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23/05/2018
01:52
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El gran escultor polaco August Zamoyski definió al arte como un modo de aprehender, así con h, aquello que de otro modo es imposible captar, que excede la experiencia humana. Interesante definición sobre todo en estos tiempos en los que la experiencia humana no basta para generar objetos, obras de arte.

Hace unos días se llevó a cabo la tercera entrega de los premios RobotArt, cuya dinámica comienza cuando los organizadores solicitan a los desarrolladores de aprendizaje automático, trabajen con sistemas de robots capaces de elaborar obras, originales o no, usando como medio únicamente pinceles y pigmentos físicos, de modo que los concursantes se dan a la tarea de experimentar con diversos sistemas, desde redes neuronales que operan brazos robóticos y software que traduce los trazos humanos de pincel, en tiempo real, a un robot que luego intenta imitarlos.

Cada obra de arte va acompañada de un video que muestra al robot que la desarrolló. Los ganadores de las tres ediciones son elegidos por un jurado conformado por artistas, críticos y tecnólogos cuya identidad no es clara en ninguno de los sitios que han hecho alusión al evento, y su voto es considerado en un 60%, mientras que el 40% restante se obtiene mediante las votaciones del público a través de una cuenta de Facebook.

En las dos ediciones anteriores, los organizadores se enfocaron más en el aspecto técnico de la creación artística, sin embargo, para la edición de 2018 se buscó que los equipos participantes, que en esta ocasión fueron 19, tomaran la creatividad en todos los aspectos, mostrando las habilidades de su robot, pero también desarrollando obras que posteriormente puedan ser vendidas al público en un fin de semana dentro de la Feria de Arte de Seattle, esto a principios de agosto.

Las reglas del concurso son muy puntuales al destacar que todas las obras de arte deben ser creadas mediante pigmentos y pinceles naturales, de modo que cualquier tipo de impresión digital queda fuera de las normas del certamen que, además, y como ya he mencionado, cuenta con tres categorías siendo la primera y a mi parecer la más interesante la de obra original, en donde el tema parte de cero y se desarrolla sin referencias; la segunda es de ilustraciones reinterpretadas, que da oportunidad de reproducir una obra pictórica o fotográfica ya existente al proceso de desarrollo del robot, aunque en esta categoría las obras tendrán que incluir su referente; y la última categoría acepta obras preexistentes de artistas que desde antes del concurso ya desarrollaban sus propios trabajos usando sus robots.

Pero el arte, como lo entendemos, no es en realidad el fin de este proyecto; RobotArt tiene como principal objetivo fomentar la innovación en Inteligencia Artificial y analizar los resultados del procesamiento de imágenes a partir de la robótica, además desafía a los participantes, sobre todo estudiantes, a aplicar sus habilidades de forma creativa integrando la estética y la tecnología.

 

@Lacevos

 

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