#LaVozDeLosExpertos

El tema de la movilidad dentro del desgastante congestionamiento de la ciudad de México es recurrente en la conversación de cualquier persona que vive aquí, y una (lamentable) experiencia que no se le escapa a nadie que la visita.

“Una volta aver provato l'ebrezza del volo, quando sarai di nuovo coi piedi per terra, continuerai a guardare il cielo.” —Leonardo Da Vinci

El desarrollo y el crecimiento tienen sus consecuencias, growing pains le llaman las personas de habla inglesa, ‘los dolores que vienen con crecer’, pero una cosa es la pubertad y otra es la falta de planeación. Por supuesto que la regulación rema en contra de la libertad de otro tema, pero al ir alejando el lente, al ir subiendo y viendo las cosas en un aspecto más amplio, es claro que el crecimiento del 200% de vehículos particulares del 2000 al 2015 en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) es más que un dolor de crecer.

Ese crecimiento nos habla de que la gente quiere un transporte que brinde cierta libertad. Lamentablemente el congestionamiento nos la quita, y mientras eso pasa, la mayoría de esos vehículos, y del transporte público, tienen un escape de emisiones contaminantes. Eso quiere decir que además del tiempo, en el tráfico todos parecemos perros oliendo el escape de los carros de adelante y los de atrás el nuestro y así sucesivamente durante horas para movernos. Por supuesto que en el sistema en el que vivimos hay gente que puede pagar ciertas libertades, como volar sobre el tráfico, pero ese concepto suena muy alejado de la mayoría.

Atorado en uno de estos días de locura en el tráfico, pasando cerca de dos horas de ir del poniente de la ciudad al aeropuerto internacional, uno voltea hacia arriba y se pregunta ¿no puede haber una opción de movilidad medianamente asequible, al menos, para días de urgencia? Al parecer esa vista hacia arriba sirvió para algo, porque justo esta semana han anunciado que la CDMX será la segunda ciudad del mundo (después de São Paulo, Brasil) con contar con el servicio de la empresa subsidiaria de Airbus: Voom. Lo que Voom ofrece es una de las primeras plataformas de reserva de helicópteros bajo demanda de la manera más sencilla posible, a mi parecer, al día de hoy.

Con este servicio, un viajero puede reservar y volar en tan sólo 60 minutos o planear su recorrido hasta con siete días de antelación. Para las personas con menor tiempo, me parece que las primeras ubicaciones de Voom en la ciudad son atinadas, una basada en Montes Urales, otra en Interlomas y dos aeropuertos: el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional de Toluca. Los interesados en utilizar el servicio pueden reservar entre las 7:30 y 18:30 hrs. Llegar a uno de estos cuatro puntos pasa de tomar una hora, hasta tres (a veces ¡casi cuatro!), a un ligero viaje de alrededor de 10 minutos.

Aunque sea un vuelo con mucho #ruidoblanco me parece que con ponerte los audífonos de pasajero, y sentir como flotas para luego desplazarse sobre el aire de nuestra hermosa y, todavía verde ciudad, puede ser una interesante respuesta para ciertas personas que hoy tienen las posibilidades de poner de 100 a 250 dólares en su presupuesto para una movilidad más libre, menos congestionada. Sí, es lo que tienen las megalópolis, y bueno, al menos hoy ya tenemos soluciones más asequibles que antes para quienes se pueden dar el gusto o que por tiempos les sale más económico.

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