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Somos mexicanos

Nadie necesita de una tragedia, ningún pueblo, y menos el nuestro, pero ahí la tenemos y tiene distintos rostros
22/09/2017
00:54
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Qué difícil resulta encontrar ángulos positivos a una tragedia como la que estamos viviendo. Ninguno será válido para aquellos que han perdido un hijo, un hermano, una madre un padre… un familiar. Tampoco encontrarán alivio quienes lo han perdido todo: su patrimonio entero; la conquista material de todos sus esfuerzos.
No hay medicina, ni palabra, ni frase. No existe abrazo ni cariño que reconforte; solo el tiempo pondrá las perspectivas, los sentimientos y el dolor en su lugar.
 
Todos experimentamos tristeza, angustia, frustración. Hemos llorado, hemos gritado; hemos alzado la voz al cielo para preguntar, ¿por qué? ¿Por qué otra vez nosotros? ¿Por qué el mismo día?
 
Nos duele el alma y se nos estruja el corazón.
 
Pero aun así estamos de pie y nos volveremos a levantar. Removeremos cada piedra, cada viga, cada vidrio. Nos miraremos a los ojos y nos diremos sin duda ninguna: lo volvimos a hacer.
 
Y nos toca a cada uno de nosotros estirar la manos para dar, para regalar, para conceder. Nos toca volver a ser lo que siempre hemos sido, pero por muchas razones se nos escapa de la mente: ¡SOMOS MEXICANOS!
 
Y como mexicanos que somos nos corresponde refrescarnos el espíritu, y más allá de enseñarle al mundo quiénes o cómo somos, que sirva esto para cuando nos miremos a los ojos, recordarnos cuál es nuestra raza, qué tipo de sangre nos corre por las venas.
 
Que a nadie se le olvide, nos distingue el amor, la bondad. Nos distingue nuestro inigualable sentido de solidaridad al ayudar al de junto sin interés alguno.
 
Somos generosos, caritativos y solidarios. Ninguno con espíritu a prueba de todos como el nuestro… y no, no nos rendimos, nunca lo hacemos, a pesar de los pesares, de los desastres naturales y de las mil y un cosas que funcionan mal en nuestro país.
 
Mexicano es sinónimo de fuerza, de entereza, de sensibilidad, de tolerancia…
 
Que sirvan cada fotografía, cada video, cada mensaje, cada señal, cada grito, cada aplauso y cada lágrima para recordar que clase de gente tenemos.
 
Nadie necesita de una tragedia, ningún pueblo, y menos el nuestro, pero ahí la tenemos y tiene distintos rostros.
 
Caminemos, juntos, como ya lo hemos hecho antes. 

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