realizarán las audiencias del Senado relacionadas con este asunto, aun cuando las líneas de defensa del gobierno de Bush son ampliamente conocidas: a) EU está en guerra contra los terroristas y el presidente es el comandante en jefe; la escucha -por fuera de las cortes- a comunicaciones internacionales cae dentro de sus facultades en estos tiempos; b) el Congreso autorizó al presidente a usar todos los recursos a su alcance, a la hora (finales de 2001) de votar por el uso de la fuerza para responder a los ataques de septiembre 11; y algunos otros detalles más. Por ello el texto de Negroponte fue mencionado en forma ligera por las notas de prensa en EU sobre este acto. Lo cual no ocurrió, por supuesto, en México, país colocado al nivel de Haití y Jamaica a la hora del "ciclo vicioso" de un gobierno débil que permite a las redes criminales lastimar la credibilidad y la autoridad del Estado. En la lista están países como Burma, Afganistán y Kirguistán. Y Jamaica, Haití y México. La mención del ciclo vicioso lastimó sensibilidades en el gobierno y la sociedad política mexicana. Luego hablaremos de ello. Por lo pronto, la declaración de Negroponte.

Por supuesto, los temas eran bastante previsibles: la lucha contra Al-Qaeda y el fundamentalismo musulmán a nivel mundial; las armas de destrucción masiva, con enfoque particular hacia Irán y Corea del Norte; asuntos de inestabilidad política y gobernabilidad en regiones esenciales; la globalización, los poderes emergentes (China y la India) y la geopolítica de la energía, el narcotráfico y posibles pandemias como la gripe aviar. Y, de inmediato, salta a la vista una inexplicable ausencia en el análisis del terrorismo fundamentalista: Negroponte ni siquiera menciona al GIA o Grupo para la Plegaria y la Acción de Argelia. Un sencillo análisis del juicio en España a los asociados a Al-Qaeda ("La Base"), mas allá de los cargos formales, muestra sin lugar a dudas y en forma obvia la sensible influencia (aun cuando sea como antecedente; pero va mucho más a nuestros días) y las relaciones entre el terrorismo argelino y "La Base". Alguien no le está diciendo a Negroponte que debe ir mucho más a fondo en el análisis de las relaciones -antiguas y recientes- entre el GIA y las redes terroristas en el Medio Oriente y Asia. Y la punta de la madeja esta en España. Ahora bien: esa presentación del jefe de la comunidad de inteligencia se llevó a cabo "a puertas abiertas"; quizá la inconcebible ausencia se explique en audiencias a "puertas cerradas". Pero, a la vista, un espacio vacío, con franqueza, inexplicable.

Y un punto a favor de Negroponte: el tratamiento dado a la reciente victoria del movimiento Hamas es prudente y realista. El voto obtenido por Hamas puede representar más un voto contra el gobierno del Fatah y no tanto un voto por el programa de Hamas para rechazar a Israel. "En todo caso, Hamas ahora tendrá que tratar con una opinión publica palestina que ha apoyado durante años la solución de los dos estados". No está mal para empezar.

Casi al final del escrito mencionado apareció la amenaza a la seguridad por el tráfico de narcóticos. Como casi siempre, y este es un grave y convenenciero "error" metodológico, las empresas criminales del narcotráfico son vistas como algo "exterior". Es asunto de colombianos, mexicanos, haitianos, dominicanos o hasta afroamericanos. Y además es cuestión de violentas redes criminales e ingenuos consumidores estadounidenses. Nada que ver con finanzas; parcelas de poder al interior del sistema estadounidense; amplios mercados con dinámicas particulares. De eso, nada. Las empresas multinacionales del narcotráfico llegan "de fuera" para violar la santidad de la sociedad estadounidense. En verdad esta visión y esta aproximación de método a veces mueve a carcajada. ¿Dónde se quedará -y depositará- la mayor parte de las ganancias del narcotráfico? ¿Fuera de EU o al interior de EU? Nadie sabe, nadie supo, como diría el Monje Loco o su versión más burlona, el Lonje Moco. Esto, en serio, no está a la altura de un hombre serio como Negroponte. ¿La comunidad de inteligencia de EU todavía no puede exorcizar sus propios demonios? Eso explicaría muchas cosas.

Y, de repente, estallaron los cohetes: puede desarrollarse un ciclo vicioso en el cual un gobierno débil permite a los criminales socavar la credibilidad y la autoridad del Estado, lo que trae como consecuencia que se afecte el clima de inversiones, un menor crecimiento económico, un incremento de actividades en el mercado negro y menores recursos disponibles para infraestructura civil y gobernabilidad. ¿Dónde, dónde ocurre esto?: en países lejanos como Burma. Y cercanos como Haití, Jamaica y México. Un poco antes, al hablar de la globalización y sus nuevos actores, Negroponte había destacado la fiera competencia por recursos energéticos, las disparidades entre ricos y pobres, y "las redes criminales que crean y alimentan mercados negros de drogas y hasta de seres humanos". ¿Algo conocido en la frontera mexicano-estadounidense?

¿Gobierno débil? ¿En México? ¡Nada, hombre!: no en Guerrero, Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz, Chiapas, Jalisco, Michoacán, Chihuahua, Tabasco. Y menos en el Distrito Federal, donde las autoridades apenas acaban de "descubrir" que la capital es "lugar favorito" para citas de negocios, casas de seguridad y bodegas de los cárteles de la droga, internacionales y nacionales. Mucho menos en Nuevo Laredo, donde ya ametrallan hasta convoyes de la Policía Federal Preventiva. ¿Gobierno débil? Nada, hombre. Si Antonio García Torres, el senador y ex procurador de Michoacán, ahora puede regañar a las autoridades federales y estatales, eso se debe a su enorme autoridad moral. Y si Emilio Gamboa Patrón es un interlocutor exquisito de las empresas de comunicación masiva como Televisa y TV Azteca, eso se debe a la liberalidad y la fortaleza de las instituciones. ¿Para qué hablar de gobernadores, o del equipo de Roberto Madrazo con su don Tomás, don Gustavo y don José? ¿Para qué hablar de los fraccionamientos de lujo construidos en época de Manuel Camacho y Marcelo Ebrard como mandamases en la capital? Aquí hay gobierno fuerte, el cual no cede ante la fuerza del narcotráfico. Y el cual tiene como última barrera, hecho muy grave y lamentable, a muchos mandos superiores de las Fuerzas Armadas. Porque de ahí en adelante, es la oscuridad y el pantano.

El gobierno de Vicente Fox está cosechando lo que sembró. Se inmovilizó en un asunto estratégico, vital; de otra manera, permitió que le anotaran todos los goles. Y el Presidente ni siquiera supo desde dónde le disparaban. Y hoy, por lo pronto, la entera comunidad de inteligencia de EU le dice al Estado mexicano que le afecta un "ciclo vicioso". Y el tiempo no se presta a casualidades. Oye tú, Pedro, para que entiendas Juan. Entiendan el mensaje, candidatos a la Presidencia de la República. O al menos que les traduzcan y lean el texto. De otra manera se quedan ciegos y sordos. Luego, mudos.

mvalle131@aol.com


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Eduardo Valle se graduó en la Escuela Nacional de Economía de la UNAM. Fue dirigente del Partido Mexicano de los Trabajadores, diputado federal y asesor del procurador general de la República, Jorge Carpizo. Desde hace algunos años reside en los Estados Unidos.
 
 

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