Hace un año la ilusión con la Selección Nacional era justificada, con un excelente partido en Bruselas , contra Bélgica , con la brillante noche de Hirving Lozano hacía pensar en un Mundial exitoso, 365 días después, la decadencia absoluta en Argentina.

Un partido anticlimático con dos selecciones que demostraron que la ambición fue su más escaso valor. Les valió tres reverendos pepinos agradar a argentinos y mexicanos, quitando lo realizado en los primeros dos minutos en el estadio Mario Alberto Kempes , donde la escasa capacidad para definir en el marco rival (eterno defecto mexicano) quedó de manifiesto; lo demás fue la demostración de que hay momentos en el camino de la Selección Mexicana que debe aprender a decir “esta vez no, gracias”.

Ni Scaloni ni Ferretti tienen interés en el proceso de sus respectivas selecciones. Pero eso sí, evidenció el paupérrimo nivel y la injustificada convocatoria de futbolistas como Marco Fabián y Miguel Layún y Diego Reyes. La descoordinación defensiva preocupante, pero no al nivel de no poder crear nada del otro mundo hacia adelante, sólo esos chispazos del inicio.

Si con los estelares fue así, el martes se esperaría que quienes buscan agradar el ojo de Gerardo Martino actúen por lo menos con un grado mínimo de ambición para encarar 2019, cuando ahora sí, va en serio. Lo de ayer, una vacilada, una pérdida de tiempo.

@gvlo2008

gerardo.velazquez@eluniversalbgwire.com.mx

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