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La costura en las tardesEn el comienzo de las campañas electorales, nada se dijo de la cultura y las artes. Era de esperarse: no debe parecerles un punto prioritario a los candidatos, en especial a los de los tres partidos grandes. Así estaría de lo más bien si tal silencio significara que van a dejar en paz a las artes, a la cultura; con esto quiero decir que bastaría con que los futuros gobernantes no empeoraran las cosas en ese terreno. Pero es posible que en las campañas todavía haya un fantasma, con la figura de Francisco Gil Díaz, que, acechante, busca su oportunidad para saltarles al pescuezo a quienes se atrevan a proponer que ojalá, ojalá le fuera un poco mejor, en el futuro que se avizora, a los artistas de nuestro país. Hace algunos años escuché una adaptación del nombre de ese organismo gubernamental conocido, por su acrónimo, como Conaculta: Consejo Nacional para la Costura en las Tardes. Me temo que los candidatos presidenciales ven a los artistas, sí, como un grupo de señoras o de viejitas que se reúnen en las tardes para mostrarse sus bordados y hacer calceta en ameno coloquio. ¿Qué les van a importar a ellos la pintura neoabstracta, el cine o el video de vanguardia o los percances y brillos del verso libre cuando tienen que formular una política económica sensata, resolver la situación de los migrantes, abatir los índices de pobreza extrema, y los mil y un problemas que les aguardan, además, claro, de darles chamba a los cuates, a los compadres y a los pedigüeños de siempre? Insisto: bastaría con que la situación en ese campo no empeorara. El candidato que más cerca está de artistas e intelectuales es, sin la menor duda, Andrés Manuel López Obrador. Lo malo es que la cultura en la "ciudad de la esperanza" se vio medio rezagada durante su gobierno; pero en educación el lopezobradorismo se vio francamente muy bien: ahí están los trabajos en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Las gestiones de Enrique Semo y de Raquel Sosa al frente del organismo cultural metropolitano fueron más bien grises; en el caso de Sosa, incluso ha habido, no hace mucho, escándalos de mediana magnitud en torno de las actitudes de esa funcionaria con sus subordinados (me refiero sobre todo al "caso" de José Ángel Leyva). Lo cierto es que en esto de la cultura y las artes hay un asunto pendiente sin cuya solución -pues se trata de un auténtico problema- nada se verá claro: la regularización jurídica del Conaculta. No se ve cómo pueda sacarse adelante la aprobación de una ley de cultura en lo que queda del sexenio. De una manera ritual, los candidatos presidenciales se reunirán con los artistas e intelectuales y escucharán propuestas de todo tipo. Asentirán muy concernidos, y luego seguirán con la "grilla". Esperamos solamente que sepan de qué se les habla cuando les mencionen "la cultura y las artes". A ver si no preguntan qué es eso de "la costura en las tardes"?
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