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Cyberbullying literario

06/09/2017
01:51
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Otis Chandler creó en 2006 una comunidad de catalogación de lectura llamada Goodreads, una página web que ofrece la posibilidad de que el usuario, una vez registrado, pueda seleccionar lecturas del catálogo de la página para crear sus propias “estanterías digitales” y con ellas ir generando un perfil con su lista de lecturas favoritas. Goodreads ha sido pionero en estos foros de crítica literaria, grupos de sugerencias y discusión de libros y autores; el mismo sitio redirecciona a Amazon para facilitar a adquisición del libro en cuestión, y así poder adquirirlo en cualquier formato.

Desde su lanzamiento a la fecha, una década después, el sitio ha superado los 10 millones de miembros y anda por los 20 millones de títulos añadidos, con esos números, Goodreads tiene la base de datos suficiente para publicar sus ratings de libros favoritos, en teoría calificados por los usuarios a partir de estrellas (de una a cinco), con la opción de escribir una opinión o reseña de cada título. Para todos aquellos autores poco conocidos en su momento, fue una magnífica oportunidad de dar el salto con los lectores que acostumbran entrar a este tipo de páginas para buscar sugerencias de lectura. Pero la influencia y el poder que fue adquiriendo Goodreads entre la comunidad lectora en internet se están usando, dicen, para intimidar más que para apoyar a los autores noveles.

En los últimos meses y a través de diferentes sitios, se han hecho diversas denuncias por parte de un grupo de autores con respecto a Goodreads, argumentando que las personas que manejan el sitio han manipulado constantemente los resultados de evaluación de los libros con el objetivo de hundir y desprestigiar a los escritores, por lo que estos autores, y otros que se van sumando mes con mes, han decidido abandonar la plataforma y buscar oportunidades a través de otros medios, además de las acusaciones contra Goodreads, estos autores han alzado la voz en el mismo tono contra Amazon, tachándolas de sectas que sólo aceptan y apoyan a ciertos autores; es decir que la libertad que ofrece Internet a los autores, en contraste con las editoriales tradicionales, se desvanece. Lo más grave es que muchos de los escritores inconformes han recibido amenazas y ataques virtuales por publicar las quejas en sus redes sociales personales, convirtiéndose ya en un caso muy particular de cyberbulling; los ataques, según dicen, siguen siendo constantes y cada vez más agresivos para estos autores.

Sin embargo es importante mencionar que, desde que la plataforma arrancó en 2006, ha recibido una buena cantidad de críticas con respecto a las opiniones y calificaciones de los usuarios, pues la subjetividad, como en cualquier lista, en la selección de lecturas se hace de manera evidente y no parece respetarse la opinión de los lectores. Ante esto, Goodreads publicó en 2012 las condiciones de uso de la plataforma por parte de sus miembros usuarios, sin éxito pues las quejas nunca cesaron.

@Lacevos

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