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Dinamitan el IEDFLA confianza, credibilidad e imparcialidad que en materia electoral construyó, a lo largo de los últimos siete años el primer Consejo General del Instituto Electoral del Distrito Federal son dinamitadas en sólo un par de semanas. Y no se trata de embates externos, tampoco de presiones partidistas o de perversas intenciones políticas. No, la peligrosa erosión que en su nueva gestión sufre el IEDF viene desde dentro, de su nuevo presidente, Isidro Cisneros. Como es sabido, el Instituto Electoral del Distrito Federal renovó a su consejo general, por mandato legal, en un proceso poco claro en el que prevalecieron las cuotas partidistas. Al amparo del puente vacacional "Guadalupe-Reyes", la rebatinga por los lugares en ese consejo se resolvió cuando al Partido de la Revolución Democrática se le entregaron cuatro consejeros, al Partido Acción Nacional dos, y uno al Partido Revolucionario Institucional. La presidencia del nuevo consejo recayó en Isidro Cisneros, un poco consistente académico cuyo único mérito para ocupar el cargo fue la recomendación del jefe de Gobierno, Alejandro Encinas quien, hoy se sabe, lo impuso. Pues bien, a unos cuantos días de que Cisneros ocupara la presidencia del IEDF, conoció de un anónimo -que también fue enviado a algunos columnistas políticos-, en el que se denunciaba la presunta creación de una red electoral formada por ex trabajadores del IEDF y por trabajadores en activo -paralela a la estructura del IEDF-, que supuestamente trabajaba al servicio de PRI, de Beatriz Paredes, la candidata a jefa de gobierno del Distrito Federal. Al conocer el anónimo, sin verificar previamente su origen y certidumbre, sin consultar con sus pares, con los integrantes del Consejo General del IEDF, Isidro Cisneros creyó haber descubierto más que el hilo negro y el agua tibia, y en compañía de su asesor de origen chileno, el locuaz Cristian Rojas, de las reporteras de La Jornada y de Reforma, y pertrechado con una cámara de video, corrió al lugar que señalaba el anónimo, buscó al presunto jefe de las redes electorales paralelas al IEDF, Federico Osorio, el director de la Unidad de Coordinación de Organismos Desconcentrados del IEDF. Improvisado como un novel investigador judicial, y siempre acompañado por las dos reporteras en cuestión, el presidente del instituto interrogó a Federico Osorio, quien se deslindó de los presuntos cargos que le acreditaba el anónimo. Pero a su vez, Federico Osorio acusó a uno de sus subordinados, a Tulio Gómez Galindo, coordinador del Distrito 2 del IEDF. Como si se tratara de una indagatoria policiaca, Isidro Cisneros y Cristian Rojas, interrogaron, presionaron, amenazaron y humillaron a Tulio Gómez Galindo, en presencia de las reporteras, hasta que le arrancaron al funcionario un puñado de presunciones. Concluida la indagatoria, emparentada con los interrogatorios al estilo de la PGR, Isidro Cisneros les dijo a sus pares consejeros del IEDF que tenía evidencias de una riesgosa red electoral, paralela al propio IEDF, que mostraba la forma en que el PRI pretendía arrebatarle al Instituto el control de la elección para jefe de Gobierno, que tendrá lugar el 2 de julio. La información que ya habían publicado algunos columnistas fue desplegada con abundantes datos por los diarios Reforma y La Jornada, cuyas reporteras acordaron, a cambio de la exclusiva en la que participaron, ocultar no sólo la identidad de Tulio Gómez Galindo, sino la forma en que fue conseguida la información, sino la existencia de un video, en el que Isidro Cisneros resulta ser el interrogador del presunto creador de la estructura electoral paralela al IEDF. Pero el escándalo alcanzó niveles insospechados cuando el resto de los consejeros del IEDF conocieron el verdadero origen de la denuncia, cuando se enteraron de la persecución policiaca que impulsó el propio presidente del Instituto, y cuando conocieron evidencias de que se trataba de un asunto poco o nada sólido. El enojo fue mayor cuando detectaron que el consejero presidente les mintió, cuando trató de ocultar el video que el propio Cisneros había realizado, y cuando detectaron el acuerdo que hizo con dos periodistas que se prestaron al escándalo, que ya pone en duda la credibilidad, confianza e imparcialidad del IEDF. El origen del escándalo se localiza detrás de una guerra sorda que por las posiciones y los puestos vacantes se desarrolla entre empleados y ex empleados del IEDF. Resulta que en días pasados circuló entre empleados del IEDF un correo electrónico salido de la computadora de Tulio Gómez Galindo, en el que se invitaba a un sector de trabajadores a realizar una reunión para presentar ante el nuevo consejo del IEDF una retabulación salarial. De algún lugar aún no ubicado se vinculó esa convocatoria con la creación de una supuesta red de trabajadores y ex trabajadores del IEDF, quienes estarían al servicio de la candidatura de Beatriz Paredes, la candidata del PRI al GDF. Y en efecto, resulta que en 2004 fueron despedidos del IEDF poco más de un centenar de empleados -despidos que obedecieron a la reforma que propuso la Asamblea Legislativa, como parte del adelgazamiento que de esa institución propuso el entonces jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador-, y muchos de ellos encontraron trabajo relacionado con la capacitación que habían recibido, no sólo para la campaña de la priísta Beatriz Paredes, sino para otros partidos, los que gustosos emplearon a especialistas en la materia electoral. Pero según el anónimo que originó todo el escándalo, existía relación entre los ex empleados que se incorporaron a la actividad partidista con distintos candidatos, y empleados en activo del IEDF. Pero esa relación, la supuesta complicidad y la existencia de una presunta red de empleados del IEDF al servicio del PRI, no ha sido comprobada. Lo que queda claro, a reserva de que las autoridades competentes realicen una indagatoria a fondo y deslinden responsabilidades, es que el nuevo presidente del IEDF, el amigo de Alejandro Encinas, el señor Isidro Cisneros, resultó un verdadero "chivo en cristalería", que a partir del apadrinamiento del jefe de Gobierno del DF, cree que la presidencia del IEDF es un feudo personal, y que puede dinamitar los principios fundacionales de una institución garante de la legalidad, la imparcialidad, la transparencia, la certeza y confiabilidad de las elecciones del próximo 2 de julio. Y si a dos semanas de presidir el IEDF Isidro Cisneros es capaz de acciones policiacas como esas, de excesos y despropósitos como los ocurridos, ¿qué podemos esperar del árbitro en la contienda para renovar la Jefatura de Gobierno del DF, las jefaturas delegacionales, la Asamblea Legislativa? Y por doloroso que resulte, otra vez queda en medio la imagen de la izquierda institucional. Al tiempo. En el camino Por cierto, quienes han visto el video que realizó Isidro Cisneros dicen que interroga como si fuera un acabado policía judicial, pero lo peor es que parece iniciar una persecución contra los priístas, como si Cisneros no lo fuera. aleman2@prodigy.net.mx
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