Las imágenes de D10S a su llegada a Culiacán son terreno fértil para la especulación. ¿En qué estado llegó? ¿Por qué le cuesta tanto trabajo hablar? ¿Por qué parece desvariar? El Pelusa salió tarde a la conferencia, más de 250 medios presentes para encontrar las reacciones de su llegada y otros para rendirle tributo.

Hasta aplausos hubo. Todo mundo lo vio, todo mundo lo escuchó y puede que casi todo mundo pudo haber sentido la curiosidad de saber si Maradona no estaba bajo los influjos de alguna droga, pero nadie se lo cuestionó.

¿Está en este momento bajo los influjos de alguna droga? ¿Cuándo fue la última vez que ingirió alguna? ¿Estaría dispuesto a hacerse una prueba antidoping en este momento? Nadie se lo preguntó. Pero nadie puede negar que son dudas razonables y que la única manera de acabar con la especulación es indagando. No es consigna, tampoco persecución, pero ¿podrían negar?, luego de conocer sus antecedentes y ver en el estado en que se ha presentado que el señor se veía en un estado poco conveniente.

El tema personal, la manera en la que se recrea en su tiempo libre, y sus hábitos, no son para mí un tema trascendental; pero si se presenta como entrenador, como parte de un club, lo mínimo que se debe hacer es preguntar. 

No es un pelotón de fusilamiento, Maradona puede contestar o no, pero las preguntas se tienen que hacer. El futbol mexicano tiene una lucha frontal con el dopaje. Si la pelota no se mancha, como lo dijo Diego, que tampoco se manche el banco del DT. 
 
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