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Galaxia editorial
Juan Domingo Argüelles
22 de enero de 2006

Así como en España se preparan para celebrar el cumpleaños 100 de Francisco Ayala (Granada, 1906), de este mismo modo deberíamos prepararnos para festejar el cumpleaños número 100 de Andrés Henestrosa, nacido en Ixhuatán, Oaxaca, el 30 de noviembre de 1906.

Autor de dos libros esenciales en la literatura mexicana, Los hombres que dispersó la danza y Retrato de mi madre y otras narraciones, Andrés Henestrosa es, para decirlo con el más justo elogio de Alí Chumacero, "dueño de una de las más limpias expresiones de la prosa actual en México".

Octavio Paz, que también lo admiró, escribió en 1983: "Al releer hoy las prosas y poemas del primer número de Taller, me sorprende la frescura de muchos de ellos. Pienso sobre todo en Retrato de mi madre, relato de Andrés Henestrosa: no tiene una arruga. La impresión que me ha causado su relectura me ha hecho recordar la emoción con que lo leí, por primera vez, una tarde en el Café París".

Y luego añade: "El relato de Henestrosa no parece escrito por alguien que comienza: revela esa maestría que sólo se adquiere en la madurez. Tampoco parece escrito hace 40 años. Dije antes que esas páginas no tienen una sola arruga: poseen la juventud sin edad de las obras que se acercan a la perfección. Un lenguaje nítido, nunca excesivo, a un tiempo reservado y tierno, sobrio y luminoso. Una prosa de andadura ligera, que nunca se precipita y nunca se retrasa: una prosa que llega a tiempo siempre".

Andrés Henestrosa, uno de los grandes prosistas de la literatura mexicana, que aprendió el español como segunda lengua (el zapoteco fue la primera), cumplirá 100 años en 2006, justo cuando estamos por celebrar el bicentenario de otro gran indígena oaxaqueño, Benito Juárez, a quien Henestrosa rinde tributo de admiración: no en vano escribió la biografía Los caminos de Juárez, y preparó varias antologías de su pensamiento, entre ellas Flor y látigo: ideario político, en cuyas páginas recoge, a modo de aforismos, el legado intelectual y ético de Juárez.

En 1992 el Fondo de Cultura Económica publicó un conjunto de libros de Andrés Henestrosa con el título general Los hombres que dispersó la danza y algunos recuerdos, andanzas y divagaciones. Es un libro que, en sus más de 500 páginas, no tiene desperdicio. Ahí resplandecen el saber y la escritura de este escritor atípico de nuestras letras, atípico incluso por su edad, pues ha alcanzado las orillas del siglo XXI cuando ya sus contemporáneos han fallecido.

La obra de Andrés Henestrosa, que se complementa con títulos como Cartas autobiográficas, Una alacena de minucias, De Ixhuatán, mi tierra, a Jerusalén, tierra del Señor, y Divagario, entre otros, es un ejemplo de constancia, talento y humildad. De pocos escritores se puede decir lo mismo.

Hace casi 10 años, en noviembre de 1996, tuve el privilegio de entrevistarlo. Durante nuestra conversación le dije: "Este 30 de noviembre cumplirá 90 años de edad. ¿Con qué ánimo llega a esta fecha". Y él, sonriente, respondió: "Pues yo me siento con fuerza interior y exterior para vivir 10 años más. Por lo pronto, este siglo lo acabo y entro al que viene. Son cuatro años. Me los echo. Y que después venga lo demás".

Lo demás es, precisamente, celebrar su centenario natal y alegrarnos de que su longevidad nos haya dado la oportunidad de celebrarlo con él. Andrés Henestrosa es uno de nuestros grandes escritores. Debemos contarle entre los primeros, dijo una vez Luis Cardoza y Aragón. Y así es: está entre los primeros y llegará a la centena de edad para regocijo de quienes lo admiramos, lo leemos y lo releemos con fervor.


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Este espacio trata los temas relacionados con el libro, los lectores y la industria editorial. Busca ser un servicio para quienes deseen tener información de actualidad sobre estos temas. Propone un diálogo sobre escritores, editores y productores del libro, a nivel internacional. Argüelles es actualmente director de Normatividad de la Dirección General de Bibliotecas del Conaculta y gusta de compartir la experiencia de su trabajo con los lectores.
 
 

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