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Guillermo Arriaga, cuentistaEl pasado octubre, la editorial Páginas de Espuma de Madrid publicó una recopilación de cuentos de Guillermo Arriaga con el título de Retorno 201. Catorce narraciones , casi todas de finales de la década de los 80, que muestran las inquietudes temáticas y narrativas de quien es hoy un guionista extraordinario que ha insertado a sus inquietudes iniciales como escritor literario, las condiciones de una escritura diferente pensada para su reflejo en la pantalla. El propio Arriaga se presenta en el libro en primera persona para dar a los lectores algunos datos de carácter biográfico entre los que destacan su asunción como chilango nacido en 1958 y su arraigo como habitante de la ciudad de México. Dice que así como la cacería es uno de los últimos ritos del ser humano, la literatura también es de los últimos ritos y por eso escribe. Autor de las novelas Escuadrón guillotina, Un dulce olor a muerte y El búfalo de la noche es guionista de Amores perros, 21 gramos y Los tres entierros de Melquíades García, trabajo por el cual fue premiado con la Palma de Oro al mejor guión en el Festival Internacional de Cannes. Guillermo Arriaga transita por la literatura hasta convertir sus inclinaciones en un oficio que, en principio, también se apoya en una línea de acción narrativa que poco a poco se va ajustando y constriñendo hasta hacerla concisa para más tarde moverse hacia una dirección predeterminada o que se dibuja de acuerdo con la construcción de otros elementos que son centrales para contar una situación. Hasta ahora, Guillermo Arriaga con una todavía escasa producción en el mundo de los guiones, es quien ha dado forma y sentido a una de las historias más interesantes que se han filmado en México. Amores perros, qué duda cabe, es un antes y un después en la geografía del cine nacional básicamente por la propuesta estética de rompimiento, de fragmentación que propone el guionista para armar un rompecabezas que define una historia redonda. En el caso de los cuentos contenidos en Retorno 201, Arriaga explora algunas posibilidades estéticas para narrar historias de familia, de amores y desamores, de oficios idos, de lugares como la propia calle 201, en el sur de la ciudad de México. Se podría definir el conjunto de relatos como una búsqueda por encontrar un estilo en el que no faltan algunos hallazgos lingüísticos y temáticos que, sin embargo, todavía no tienen del todo la calidad escritural que más tarde alcanzará tanto para la literatura como para el cine. Sin embargo, para conocer a un escritor al que le llegó la fama más como guionista que como escritor de ficción, es interesante aventurarse por los 14 cuentos que recoge el volumen de Retorno 201, incluso intentando detectar alguna de las semillas que más adelante germinarían en la pantalla grande. Guillermo Arriaga ya apuntaba maneras creando atmósferas, trabajando con intensidad la elipsis, describiendo espacios, sugiriendo comportamientos de los protagonistas más que describiéndolos, construyendo personajes que en más de un relato se repiten como para ir encontrando en ellos la sustancia que les dará identidad y carácter, recorriendo sensaciones diversas. Evidentemente, también encontramos en los textos algunas expresiones que en su carácter contextual adquieren sentido pero que para lectores más actuales no definen necesariamente una forma de vida o una manera de verla. Y es que la cotidianidad de lo que se relata se centra en ocasiones en referencias muy temporales que al paso del tiempo pierden su connotación inicial. Una característica de la selección de los 14 relatos de Guillermo Arriaga es la falta de uniformidad tanto en los temas como en el tratamiento de éstos, sin embargo, algunos de sus textos se pueden leer como búsquedas que más adelante tendrán su real dimensión en los relatos para la pantalla, donde el nivel de sugerencia se ayuda de manera explícita por la puesta en escena, por las imágenes concretas. La publicación de los relatos de Arriaga es una forma de búsqueda arqueológica que da la posibilidad a las lectoras y a los lectores nuevos, a quienes sólo conocen al autor a través de su trabajo fílmico, de verlo en una dimensión inicial de lo que más tarde será su sello de identidad. * Crítica de cine
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