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| Vio esfumarse todos sus ahorros |
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Karla Calderón
El Universal Martes 06 de enero de 2009 |
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df@eluniversal.com.mx Julio Juárez observaba con atención las ofertas, sin embargo, ya no se animó a comprar nada. Ya había adquirido los juguetes que pidieron sus tres nietos. “Como están chiquitos fue fácil hallar lo que querían”, afirmó. Para cumplir con la misión de rey mago, tuvo que ahorrar durante todo el año, pues “está difícil la situación, porque ya no compramos como antes, pero no nos queda de otra más que comprarles lo que más se pueda a los chavos”, opinó. Su presupuesto fue de 2 mil pesos, dinero que “se me acabó muy rápido”, dijo antes de alejarse y perderse entre los padres angustiados que buscaban el obsequio ideal para sus hijos. En las calles del Centro Histórico, los miles de personas caminaban despacio, en busca de la mejor oferta. Las fachadas estaban tapizadas de muñecas, carritos, bicicletas y patines. Los vendedores ambulantes invitaban a los compradores a internarse en los laberintos de las plazas comerciales. “Pásele gente. Aquí la Barbie original cuesta 80, o llévese dos por 150”, gritaba un hombre en la esquina de Moneda y Correo Mayor. En el departamento de juguetes de las tiendas departamentales se congregaban abuelos, hermanos y padres. “Mira, cómprale esta muñeca”, se aconsejaban entre sí. Las tarjetas de crédito resultaron la salvación para muchos, además de meses sin intereses que ofrecían estos establecimientos. Algunos padres cargaban pesados paquetes, seguros de haber encontrado los juguetes solicitados en las cartas de sus pequeños. Una elección difícil Sin embargo, para otros, las cosas no serían tan sencillas. “Ya no hay señor y no sé en qué tienda pueda hallar ese juego”, le explicaba una vendedora a una atribulado hombre, que ante la negativa, decidió abandonar la tienda. “Los Reyes quedaron pobres, muy pobres por la cena de Navidad y de Año Nuevo”, afirmó Patricia Aguilera, una madre de familia de la delegación. Le llevó tres horas comprar algo para su pequeña, sin embargo, “no encontré lo que me pidió mi hija. Le compré lo que pude, porque finalmente ¿que no haría uno por los hijos?”, dijo, antes de abordar un taxi.
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