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Me gusta que hagas lo que otros se resignan a soñar

13/02/2018
01:52
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Señala Arturo Pérez-Reverte en su más reciente novela, Eva, publicada por Alfaguara de Penguin Random House, en octubre de 2017, en España, que es la segunda entrega de la saga de Lorenzo Falcó, ese detective que ya es uno de los más fríos, hábiles e inteligentes del mundo, además de simpático y bien parecido. Digamos que ha obtenido el reconocimiento a su estilo y perfil, y desde luego, su patente de corzo, como quizá diría Corzo Cero, ese amigo entrañable que sabe jugar carambola a las bandas que le proponga el destino.

En 1937, en plena Guerra Civil, Falcó viaja a Tánger con el fin de organizar el rescate de un cargamento de 30 toneladas de oro depositado en las entrañas del Mount Castle, un barco republicano, resguardado en un puerto de aguas internacionales pero con un plazo de pocos días para salir de allí; 30 pasos al lado se encuentra el Martín Álvarez, un destructor franquista, con la misión de hundir al Mount Castle, si no apaga sus motores cuando se lo indiquen y se entregue. Se trata de un barco más rápido y cinco veces mejor armado que su rival. Ambos capitanes son marinos expertos y la tripulación los sigue a dónde ellos lo indiquen. Para Falcó todo parece de rutina hasta que se entera que en el barco republicano viaja una vieja conocida: Eva Neretva, quien le trae recuerdos dulces y amargos. Una comunista apasionada y espía sumamente eficaz. Con sólo recordarla su corazón se sacude y la verdad no le falta razón.

A partir de observar algunas variantes, el detective, espía y lo que haga falta, traza un plan donde se harán presentes personajes diversos: los capitanes Quirós y Navia, Rexach, Paquito Araña, Villarrubia, Trejo, Garrison, Kassem, Negus y Moira Nikolaos, que les va a encantar, porque es el sueño de más de 80 mujeres que han cumplido la edad de merecerlo todo. Ex amante de Falcó, no duda en echarle un cable en la misión que trae entre manos, lo conoce tan bien que se permite recordarle, “siempre fuiste de esos que creen saber cuándo llegará el momento de dejar de beber, dejar a una mujer o dejar la vida…” Lorenzo advierte la agudeza, sonríe y escucha con atención cuando ella agrega: “Sólo los idiotas y los débiles ocultan el hedor de la vida con perfumes”. Y no le falta razón, sobre todo cuando se trata de seres solitarios, como los personajes principales de esta novela.

Pérez-Reverte es dueño de un estilo devastador dentro de la novelística contemporánea, no permite respiro y conoce muchas maneras de comprometer al lector, sobre todo en una novela como Eva, donde los amantes de la intriga, junto con los de las mujeres hermosas y de la acción, encuentran intensas emociones en una historia que ocurre en unos cuantos días en que los personajes deben superar auténticos muros medievales para conseguir su objetivo. Arturo sabe que nos gustan personajes completos y no duda en ponerlos frente a nuestros ojos en toda su dimensión, “un momento de pelea… descubre más sobre la naturaleza esencial del ser humano que siglos de cultura, educación y paz”, revela. Como estarán imaginando, la acción es continua y se puede ver a cada personaje viviendo cada uno de los momentos claves dentro de la historia. Encontrarán una Eva revolucionada que los dejará con el ojo cuadrado y pensando que no todas las vidas son comprensibles, por más que uno se esfuerce.

Arturo Pérez-Reverte es un maestro que respeta las reglas; en este caso de los géneros que mezcla, una suerte de ensamble de elementos de policiaca, de espías y de amor que con cada página va ganando solidez, mientras las expectativas crecen para ser derrumbadas por lo inesperado. No olviden que una de las líneas más importantes de las novelas de acción es la sorpresa, y aquí hay muchas páginas salpimentadas para el deleite de todos nosotros. No se asombren si continuar leyendo se convierte en lo más importante del día que deciden leer Eva, el mismo en que se encuentran con Chesca o con Moira, con la misma Eva con esa belleza que usted nombrará de una sola manera. Es una novela donde se bebe y se come con aplicación, se fuma Kif, cigarrillos y habanos, se pueden observar las plazas y las calles repletas de gente, europeos y nativos conviviendo y comerciando. Desde luego que hay una buena tienda de alfombras donde dos de los protagonistas miran sus vasos de té. Sobre todo hay buena literatura, esa que está hecha de emociones y con la que el lector se conecta justamente para hacer lo que otros se resignan a soñar. Ya me contarán.

Elmer Mendoza. Escritor, Culiacán, Sinaloa. Estudió Letras Hispánica (UNAM). Imparte literatura, creación literaria, programas y conferencias para fomentar hábito de la lectura.
 

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