¿Qué le pasó al Mundial?

Ver a México en el campo es ver un ensayo, un experimento matemático y de física aplicada al futbol
¿Qué le pasó al Mundial?
30/05/2018
00:10
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En las mesas, y en las sobremesas, se habla de todo y muy poco de la Copa del Mundo.

En los cafés, en las calles, en las tiendas, en los bares, en las escuelas y en los trabajos se voltea a ver con atención el reloj con la cuenta regresiva para que ruede la pelota en la fase final de la Copa del Mundo de Rusia 2018.

No sé si a usted le pase, pero a mí sí: no siento la misma emoción, no tengo la misma ilusión y ánimo que sentía para estas mismas fechas en anteriores mundiales.

Hoy dominan las pláticas sobre las elecciones presidenciales. Se habla más de la delincuencia y de la inseguridad que del próximo juego entre Alemania y México.

“No es normal”. La Selección Mexicana clasificó de manera contundente, pero fue gris. No transmite, no genera, no provoca. Ver a México en el campo de futbol es ver un ensayo, un experimento matemático y de física aplicada al futbol que pocos disfrutan y que nadie, a excepción de Juan Carlos Osorio, entienden. ¿Qué le va ir mal a México en la Copa del Mundo? No lo sé. Pero lo que sí sé es que esta Selección no provoca, no genera, no invita. 

Antes había jugadores  a quienes querías ver, aunque había adversidad en los enfrentamientos, sabías que verías en el campo de juego algo que te llamaba la atención. Hoy no. Calificar tantas veces, de manera tan regular, siendo habitual en las Copas del Mundo han hecho pensar a la afición mexicana que la Selección de este país está porque debe estar, que ir, no tiene ya ningún mérito. 

Con la Selección sabíamos y sabemos cómo comienza y termina la historia. Lo atractivo de ver al Tri en el Mundial, a pesar de saber hasta dónde le alcanza, era saber cómo se daría, era contar la misma historia, pero de diferente forma. Por ahí apelábamos a lo épico de una batalla colosal para lograr clasificar y terminábamos ebrios de frustración cantando el sí se puede, grito que nace cuando justamente parece que no se va a poder. No sé ustedes, pero a mí, a 15 días del arranque de la Copa del Mundo, no me ha enganchado el evento.

De que hoy se está mucho más al pendiente de las elecciones que de la pelota, no lo sé. De lo que sí estoy seguro es que esta Selección dejó de evocar algún sentimiento, alguna sensación.

No les deseo el mal, no les deseo que fracasen, el problema es que no tengo deseo alguno. La sensación es una sola... De cuando a pesar de que sabía que México no tenía posibilidades de ganar el torneo, pero algo me decía que un milagro era posible. Algo que me hacía voltear a ver a las otras selecciones, siempre cuidando por el rabillo del ojo a la de México.
Pero hoy no, se robaron la fiesta de la Copa del Mundo, hoy el conteo regresivo parece alargar lo inevitable. Que el futbol nos sonría y que termine por llevarse la fiesta, pero por lo pronto, sigo esperando esa emoción. 

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