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Cartas desde Europa
Stephan Sberro
28 de enero de 2006

La victoria tan clara del partido islamita Hamas en las elecciones palestinas inició una tempestad diplomática internacional. Después de la invasión de Irak y de la crisis con Irán y Siria que podría degenerar en cualquier momento, el mundo no necesitaba otro foco de tensión en el Medio Oriente.

Los europeos esperaban desempeñar un papel propio de mediadores entre Estados Unidos y el mundo árabe con el cual tiene lazos históricos, económicos y energéticos muy estrechos. La victoria de Hamas podría asestar un golpe mortal a esta ambición. Para los palestinos, Hamas es un partido político, más congruente y sobre todo menos corrupto e inepto que Al-Fatah, creado por Yasser Arafat y actualmente en el poder. Para los europeos, como para los estadounidenses y los israelíes, se trata de un movimiento terrorista, responsable de centenares de muertes civiles y que niega el derecho de Israel a existir.

Ahora Europa está ante una dis- yuntiva: seguir financiando la Autoridad Palestina dirigida por un partido que utiliza abiertamente el terrorismo, o mantener sus principios fundamentales de ser una potencia pacífica y por ende cortar los flujos de ayuda al gobierno de Hamas, propiciando el colapso de la economía palestina.

La vía es estrecha y no existe una buena solución. Este fracaso de la mediación en el Medio Oriente sigue al de Irán. Durante meses las tres mayores potencias europeas, Alemania, Francia y el Reino Unido, insistieron en evitar la vía de la confrontación y buscar una solución negociada. Como resultado, fueron manipulados por el gobierno iraní y tuvieron que aceptar que la vía estadounidense era la única viable. Lo mismo parece repetirse en el caso palestino. La Unión Europea tiene sólo dos malas opciones. La primera es, como en el caso de Irán y Siria, aceptar que la posición de firmeza y confrontación de Estados Unidos es no sólo la más eficaz, sino también la más ética.

La segunda es seguir tratando de ser un intermediario, con el riesgo evidente de ser manipulada y fomentar el extremismo y la violencia. Existe además otro riesgo: el de la división.

Sólo se puede esperar que la unión entre los europeos frente al gobierno de Hamas sea más patente que en el caso de la invasión de Irak.


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Stephan Sberro es doctor en Ciencias Políticas, Université Sorbonne-Nouvelle (París III), Francia. Actualmente es codirector nacional del Instituto de Estudios de la Integración Europea, en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).
 
 

 

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