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Arrancaba el 2005 y con ello un furor aparente por el post punk. Ian Curtis llamó un par de veces desde ultratumba para pedir que le devolvieran la voz. Tanto en México como en Europa, la influencia de aquella leyenda de Manchester era el pan nuestro de cada día. La cereza de aquel pastel fue el acaparadísimo concierto de Interpol en la ciudad de México. Si fue el recital del año o no, es cosa de cada quien. A pesar de todo, el 2005 no fue un remedo de epilepsia. La música electrónica tuvo la estupenda aparición de Pascal Arbez, conocido en el mundo de las tornamesas como Vitalic. En México, Dapuntobeat y Los Fancy Free refrescaron los escenarios del DF, que empezaban a saturarse del llamado Aztec Indie Rock (yo no le puse así). Curiosamente no sería ninguna de estas vertientes la que conquistara el 2005. Puede que lo hayan hecho en el aspecto mediático, pero la crítica desvió su atención hacia un género más discreto: el folk, señoras y señores. Desde Inglaterra, The Clientele se convirtió en el relevo generacional de los Byrds, con el casi conceptual Strange Geometry; bajo su propio sello, Bright Eyes lanzó I´m wide awake, it´s morning, con el que no se hicieron esperar las comparaciones con el mismísimo Bob Dylan. Así, como relevos australianos, un puñado de artistas rescataban el legado de Nick Drake y tantos otros exponentes de un género que tuvo su mayor apogeo en los 60, cuando no sólo se trataba de darle un sonido un tanto rural a las canciones, sino de crear una lírica de fondo social. En Estados Unidos hubo un dueto llamado Simon & Garfunkel, cuya canción más famosa dice: "Where have you gone, Joe DiMaggio? A nation turns its lonely eyes to you (woo woo woo)". En aquel 1968, "Mrs. Robinson" combinaba la armonía de dos voces dulces, la fuerza de los instrumentos musicales, y la trascendencia de unos versos que "iban más allá". Tendrían que pasar 37 años para que la música tuviera un exponente del calibre de aquellos neoyorquinos idealistas. Su nombre es Sufjan Stevens, y la obra que le dio la gloria es Illinois. En su empresa por hacer un álbum sobre cada estado de la Unión Americana, Stevens creó un disco donde Simon & Garfunkel terminan siendo corregidos y aumentados. Con una voz dulcísima, este joven (porque no pasa de los 25) tuvo una visión en la que un cuarteto de cuerdas y otros tantos instrumentos que él mismo ejecuta, retratan el estado de Illinois. En sus letras hay desde fiestas locales, a mafiosos y asesinos, vistas desde el punto de un músico cuasi-precoz que como pocos supo mezclar una polifonía compleja con una voz sencilla, pero que derrama miel. En la pugna por el "disco del año", ese muchacho que se disfraza de porrista en sus conciertos, dejó en el camino a veteranos como Paul McCartney o Ry Cooder, y eso que cada uno sacó discos tan brillantes como el oro. Sufjan Stevens trajo de vuelta a Joe DiMaggio, y con ello Illinois ha recibido el título meramente simbólico de Álbum del Año. Ahora más que nunca, Ian Curtis debe descansar en paz, ya que todos esos barítonos que tanto repararon en emularle, se vieron opacados por la voz dulce de Sufjan Stevens. Enhorabuena. Escucha hoy, de 12 del día a 10 de la noche, los mejores discos del 2005 según Ibero 90.9, transmitidos en la mayoría de su duración: 12 PM: Los otros 9 (compendio de otros trabajos sobresalientes). 1 PM: Ry Cooder, Chavez Ravine. 2 PM: Gorillaz, Demon Days. 3 PM: Devendra Banhart, Cripple Crow. 4 PM: Vitalic, OK Cowboy. 5 PM: Edan, The Beauty and the Beat. 6 PM: Antony & the Johnsons, I am a bird now. 7 PM: Nortec Collective, The Tijuana Sessions Vol. 3. 8 PM: Bloc Party, Silent alarm. 9 PM: Sufjan Stevens, Illinois.
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