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En la Matrioshka

¡Bienvenidos, bienvenidos! A ese pequeño momento en el que gracias a sus raíces y postales en la bella inauguración y el poderío que no imaginaban de su selección, podemos decir que ya inició la Copa: ¡en la Matrioshka!
En la Matrioshka
15/06/2018
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Cuando salió O Fenómeno, el verdadero Ronaldo, sabíamos que habría espectáculo. Si a eso le sumamos las postales de un país tan lleno de historia, música y baile tradicional en las pantallas del estadio, eso ya provocaba muchos sentimientos.

Robbie Williams en su faceta de Morrisey (el que entendió, entendió) prendió aún más al estadio Luzhniki y al cantar “Angel”, con la soprano rusa Aida Garifullina, el caldo estaba hervido.
Esa sensación que da justo en el previo de una fiesta tan importante. Casillas puso la Copa en la cancha y Natalia Vodiónova engalanó el momento. Rusia se conectó con el mundo gracias a un balón, al Telstar. Y de ahí la juerga no para y —al parecer— no pararán los festejos en las ciudades mundialistas gracias a la goleada de escándalo de su selección, que terminó por ponerle la cereza al pastel.

A Cherchesov le salió todo. Hasta la malaria de ocho juegos sin ganar quedó de lado para fomentar la idea de que la preparación contra puro grande como Brasil, España, Alemania y Argentina, valió la pena para medir tus aspiraciones y quitarle el nervio a tus futbolistas.

Seguro dirán: “Pero es Arabia Saudita”, y tienen razón, pero nadie esperaba la cátedra y contundencia del equipo local. La lesión de Dzagoev después del 1-0 prendía los focos. Lo que no sabían es que no sería de alarma, sino de fiesta.

Los rusos se comieron a los árabes, jugaron por nota y ante un partido abierto, y sin idea de cómo corregir de Pizzi, quien evidentemente sin conocer el idioma no pudo ajustar... Además de que entre Golovin, que hizo un partido tan fino, que seguro será candidato para emigrar a equipos con buenos reflectores y Cheryshev, que ya hizo uno de los goles del Mundial, le pasaron por encima a los del Medio Oriente y les sepultaron cualquier posibilidad de competir.

Con este resultado hierve Rusia, se engancha su gente, el DT gana confianza y sus jugadores, que no son mediáticos, ganarán respeto y proyección. Un resultado que seguro cambiará el destino del grupo. Si Uruguay llega gitano y Egipto con miedo de no tener a Salah al 100%, los anfitriones pueden agarrar ritmo y levantar la mano para ser un Caballo Negro de este Mundial.

¡Bienvenidos, bienvenidos! A ese pequeño momento en el que gracias a sus raíces y postales en la bella inauguración y el poderío que no imaginaban de su selección, podemos decir que ya inició la Copa: ¡en la Matrioshka!

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