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| Chantajes telefónicos, comunes en cárceles |
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Claudia Bolaños
El Universal Martes 13 de enero de 2009 |
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claudia.bolanos@eluniversal.com.mx Al interior de los reclusorios capitalinos es conocido cuál o cuáles internos se dedican a la extorsión telefónica porque lo hacen con toda impunidad. Sin temor o vergüenza alguna, desde el encierro siguen delinquiendo e incluso con la complicidad de custodios. “Los escuchamos cuando están engañando a las personas; les dicen que tienen a uno de sus familiares secuestrado o que son de Los Zetas”, narra un interno del Reclusorio Sur. Es por medio de teléfonos celulares que reos han entablado redes de extorsionadores, en las cuales participan sus familiares e internos de otros centros. Durante el año pasado, la Procuraduría del DF desmembró a cinco bandas. Entre ellas destaca la de Los Elektra, que era liderada por un reo de nombre Arturo Medina Martínez, alias El Grillo o El Ártur, quien trabaja en complicidad con otros reos de la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla. Sin embargo, muchos más siguen operando y en el Reclusorio Norte se advierte de uno, apodado El Araña, que incluso cobra “renta” a algunos otros internos por permitirles extorsionar, pues él fue uno de los iniciadores. En esa prisión, custodios compran tiempo aire a los delincuentes, que en vez de depósitos monetarios piden a sus víctimas los códigos de tarjetas para telefonía celular. Otro reo dio a conocer que un interno de nombre Marco Antonio Domínguez, alias El Marquitos, y otro más identificado como La Pegui, son de los principales extorsionadores del Reclusorio Sur, quienes cada semana cambian sus chips para protegerse.
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