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El ´boom´ de la infraestructuraSin embargo hay otras dos razones de peso: Que el próximo presidente de la República no podrá plantear un programa económico razonable sin grandes proyectos de infraestructura, y que Carlos Slim ya apostó fuerte a través de su empresa IDEAL. Y todos lo sabemos: el empresario no da paso sin huarache. Todo apunta a que el desarrollo de la infraestructura en México será uno de los mayores polos de atracción para los inversionistas en los meses y años por venir. El argumento de fondo es sencillo: México es un país que se ha rezagado fuertemente en la creación de infraestructura en las últimas décadas. Hacen falta puentes, carreteras, caminos, puertos, hidroeléctricas, aeropuertos, redes de energía eléctrica, vías férreas, parques industriales, aduanas, obras de agua potable, desagüe y vialidades en las ciudades, trenes suburbanos, entre muchas otras obras. No está demás decir que la falta de infraestructura básica en el país encarece los productos y servicios en el mercado interno, distorsiona los precios, fomenta los monopolios y entorpece el crecimiento. Ha sido precisamente la falta de infraestructura básica uno de los factores que han restado competitividad a los productos mexicanos en los mercados externos y también ha limitado la llegada de inversión extranjera al país. En suma, el rezago actual en infraestructura física tiene un alto costo para México, pero además tiene un costo incremental en el tiempo a medida que la escasa infraestructura existente no solo es insuficiente, sino que también requiere de elevados presupuestos para atajar su deterioro. El rezago en la infraestructura responde directamente a la ausencia de planes gubernamentales de largo plazo. No puede generarse infraestructura física sin el impulso y participación directa de los gobiernos federal y estatales por la dimensión de los proyectos. Dado que la única forma de crear programas y planes agresivos en infraestructura es con una visión de estado a 10, 15 o 20 años; ha sido la infraestructura física de la nación el blanco favorito de la visión estrecha y partidista de los políticos. Eso explica porqué hoy México no tiene las redes de vías férreas que se requieren o porqué las autopistas tienen un costo tan elevado. También eso explica porqué la cerrazón de algunos políticos a la búsqueda de esquemas creativos de participación del sector privado en la construcción y mantenimiento de la infraestructura que se requiere en el transporte o en la energía. Se puede argumentar que también es un asunto de insuficiencia de la inversión pública. Es cierto, la inversión del gobierno en infraestructura se ha deteriorado en los últimos años. Pero en el fondo el problema es la incapacidad estructural de las finanzas públicas para financiar e impulsar proyectos de infraestructura. Las arcas públicas están seriamente dañadas y comprometidas con ingresos sumamente limitados y, por otro lado, con gastos atados, muchos de ellos a compromisos de carácter político-electoral. Pero este rezago en la infraestructura no puede -o quizá debería decir no debe- continuar. Así como ha ocurrido con tantos otros ámbitos de la vida económica del país en las últimas dos décadas, la creación de infraestructura física es un tema impostergable. Es un asunto de mercado, de competitividad. Diría aún más: de sobrevivencia económica. Más allá de qué candidato gane la presidencia de la República, sea Calderón o López Obrador, lo cierto es que ninguno de los dos podrá plantear un programa económico sensato si éste no pasa por plantear grandes proyectos en materia de infraestructura que alienten la inversión y el empleo en el corto plazo, pero también que desaten los nudos de la falta de competitividad en el mediano plazo. Es esta conclusión la que ha llevado a que diversos empresarios -como Carlos Slim- hayan decidido poner su ojos en este sector. Tan solo en los 17 días que llevamos del año, las acciones de IDEAL -la empresa creada por Carlos Slim para participar en grandes obras de infraestructura- se han incrementado casi 16%, encabezando las ganancias del mercado accionario. Las acciones de ICA, la otra gran empresa de infraestructura que preside Bernardo Quintana -y en la que también participa Slim- han incrementado su precio 11% y es la cuarta acción en rendimientos. Junto a ellos están un número importante de fondos de inversión de riesgo y bancos de inversión extranjeros -especialmente estadounidenses- interesados en los proyectos de infraestructura que podrían detonarse en México. El olfato de Slim, pero sobre todo la información que posee, es una buena razón para pensar que el tema de la infraestructura no es solo un asunto de buenos deseos, ni meras conclusiones analíticas. Es un asunto de negocios en el que IDEAL e ICA están dispuestos a llevarse la mejor parte, aunque también grandes empresas españolas y de otras latitudes están ya participando de lo que podría ser un ´boom´ de la construcción.
SÍGALE LA PISTA. 1. La incursión de FEMSA en el mercado cervecero brasileño a través de la compra de la mayoría accionaria de Kaiser, la tercera en el mercado, parece una oportunidad de oro para José Antonio Fernández. El bajo precio que pagó FEMSA refleja la condición actual de Kaiser en el mercado brasileño, que llegó a ser la número dos en ese país. Esa condición actual es la que le da la oportunidad a la empresa regiomontana de darle la vuelta a Kaiser para regresarla a su posición anterior. Brasil es un mercado complicado, de allí que FEMSA haya decidido no hacer cambios, por ahora, en la dirección de la cervecera. Si la apuesta de Fernández funciona, FEMSA podría convertirse en un jugador relevante en el mercado de la cerveza en América del Sur en donde Colombia y Argentina tienen larga tradición. 2. Por cierto, Chile ha vuelto a mostrarnos cómo se hacen las cosas en política y en economía más allá de las estériles discusiones que tanto dividen y que en el fondo esconden, privilegios individuales y de grupo. La llegada de Bachelet al poder, más que el triunfo de una socialista moderna y de una mujer, es la demostración de un régimen democrático maduro, institucional y con una idea clara de lo que es el bienestar de su gente. Lamentablemente en México estamos aún muy lejos de ello. sgarcia@elsemanario.com.mx
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